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La crisis del Covid-19, un retroceso en la sostenibilidad del planeta

Las organizaciones que luchan contra el cambio climático, la desertificación y el consumismo califican de “insuficiente” y “poco ambicioso” el anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados del Gobierno

Michelle Cabeytú cgpmichelle /
16 jun 2020 / 09:57 h - Actualizado: 16 jun 2020 / 10:04 h.
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En vísperas del Día Mundial del Medio Ambiente, el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados con nuevas directrices para impulsar una economía circular y proteger el medio ambiente en España. Sin embargo, algunas organizaciones que luchan contra el cambio climático y el consumismo consideran que la propuesta actual resulta “insuficiente”, ya que únicamente cumple con las directrices europeas.

Julio Barea, experto en la gestión de residuos de Greenpeace España, señala que el anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados del Gobierno se limita a trasponer las directivas de residuos y de plásticos de un solo uso marcadas por la Unión Europea, lo que resulta “decepcionante” para los colectivos ecologistas, dada la “emergencia climática y contra el plástico” en la que se encuentra inmersa el planeta. “Siendo optimistas, esta ley se podría ver aprobada en junio de 2021, lo que nos permitiría cumplir con el plazo de aprobación de la directiva del 2019”, afirma Barea.

Sin objetivos claros y firmes sobre la reutilización

Si bien el proyecto de ley presenta iniciativas esperanzadoras para el futuro del medio ambiente y la salud de las personas, como son la eliminación de las pajitas, de la cubertería de plástico y los bastoncillos, la obligación de ofrecer agua del grifo como primera opción en los lugares de restauración, y el impuesto a los envases de plástico, Barea considera que la ley es “poco ambiciosa” con respecto a la situación.

Seamos realistas, si queremos una economía circular, con esta ley al 2030 no se llega”, sostiene Barea, quien añade que la reutilización no se contempla en el proyecto, a pesar de ser fundamental. “Todos los días en España se ponen a la venta 51 millón de envases de un solo uso, y el que más se consume fuera del hogar es el de las bebidas (botellas, latas y briks), de los cuales se recuperan para su posterior reciclado solo 20 millones; el resto termina contaminando el entorno”. Para evitar esto, entidades ecologistas como Greenpeace reclaman desde hace más de una década la implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de envases (SDDR), que supondría una recompensa económica para la persona que reciclase el envase.

La crisis del Covid-19, un retroceso en la sostenibilidad del planeta

En la misma posición se encuentra la responsable de Recursos Naturales y Residuos de la ONG Amigos de la Tierra, Adriana Espinosa, quien considera que el proyecto de Ley de Residuos es una obligación del Estado de actualizar la normativa de residuos vigente. “No nos podemos felicitar por dar este paso, porque es una obligación que nos viene de Europa”, comenta. “No creemos que el texto actual sirva para solucionar el problema de la basura y de la gestión de residuos del país”, añade Espinosa.

Más del 60% de los residuos acaban en vertederos

Uno de los factores que contribuyen al calentamiento global son las emisiones de CO2 que producen los vertederos, y el proyecto de ley no incluye tasas disuasorias para el vertido ni para la incineración de los productos, lo que supone un grave problema para el medio ambiente. “En España más del 60% de los residuos municipales acaban en vertederos, hecho que contamina los suelos y el agua, provoca daños sobre la salud de las personas y contribuye al calentamiento global”, explica Espinosa. “La Unión Europea exige que el vertido sea la última solución, mientras que en España es la principal. Hay que convertir a los vertederos en una excepción y no en la norma”, añade.

Hacia una reactivación económica sostenible

Tras la crisis sanitaria causada por el Covid-19, los colectivos ecologistas consideran imprescindible que la reactivación de la economía sea sostenible y que garantice la protección del planeta y de la salud de las personas. “No podemos utilizar la tan necesaria recuperación económica para favorecer a los de siempre: las grandes industrias”, comenta Espinosa. “Durante la crisis, la industria del plástico ha exigido presión a la Comisión Europea para retrasar la implementación de la directiva de plásticos de un solo uso. Eso no lo podemos permitir”.

Además del sistema de depósito y retorno de envases, que ya se ha implementado en más de 40 regiones en todo el mundo, los colectivos plantean fomentar el uso de productos reutilizables y ofrecer ayudas económicas a las entidades que se dedican a reparar productos para que sean reutilizados. “Esto es fundamental porque cada año se vierten 9 millones de toneladas de plásticos al mar”, detalla Espinosa.

En plena desescalada hacia la “nueva” normalidad, la preocupación de los colectivos ecologistas se cierne sobre el posible repunte “hacia el otro lado”, hacia la contaminación y el deterioro del medio ambiente. “Hay guantes y mascarillas que ya están apareciendo en el fondo del mar, y no llevamos ni dos meses utilizando estos elementos de forma masiva”, comenta Julio Barea. Asimismo, los colectivos invitan a hacer uso del transporte público, la bicicleta, bolsas y productos reutilizables, y continuar en la “senda verde”, ya que es la vía para evitar futuras epidemias y catástrofes naturales.


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