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La aventura del misterio

Casas encantadas en el sur de España

Quiero que hoy hagamos un recorrido por algunos de los lugares más encantados de Andalucía y el Sur de España, no haré escala en Sevilla, para eso me reservo otro día, sólo quiero mostrarle algunos de los casos más aterradores de nuestra tierra.

29 nov 2020 / 04:34 h - Actualizado: 26 nov 2020 / 09:35 h.
"La aventura del misterio"
  • Casas encantadas en el sur de España

Los fantasmas de doña Emilia y el Cine Cortijo

No hay puerto sin amor... ni ciudad sin casas encantadas, incluso como en este caso, cines. Esto lo podemos ver en esta historia que a continuación, les pasó a contar. Para ello, debemos ir por la nacional 352, en el tramo paralelo a la calle de Santander, por el lado opuesto al mar de la ciudad de Ceuta. Aunque bien es cierto que lo que verá serán las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en esta zona.

Corría el año 1955, y en aquella época era un lugar de obligado divertimento, además de los largos paseos por la ciudad o por los parques –donde los hubiera–, la visita a la gran pantalla para poder pasar un rato mirando una ventana en la que poder vislumbrar qué pasaba en otros lugares, o qué aventuras le ocurrirían en esa ocasión al actor de moda del momento.

Posiblemente, en aquel pequeño cine de Ceuta llamado Cine Cortijo se proyectara también aquella película en la que se mezclaban tres historias que giraban en torno a los oyentes de la radio, y la gente podría reír y llorar con aquel concurso en el que se ganaban 3000 pesetas, o con aquella historia de un ladrón que contestaba a una llamada desde un programa, estando en una casa robando. Una gran película del momento, magistralmente dirigida por José Luis Sáenz de Heredia.

Aquel cine no era el único que habitaba la ciudad. Había muchos cines, entre ellos, varios de verano. Pero sí tenía una particularidad que a nosotros nos interesa en esta obra. Detrás de ese cine, en la barriada donde se ubicaba, vivían vecinos en sus casas. Todos ajenos a unos extraños acontecimientos que estaban sucediendo, menos una vecina que además los sufría casi a diario.

Se trataba de Emilia, una señora mayor cuya casa colindaba exactamente con el cine anteriormente citado. Esta buena mujer, se quejaba de unos sonidos extraños en su casa. Los familiares de los testigos –ya que la historia es un poco antigua–, que aseguran haber oído los relatos de Emilia, cuentan que en un principio le pareció que todos aquellos ruidos provenían de la proyección de películas en el cine.

Pero claro, los sonidos en su casa también aparecían cuando el local carecía de actividad. En un principio, no decía nada por temor a que los demás vecinos la tomaran por loca. Pero estos fenómenos se fueron agudizando y ella, presa de la tensión a la que estaba sometida y del temor que le producía, no tuvo más remedio que comentar estos hechos a algunos vecinos con la esperanza de que, uno solo de ellos, también compartiera esa experiencia en su domicilio. Describía los sonidos como sonidos de cadenas que provenían de la pared que daba al cine, lloros y voces, lamentos desgarradores en algunos casos, sobre todo cuando el fenómeno se recrudecía.

Aquellas personas que asistían atónitas a sus relatos, pensaban que esa señora mayor deliraba a causa de su edad, que posiblemente tenía ya la cabeza perdida y no existía tal fantasma, más que en su pobre cabeza, posiblemente, ya perdida. Ante la insistencia de la buena mujer en defender sus argumentos, los comentarios se extendieron por la zona haciendo que, las personas que visitaban el cine y los vecinos, empezaran a prestar más atención a los sonidos de los alrededores. La sorpresa fue mayúscula cuando varias atestiguaban dando la razón a Emilia, ya que podían percibir también esos sonidos de ultratumba.

El cine, así, se convirtió en doble espectáculo: los residentes y familiares que venían simplemente a ver la proyección del día, y los curiosos que, agudizando el oído, paseaban por la zona cerca de este recinto y de la casa de Emilia para escuchar los lamentos, golpes y sonidos metálicos que allí acontecían, no sin gran admiración y estupor al comprobar la veracidad del hecho.

La casa de esta buena mujer, al poco, se vio deshabitada. Posiblemente, Emilia ya no aguantaba más esa tensión, ni las frecuentes visitas de los curiosos. El caso es que nadie se atrevió a habitarla, quedando así como casa fantasma.

Hemos dicho anteriormente que, si tiramos del hilo de una leyenda o una historia, nos podemos encontrar una base mediante la cual, poder indicar que posiblemente los fenómenos descritos en la misma pueden tener veracidad. Y ahí van algunos datos.

