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23 años del crimen de Ana Orantes y 1.075 asesinadas más

Cuando Ana Orantes fue asesinada, no existían las órdenes de protección, una ley sobre violencia de género o el 016. La conmoción que provocó su muerte hizo que España empezase a considerar la violencia contra la mujer como un problema social sobre el que había que legislar y concienciar

Verónica Ojeda verojeper /
17 dic 2020 / 10:36 h - Actualizado: 17 dic 2020 / 10:38 h.
"Violencia de género"
  • 23 años del crimen de Ana Orantes y 1.075 asesinadas más

«Creí que me había roto la cara de la bofetada que me dio», «me decía que no valía un duro», «ay doña Celia, hoy me mata, hoy es el último día». Estas son algunas de las palabras de Ana Orantes (Granada 1937 - Cúllar Vega 1997) en el plató de televisión de Canal Sur tan solo trece días antes de ser asesinada y tras 40 años de torturas, amenazas, insultos y humillaciones. Unas declaraciones que, sin ir más lejos, se siguen escuchando a día de hoy. A Ana Orantes la quemó viva su exmarido hace 23 años en el patio de su casa en Cúllar Vega. A 1.075 mujeres también las mataron después. Si bien es cierto que la sociedad ha evolucionado considerablemente, todavía queda mucho camino por recorrer, porque, no olvidemos, que los asesinatos de mujeres no han parado, así como las palabras de Ana Orantes marcaron un antes y un después en España.

La sociedad abrió los ojos y empezó a considerar la violencia de género como un problema social sobre el que había que legislar y concienciar. Si Ana Orantes hubiese nacido una década después, ella podría haber llamado al 016 para pedir ayuda, denunciar en un juzgado específico su situación, ir a una casa de acogida con sus hijos para no volver con su agresor, tener una orden de alejamiento o, incluso, su maltratador tendría una pulsera que controlase que no se acerca a ella. Todo habría sido diferente. La violencia de género -conocida en esa época como violencia doméstica- no habría quedado silenciada en un salón, una cocina o un dormitorio. Al final, una mujer tuvo que ser asesinada de una forma atroz para que las mujeres fuesen escuchadas. El Defensor del Pueblo lo denunció con el informe «La violencia doméstica contra las mujeres» y las manifestaciones tomaron las calles.

«Me daba un puñetazo, me dejaba muerta; me hacía el boca a boca; cuando respiraba otra vez, me daba otro puñetazo...», contaba Ana Orantes en televisión; una mujer que solicitó por primera vez el divorcio en 1996, quince años después de la aprobación del divorcio. Una ruptura que le denegaron porque el juez se “conmovió” por su marido y que no consiguió hasta la segunda vez que lo solicitó. Sin embargo, el divorcio no supuso que dejasen de vivir juntos. En la actualidad sería algo impensable que una mujer que sufre violencia machista conviviese con su agresor tras haber puesto 15 denuncias, como puso Ana.

Dos años después del asesinato de Ana Orantes, el Gobierno reformó el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Y se introdujeron las órdenes de alejamiento, la violencia psíquica como delito y la persecución de oficio de los malos tratos. La palabra “desobediencia” se eliminó y las medidas que regulaban las órdenes de protección se ampliaron en 2003, cuando se empezó también a recoger información sobre los asesinatos de mujeres. Un año después, en 2004, el Congreso aprobó la Ley Integral contra la Violencia de Género durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE). Una ley sin precedentes y pionera en el mundo entero que avanzaba la Ley de Igualdad tres años después, la creación del 016 (un teléfono gratuito que no deja rastro para asesoramiento jurídico en violencia de género), el Estatuto de la Víctima de Delito y un Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

José Parejo, el asesino de Ana, fue sentenciado a 17 años de prisión. Falleció de un infarto en la cárcel en noviembre de 2004, solo un mes después de establecerse la ley de violencia de género.

Hoy, Ana Orantes sigue presente en la memoria de todos los españoles. Sevilla y Granada son dos de las ciudades que tienen una calle en su honor.

La placa situada en Sevilla dice así: “Ana Orantes (Granada 1937-Cúllar Vega 1997) puso palabras a la violencia machista que sufren muchas mujeres y la convirtió en un problema público y social al contar su historia en Canal Sur Televisión. Ana fue asesinada por su marido. Su figura ha de ser memoria y ejemplo de presente y futuro. El Ayuntamiento de Sevilla la honra dedicándole esta calle. Sevilla marzo de 2019».

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