domingo, 24 mayo 2020
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Comer picante puede hacerte vivir más y mejor

El picante puede convertirse en un gran aliado en nuestra dieta, así lo confirman algunos estudios que explican cómo puede ayudarnos a perder peso, disminuir los niveles de colesterol en sangre o mejorar nuestro estado anímico.

04 mar 2020 / 13:22 h - Actualizado: 04 mar 2020 / 13:23 h.
"Investigación","Producción","Consumo","Universidad","Cáncer"
  • Comer picante puede hacerte vivir más y mejor

El picante se ha convertido en un condimento más a la hora de elaborar nuestros platos ya que ayuda a potenciar el sabor de los alimentos que utilizamos. Pero el picante puede ofrecer en la dieta diaria un sin fin más de beneficios que se verán reflejados proporcionalmente en nuestra salud.

Según los últimos estudios, el uso del picante en la dieta puede servir para alargar la esperanza de vida, prevenir determinados tipos de cáncer, ayudarnos a adelgazar, aliviar dolores o a hacernos más felices. Pero ¿cómo?

En primer lugar, la revista británica British Medical Journal publicó un estudio del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Pekín, en el cual se analizaba que las personas que toman comida picante en su dieta tienen un 14% más de posibilidades de vivir más años que aquellas personas que lo consumen menos de una vez por semana. Además, el estudio demostraba que existe un menor riesgo de morir a causa de enfermedades infecciosas en las mujeres y de cáncer y enfermedades respiratorias o cardiacas en ambos sexos debido al poder antioxidante y a la acción antiinflamatoria con la que cuenta. Esto, a su vez se ve potenciado en personas que son abstemias.

Por su parte, un equipo de nutricionistas de la Universidad China de Hong Kong descubría en 2012 que el picante ayuda a descomponer el colesterol malo que actúa obstruyendo la circulación sanguínea de las arterias. El estudio basado en hámsteres también mostraba cómo el picante bloquea la acción de un gen que provoca la contracción de los vasos sanguíneos. Pero lo que está más que demostrado es que el picante pone el corazón y el metabolismo a cien por hora, de modo que la temperatura del cuerpo aumenta y se queman más calorías rápidamente, quemando incluso las reservas de grasa del cuerpo. A esto se podría añadir el estudio realizado en la Universidad de Maastricht en los Países Bajos, el cual revelaba que la capsaicina, sustancia que produce el picor de algunos alimentos, favorece la destrucción de las células grasas. Además, está demostrado que la comida picante tiene efecto saciante, ayudando a reducir la cantidad de comida que ingerimos.

De igual forma, en un estudio publicado en la Revista de la Sociedad Española del Dolor y en varios realizados por distintas universidades, se ha conseguido demostrar que las capsaicinas también pueden ayudar a reducir o bloquear el dolor, incluso si se utiliza de forma tópica.

En lo que concierne a su relación con el cáncer, Ann Bode y Zigang Dong del Instituto Hormel de la Universidad de Minnesota, presentaban hace unos años en el encuentro anual de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer, sus resultados positivos sobre la eficacia del jengibre en células de cáncer colorrectal tras suministrar gingerol (compuesto activo del jengibre). Por su parte, Timothy Bates, investigador responsable de un estudio de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) publicaba en Biochemical and Biophysical Research Communications, que la capsaicina puede llegar a matar las células cancerosas sin dañar las células sanas que las rodean, aunque aún se sigue trabajando en investigaciones sobre ello.

Además, según un estudio de Zhi-ming Zhu, director del Centro de Hipertensión Arterial y Enfermedades Metabólicas del Hospital Daping en China, publicado en la revista Cell Metabolism, comprobaba que tomar alimentos que contienen capsaicina reduce la presión arterial en ratas genéticamente hipertensas. Igualmente, hay estudios que han visto que el picante favorece la liberación de endorfinas y serotonina, lo que lleva al consumidor a un estado mental más relajado y positivo. Asimismo, un estudio de la Universidad de California revela que el picante reduce el riesgo de diabetes debido a que ayuda a mantener estables los niveles de insulina en sangre.

Sin embargo, aunque el picante no debe prohibirse en ninguna dieta, hay que tener en cuenta que quienes padecen de úlcera de estómago, gastritis, hemorroides, acidez de estómago, colon irritable, dispepsia o cualquier otra enfermedad centrada en el aparato digestivo, debe evitar en lo máximo posible consumir este tipo de condimento. También hay que tener en cuenta las cantidades y la frecuencia con la que consumimos picante. Un estudio realizado entre la población mexicana por el Departamento de Gastroenterología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, publicado en el Nutrition Journal, ha demostrado que el consumo muy frecuente de salsa picante está relacionado con la colitis ulcerosa, al alterar el balance de la mucosa protectora y la producción de ácido.


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