El cine y la citada vivienda se encontraban en un lugar denominado Huerta Rufino, donde en la pasada década de los 90, en una de las tantas excavaciones arqueológicas realizadas por la cuidad, se encontraron un conjunto de viviendas hispanomusulmanas del siglo XIV en un magnifico estado de conservación. Además de las estructuras básicas de las viviendas, se encontraron zócalos pintados que decoraban algunas de las estancias.

Las mismas se englobaban en el conjunto de la Ceuta bajomedieval, que surge en los terrenos y viviendas abandonadas tras la conquista de la ciudad por los portugueses en 1415. Aljibes, hornos, cocinas, letrinas... Todo ello debajo de la casa de Emilia.

Sabemos los que nos dedicamos al misterio que son muchos los enclaves antiguos en los que podemos detectar cierta actividad paranormal, y este, tiene las características necesarias y descritas para poder hacer veraz la historia que hemos relatado. Quién sabe si, esos antiguos moradores, no querían que aquel lugar fuera habitado más que por ellos, como defendiendo desde ultratumba lo que antes les pertenecía.

El misterio de la Casa de los Espejos

En la bella ciudad de Cádiz, la Tacita de Plata, nos encontramos historias que cabalgan entre la leyenda y la realidad, historias que han dejado un aura de misterio e intriga en todo aquel que se acerca a ella o las conoce. En la bella ciudad gaditana nos encontramos con historias paranormales tan singulares como la de la Casa Cuna o la Casa del Obispo, sin exceptuar el misterio que entraña la explosión de Cádiz de 1947.

Pero en Cádiz también encontramos otra historia que no puede menos que sobrecogernos. Esa historia nos dice que cerca de la Alameda, frente al monumento del marqués de Comillas, junto al mar, podemos encontrar una antigua casa abandonada de la cual cuentan que está encantada. La llaman La Casa de los Espejos, y se cuenta que en ella vivió un capitán de barco con su esposa y su hija; la hija le pedía a su padre que cada vez que volviese de algún viaje, este le trajese un espejo.

La niña fue creciendo y se convirtió en una bella joven, además, era una hija ejemplar. Ante tanta grandiosidad el padre solo tenía ojos para ella. Pasaron y pasaron los años y su padre seguía regalándole espejos, llegando a tener una gran colección compuesta por espejos de muchos lugares del mundo.

La madre, ante estos caprichos y la poca atención que recibía por parte de su marido, discutía día a día con su hija cuando este se encontraba de viaje. Era tan grande la envidia, que en uno de los viajes envenenó a su hija para así obtener la absoluta atención de su marido.

Al llegar el padre, su esposa le dijo que su hija había padecido una grave enfermedad y había muerto. El padre, enloquecido, no podía creer que su querida hija hubiera muerto y arremetía contra todo... En uno de aquellos arrebatos vio reflejado en los espejos la muerte de su hija y el envenenamiento por parte de su madre.

Al saber lo que realmente ocurrió, logró que su esposa confesara, fue encarcelada muriendo al tiempo; el esposo se marchó de la casa para no volver jamás y la casa desde ese momento hasta día de hoy continúa deshabitada.

En su interior cuentan los investigadores que se pueden escuchar llantos de una niña que provienen del piso de arriba, donde se encontraba su habitación, una habitación que tiene sus paredes cubiertas por espejos intactos que a veces dejan de reflejar la imagen del visitante y ocasionalmente aparece la de la joven asesinada...”.

El misterio del cortijo Jurado, en Málaga

En el mundo hay muchos edificios encantados, desde viejos palacios hasta casas derruidas que guardan en su interior el secreto de una realidad que se escapa de lo racional, de lo que los simples mortales podemos llegar a comprender, una realidad que trasciende más allá de la vida, más allá de la muerte.

Estos edificios tienen renombre y evocan al misterio, desde lugares como la mansión Winchester hasta el castillo de Brand pasando por sanatorios, viejos hospitales y hasta ciudades fantasmas. Una de esas casas encantadas la encontramos en Málaga, de camino a la localidad de Campanillas, sobre un promontorio, destaca la presencia inalterable de una vieja mansión, su belleza hace tiempo que murió, pero su prestancia se vislumbra con fuerza emergiendo desde un evocador pasado.

Debe su construcción a la familia Heredia, allá por el siglo XIX. En Málaga siempre destacaron dos poderosas familias: una eran los Larios y la otra los Heredia.

