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Tanto fue el cántaro a la fuente...

El PSOE perdió un diputado y la hegemonía en Sevilla. El PP le empata en escaños. IU vuelve al Congreso de la mano de Podemos

Iñaki Alonso @alonsopons /
27 jun 2016 / 02:14 h - Actualizado: 27 jun 2016 / 21:05 h.
"Elecciones Generales 2016","Juan Ignacio Zoido","Virginia M. Salmerón","Antonio Pradas","Sergio Pascual","Miguel Ángel Bustamante"
  • El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, vota en su colegio electoral / José Luis Montero
    El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, vota en su colegio electoral / José Luis Montero
  • Arriba a la derecha, Zoido celebra el empate del PP y el PSOE en la provincia. / El Correo
    Arriba a la derecha, Zoido celebra el empate del PP y el PSOE en la provincia. / El Correo
  • Sergio Pascual (Podemos) votó y se fue a Madrid a seguir los resultados.
    Sergio Pascual (Podemos) votó y se fue a Madrid a seguir los resultados.
  • Virginia M. Salmerón (Ciudadanos), ejerciendo su derecho al voto con Moyano y Millán. / Inma Flores
    Virginia M. Salmerón (Ciudadanos), ejerciendo su derecho al voto con Moyano y Millán. / Inma Flores
  • Pradas (PSOE) ejerce su voto en su municipio natal, El Rubio. / El Correo
    Pradas (PSOE) ejerce su voto en su municipio natal, El Rubio. / El Correo

...que el PSOE acabó empatando en Sevilla. Ya no hay colchón que valga. Como en 1977. O como en 1979. En ambos con la extinta UCD. Y pare usted de contar, porque la provincia de Sevilla siempre ha sido fiel escudero de los designios socialistas. Tanto en las vacas gordas, aquellas citas en las que salía exultante con ocho concejales –en la época de José Luis Rodríguez Zapatero–, el doble que su opositor, un PP que, ahora sí, tras mucho bregar, lo mira de tú a tú. Sí, porque el PSOE de Sevilla ganó como en los últimos 39 años en la provincia y clavó el apoyo recibido el pasado 20D. Pero en el camino perdió su quinto diputado, quedándose en cuatro, los mismos obtenidos por un PP que superó el voto de castigo de hace seis meses y se alzó como segunda fuerza.

Hubo empate. Y, por tanto, hay pelea de cara al futuro en Sevilla. «Hoy ha terminado la hegemonía socialista», proclamó anoche un entusiasmado número 1 del PP en el Congreso de los Diputados, Juan Ignacio Zoido. Y lo es a tenor de los datos. El PSOE lleva, con esta, tres elecciones generales consecutivas desangrándose en las urnas. Pero le salvaron varias circunstancias: en 2011, el batacazo se palió con el colchón que ostentaba; en 2015, en cambio, le benefició un PP que perdió el doble de votantes que ellos –135.000 frente a 72.000–. Ayer, el zarpazo fue que el PSOE no movilizó a su electorado en Sevilla y, el PP, por contra, sí logró sacar de sus casas a una parte del suyo. Tan sencillo como que el PSOE se dejó en seis meses 23.141 votos, mientras el PP recuperó otro tanto de los mismos, 24.190.

Obviamente, no hubo un trasvase de votos. Los socialistas sucumbieron a una baja participación (69,57%, tres puntos menos que en 2015) y a la pérdida en su verdadero fortín, los pueblos. El PP, en cambio, arañó lo suficiente a rivales en su espectro ideológico (Vox, UpyD y C’s) como para ganar el cuarto diputado en detrimento de la formación naranja liderada por Albert Rivera, que se quedó con un solo escaño sevillano frente a los dos obtenidos en la pasada cita con las urnas.

El único consuelo para los socialistas es que Sevilla sigue siendo, pese a todo, su esperanza en un páramo nacional en el que solo cuenta por victorias –pírricas, al empatar en diputados– con Jaén y Huelva. La diferencia es que, si en los dos casos anteriores la distancia con el segundo es de no más de 7.000 votos, en la provincia de Sevilla hay una distancia considerable, de no ser por el contexto histórico de esta tierra, de 48.348 papeletas. La mayor en España y más holgada que en el tsunami azul de 2011, que dejó a PSOE y PP a 32.111 votos de distancia.

¿Y la confluencia? Unidos Podemos no tuvo la efervescencia esperada. De hecho, se quedó en 214.117 votos, es decir, la mayor caída de todos los partidos si se hace la comparativa con los votos logrados por separado por Podemos y IU-Unidad Popular (56.600). De todos modos, a diferencia de otros feudos, aquí si sacó tajada. Al menos IU, que hace seis meses se quedó a las puertas y que, en esta alianza, recuperó su diputado, el ecijano Miguel Ángel Bustamante.

Curioso paradigma ocurrido en los nuevos partidos. Si Unidos Podemos se alzó con tres diputados, Ciudadanos se dejó el segundo diputado pese a sumar más en representación (0,3% más) y perder sólo 4.856 papeletas.

La ciudad sigue azul

No solo había alegrías para el PP en la provincia, sino también en la capital, donde sus siglas siguen siendo la fuerza más votada, como ocurriera en las pasadas generales y en las municipales de 2015, en las que no obtuvo ventaja suficiente como para hacerse con la Alcaldía. Zoido –que esta vez no se escudó en su victoria en la capital– aún está lejos del techo logrado por Cristóbal Montoro en 2011, con 169.938 votos, pero sí se hecho con 9.400 electores perdidos hace seis meses y ha ratificado sus victorias parciales en siete de los once distritos, donde ya le está cogiendo el gustillo a ganar (Los Remedios, Triana, Sur, Nervión, San Pablo-santa Justa, Nervión y Bellavista-La Palmera). Además, ha repartido la cosecha de votos en todos los distritos –en todos ha sumado más– hasta alcanzar 129.919 votantes.

El avance hace que se distancie del PSOE, anclado en poco más de 100.000 votantes. Apenas perdió 2.000 papeletas, pero queda el regusto de no colmar las expectativas en Sevilla, donde ganó solo en cuatro distritos. Y en Casco Antiguo siguió anclado como cuarta fuerza. De todos modos, peor fue el balance de Podemos, que aunque se alzó como segunda fuerza en Casco Antiguo, Cerro-Amate, Este y Macarena Norte, se dejó 20.000 votos. Por último, Ciudadanos concentró en la capital más de la mitad de las pérdidas en la provincia (2.918 de 4.835). Eso sí, se mantuvo fuerte en Nervión y Los Remedios.


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