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Tres aspirantes a coser el PSOE

El ganador tendrá que ensamblar el partido y convertirlo en alternativa de gobierno frente a la derecha

21 may 2017 / 09:12 h - Actualizado: 21 may 2017 / 11:12 h.
  • Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez en el debate cara a cara. / Efe
    Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez en el debate cara a cara. / Efe

Hay mayos muy famosos a lo largo de la historia (1808 o 1968) y para el PSOE el mayo de 2017 va a ser trascendente con toda seguridad. En uno de los momentos más delicados del partido, la organización afronta hoy elecciones primarias para elegir a un nuevo secretario general. Lo hace como partido de la oposición (con sólo 85 escaños), después de haber facilitado el gobierno al PP a través de una abstención en la sesión de investidura, con una división casi cainita a causa de esa decisión de permitir a Mariano Rajoy seguir en la Moncloa y con la amenaza en la supremacía del espectro ideológico de la izquierda que ha supuesto la aparición de Podemos en el panorama político.

Los síntomas delatan a un PSOE grave, quizá en uno de sus momentos más delicados de su centenaria historia. Razones suficientes para señalar este mayo de 2017 como crucial para tratar de devolver el pulso al socialismo español.

Tres personas han dado el paso adelante y se consideran aptas para recuperar a un partido noqueado por tantas cosas. Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez, uno de los tres será el encargado de una operación casi a corazón abierto. La garantía es que los encargados de elegir al cirujano tienen todas las garantías. Los casi 190.000 militantes socialistas han sido los primeros en darse cuenta de la situación y se han movilizado como nunca para salvar a su PSOE.

Llegará el momento de hablar de ideología, de estrategia, de alianzas, pero lo primero que uno de los tres tendrá que hacer es que todos los socialistas sean capaces de mirarse a la cara y dejar atrás tanto reproche y malas palabras que se han lanzado durante estos últimos meses. Apellidos comunes (Díaz, López, Sánchez) para una tarea singular. Resucitar a un PSOE necesario en España.

SUSANA DÍAZ

Una socialista a punto de cerrar su ‘cursus honorum’

Estandarte del PSOE-A, la andaluza trata de llevar su modelo de gestión hasta la dirección nacional

Con el socialismo en vena, el PSOE en la sangre y con la garantía de un modelo de gestión y éxito electoral en la federación más poderosa de la organización, la andaluza Susana Díaz está a punto de alcanzar un destino que muchos le auguraban desde que comenzó a gatear políticamente en la Agrupación Socialista de Triana. Como los ciudadanos romanos que comenzaban su carrera en lo público, la sevillana ha ido pasando por todas las estructuras de poder del partido hasta convertirse en la favorita para ser la próxima secretaria general del PSOE. Es el ejemplo perfecto del cursus honorum socialista, una trayectoria que va desde la base hasta la magistratura más alta del socialismo español, que tuvo muchos padrinos y que también tuvo divorcios sonados. Se afilió al PSOE en 1995 al iniciar la carrera de Derecho y dos años después ya era secretaria de Organización de Juventudes Socialistas de Sevilla.

Triunfadora nata, no hay nada que soliviante tanto a Susana Díaz como un PSOE que acumule indecorosas derrotas electorales. Hubo quien en su círculo cercano la calificó en una ocasión como «una máquina de ganar de elecciones» y desde esa fortaleza se presenta a las primarias: «Quiero un partido ganador».

Es un modelo de gestión y una forma de entender política que arrasa en Andalucía, pero una de las grandes cuestiones que se dirimirán hoy es si el susanismo es exportable más allá de Sierra Morena. En caso de ser elegida secretaria general, una de sus primeras tareas será la de dulcificar su imagen en algunos territorios en los que su forma de hacer política todavía no ha calado. Esa cercanía y espontaneidad que le hace formar el taco cuando se cuela en la peluquería del pueblo mientras las señoras se dan las mechas es la explicación de aquella definición que hizo un día José Antonio Griñán de ella: «Es el pueblo». Funciona en San José de la Rinconada o Alcalá de los Gazules, pero si consigue ganar hoy tendrá muchas peluquerías que visitar, a cientos de kilómetros de su feudo natural.

Los grandes próceres del partido han confiado en ella para «coser» el partido, eso le ha generado, durante esta campaña de las primarias, beneficios, pero también inconvenientes. Pues al fin y al cabo los que deciden son los militantes y es por ello que ha tratado durante estas semanas de lanzar guiños constantes hacia las bases. El eslogan de «candidata del aparato» ha sido uno de los grandes reproches que se le han lanzado, además de señalarla como una de las instigadoras de que el PSOE cediera el paso al gobierno de Mariano Rajoy, después de un Comité Federal vergonzante para todos los que alguna vez se han identificado con las siglas.

Otro de sus grandes empeños en la campaña ha sido el de tratar de disipar la imagen «amable», que según algunas encuestas tiene entre los votantes del PP. Para refutar este argumento expone sus victorias electorales a la derecha en Andalucía.

Otra de las dudas que habrá que despejar es cómo dirigiría una política acostumbrada a ganar una derrota ante un enemigo reconocido.

PATXI LÓPEZ

Un casco azul en Ferraz, el hombre que quiere poner paz entre los dos bandos

El vasco se presenta como el perfil necesario para apaciguar las aguas de un partido fraccionado

Salvo ministro, Patxi López lo ha sido casi todo dentro del PSOE. Ha dirigido una de las federaciones históricas y más importantes del partido, la vasca, ha sido presidente de Euskadi y ha formado parte de la Ejecutiva socialista. Ha sido tantas cosas en la organización que conoce bastante bien el nivel de enconamiento al que pueden llegar los enfrentamientos. «Rubalcaba me dijo que nada más salir vencedor del congreso de Sevilla se tuvo que quitar los primeros puñales de la espalda», manifestó hace unos días cuando le cuestionaron sobre la división en la que está instalado el partido desde hace meses.