Su fachada tiene las mismas puertas y ventanas que los días del año, 365, y como en un juego macabro cual mansión de los Winchester, también tiene una historia que sorprende a todo el que cae víctima de ella.

Se edificó para ser el epicentro de una explotación agrícola, pero en 1925 fue adquirida por los Jurado y, posteriormente, por la empresa Mirador de Campanillas, S. A.

Su leyenda negra nos dice que cuando los Heredia la habitaron se produjeron en su interior una serie de rituales satánicos y desapariciones de jóvenes que no salían con vida del edificio; algunos ubican el destino final de sus cuerpos en la zona del patio o incluso en las galerías subterráneas que, pretendidamente, existen bajo el edificio. Dentro de esa misma leyenda desaparecieron una serie de chicas de edades comprendidas entre los 18 y 21 años que morían víctimas de crueles y macabros rituales.

Pero si salimos de esa leyenda son muchos los testigos que afirman haber tenido diferentes experiencias en su interior, como captar psicofonías, ruidos extraños, fotografiar orbes, detectar presencias...

Hasta allí se han desplazado investigadores y curiosos del misterio, en cierta ocasión, cuenta el conocido investigador José Manuel Frías, que cinco jóvenes fueron al cortijo Jurado para realizar una sesión de ouija e invocar a lo que allí mora.

Pusieron sus dedos sobre el master de la ouija y comenzaron a sentir que una fuerza movía aquel objeto, y preguntaron:

–¿Quién eres?

El marcador lentamente empezó a formar una palabra E – L – E – N – A.

–¿Qué edad tienes?

–12.

–¿Por qué estás muerta?

–Me mataron.

–¿Fuiste una de las víctimas de los dueños de esta casa?

–Secuestro. –Mientras que se escuchaban unos golpes en la habitación contigua y un frio que les envolvía.

–¿Hicieron contigo algún tipo de ritual?

–Mucho daño.

–¿Había más gente inocente contigo?

–Niñas.

–¿En qué año ocurrió todo?

–No sé.

–¿Dónde estás enterrada?

–En el patio.

–¿Estás a mucha profundidad?

–4.

–¿Metros?

–Sí.

–¿Estás sola?

–No.

–¿Hay más niñas enterradas contigo?

–Sí.

–Dinos el lugar exacto e intentaremos buscarte.

–Señal. –Entonces el guía de la sesión perdió la consciencia y decidieron que lo mejor era abandonar ese lugar.

Al descender las escaleras para abandonar el edificio, uno de los chicos profirió un grito y los chicos entraron en pánico cuando por una ventana que daba al patio observaron una luz que señalaba una zona del patio.

Al edificio han ido numerosas personas, a curiosear, a fotografiar el lugar. Uno de esos grupos de personas llegó un día... “Aparcaron cerca de la verja principal, a bastantes metros del edificio, cuando bajaron del coche unos gritos lejanos les dejaron paralizados. Necesitaron unos minutos para volver a la calma y atreverse a adentrarse en el cortijo, pero de repente dos de los presentes escucharon a la vez una voz de mujer que susurrante les decía: Venid. Se quedaron petrificados y observaron cómo ninguno de los demás presentes parecía inmutarse, como si no lo hubiesen oído. A los pocos minutos una de las esquinas pareció cobrar vida, la tierra que cubría su suelo empezó a elevarse como por el efecto del viento, pero ni una leve brisa corría en ese momento en el cortijo. Todos quedaron extasiados mirando hacia una extraña neblina que parecía formar una forma brillante, breves instantes después la tierra formaba una neblina brillante con la forma de las vestimentas de una mujer.

Muertos de miedo, todos los presentes emprendieron su huida a toda velocidad, en dirección al coche en el que habían llegado, una de las chicas, la más rezagada, sintió cómo una fuerte mano se aferraba a su cadera con la intención de evitar su huida, por suerte consiguió soltarse y escapó como el resto”.

En la videocámara se podía observar la extraña figura, en una de las ventanas una etérea mano de color blanco se movía de un lado a otro del marco del entreabierto ventanal.

En la actualidad, se sopesan mil y un proyectos para el viejo cortijo Jurado, desde un hotel hasta unas modernas instalaciones de golf, pero parece que ninguna llega a cuajar, tal vez influenciado por la maldición de este hermoso edificio donde uno nunca querría quedarse solo. Atrás quedó su aspecto descuidado, casi derruido y escenario perfecto de aquellos que buscan lo imposible, lo paranormal. Atrás quedó esa estética casi victoriana y ha dado paso a la imagen reformada de la actualidad que, sin embargo, sigue guardando en sus entrañas los ecos de lo imposible.


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