Con tanto conocimiento de como se las gastan en el PSOE cuando se organizan bandos, no es de extrañar que Patxi López se haya presentado a estas primarias con la intención de ser un casco azul que sea capaz de poner paz entre los partidarios de Susana Díaz y de Pedro Sánchez.

El hijo de Lalo ingresó en las Juventudes Socialistas en 1975 y dos años más tarde en el PSE. Empezó la carrera de Ingeniería, pero la abandonó, apostando por su vocación política: en 1985 fue elegido secretario general de las Juventudes Socialistas de Euskadi.

Dos años después accedió por primera vez a un cargo público, en octubre de 1987, con 28 años, al sustituir como diputado en el Congreso a José Antonio Saracíbar. En esa época sólo había en la Cámara baja un diputado más joven que él, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Compite con Pedro Sánchez por la secretaría general del partido, pero también por ser el notable del PSOE más indie y con mayor cultura musical. El primer dirigente socialista que confesó sus preferencias musicales fue Alfonso Guerra cuando dijo aquello de que su músico favorito era Gustav Mahler. Las siguientes generaciones empezaron a decantarse por otros géneros musicales y en lo indie, López y Sánchez sí que coinciden. La gran pasión del político vasco es la música, con un gusto que va desde Jacques Brel a Massive Attack. Asegura que tiene más de ocho mil discos en su casa.

Pero no es lo mismo la música que el ruido, y en el PSOE resulta evidente que en los últimos tiempos el sonido es más molesto que agradable. Así que Patxi López se presenta a estas primarias como el hombre capaz de llevarse el ruido a otra parte y volver a pinchar un sereno hilo musical que permita a los socialistas centrarse en construir un alternativa al gobierno del PP.

Fue el primero en confirmar su candidatura y a pesar de que ha tenido llamamientos y peticiones para que abandone y se decante por un candidato ha insistido una y otra vez que llegaría hasta el día en el que hubiera una papeleta con su nombre. Salvo sorpresa, no será el ganador, pero será imprescindible como engranaje entre los dos bandos del partido.

Se sitúa en el lado de aquellos que consideran que la abstención al gobierno del PP fue un error, pero también es de los que dice que lo hecho, hecho está y que la tarea ahora es reconstruir. «Estamos ante el riesgo de que el partido desaparezca», dice.

PEDRO SÁNCHEZ

Con la misma perseverancia que Michael Jordan

Tras perder dos elecciones de manera clara y dejar la secretaría general, el madrileño vuelve a insistir

Cuando se repasa la carrera del mejor jugador de baloncesto de la historia, Michael Jordan, casi nadie cae en la cuenta de que durante su carrera en la NBA perdió más de 400 partidos, falló 12.345 tiros a canasta y fue incapaz de anotar el tiro decisivo de un encuentro en más de 30 ocasiones. Decía que una de las claves de su éxito era que había fracasado una y otra vez. Pedro Sánchez ha perdido dos elecciones de manera contundente, tuvo que dejar el cargo de secretario general el pasado 1 de octubre, pero vuelve a las andadas. Comparte con Jordan su pasión por el baloncesto, pero todavía está por ver que los fracasos le abran la puerta del éxito.

El que pudo ser presidente del Gobierno en marzo de 2016 salió el sábado 1 de octubre de Ferraz con la tarea de pedir cita en las oficinas del paro para el lunes siguiente. Se fue sin nada, mejor, con casi nada. Contaba con el apoyo de muchos militantes que compartieron su dogma: un partido que se dice de izquierda no puede ceder el paso a un gobierno de la derecha. «No es no».

No se necesitan demasiadas cosas para armar una historia, en el caso de Pedro Sánchez sólo hicieron falta esas tres palabras para articular un proyecto, una enésima oportunidad para el hombre que lo había perdido todo en el plazo de seis meses.

Con el no es no, su coche y el cabreo de los militantes, ha forjado una corriente dentro del PSOE ajena al partido. Se ha convertido en un Espartaco que trata de superar al aparato socialista y la corriente oficialista.

Militante socialista desde los 21 años, comenzó su carrera política como concejal en el Ayuntamiento de Madrid (2003-2009) y después pasó al Congreso de los Diputados, donde ya en 2015 ejerció como jefe de la oposición, dando la réplica al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el debate sobre el estado de la nación.

Sus detractores subrayan sus vaivenes ideológicos y su pretensión de difuminar las siglas del PSOE en un proyecto de izquierdas hermanado con Podemos como dos de sus grandes errores. Él, casi todo lo rebate con lo mismo, el grave error de propiciar el gobierno de Mariano Rajoy a partir de la abstención y que cuenta con el apoyo de las bases del partido. «Soy el candidato de la militancia y aquí está la izquierda», ha dicho para contraponer su candidatura a la de Susana Díaz.

Hay quien dice que no hay que buscar más allá del PSOE para encontrar a uno de los causantes del surgimiento de Podemos y que también plantean que ha sido el mismo PSOE el que ha empoderado a Pedro Sánchez como consencuencia de los acontecimientos que precipitaron su salida forzosa de Ferraz. Y no hay nada más complicado que tratar de derrotar a un enemigo que tú mismo has engrandecido, concluyen con una frase que suena más a cita del Arte de la Guerra de Sun Tzu.

Pedro Sánchez se ha convertido en un rival irreconciliable para muchos dirigentes socialistas, pero sí ha conseguido transformarse en un contrincante del que se reconoce su capacidad de supervivencia. No sólo los gatos, hay políticos también con siete vidas.


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