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miércoles, 28 septiembre 2022
La aventura del misterio

Fenómenos paranormales en el Polígono de San Pablo

Les quiero contar un caso relacionado, a nivel familiar con un buen amigo como lo es Manuel Zamora y que vivió dos impactantes hechos paranormales que entran dentro del terreno del misterio y lo inexplicable

10 may 2022 / 04:00 h - Actualizado: 10 may 2022 / 04:00 h.
"La aventura del misterio"
  • Fenómenos paranormales en el Polígono de San Pablo

Manuel Zamora es aficionado a la Astronomía estaba observando el cielo cuando vio en el tejado de su casa una sombra. No lo volvió a ver hasta meses después que la vio de nuevo.

Pasó el tiempo y la sombra comenzó a verse en el garaje, junto al vehículo familiar. El hecho premonitorio es que poco tiempo después su padre tuvo un grave accidente de tráfico en el cual el vehículo quedó destrozado. Tenía 14-15 años y a Zamora le daba miedo repetir experiencia con aquella sombra.

Posteriormente aquella sombra o silueta negra, que se podía ver en diferentes lugares. Se comenzó a manifestar en diferentes zonas de la casa y su madre también la veía pero no así su padre.

Poco tiempo después diagnosticaron, a su padre, un cáncer y se entendió que aquella sombra era como una proyección de sí mismo para pedir ayuda o, por el contrario, era una especie de sombre premonitoria, así lo manifiesta el propio testigo.

Fallecido su padre se volvió a ver esa sombra en un pasillo causando una gran impresión y que provocó el anuncio de dos hechos negativos vinculados con el padre del familiar. Creían que podía pasar, de nuevo, algo funesto, pero no fue el caso.

La sombra

Sobre esa sombra nos decía Zamora que era una silueta que no tenia rasgos ni nada definitorio pero que era real y “que quizás daba paso a una realidad paralela que puede generar miedo pero que, desde luego, causaba una gran inquietud en la persona y aunque no es un fenómeno normal si se corresponde con un tipo de fantasmogénesis. Era algo anormal que podía estar en consonancia con una proyección del miedo” decía nuestro testigo y protagonista.

Manuel indicaba: “se solía manifestar la sombra cuando mi padre estaba profundamente dormido así como en zonas donde se relacionaba con mi padre como, por ejemplo, el tejado justo encima de donde él dormía o su coche”. Además decía que en el pasillo donde se la vio por última vez “su forma de caminar me recordó a mi padre y que se «manifestaba» allí, como una parte de su subconsciente, de esa forma, sería una especie de proyección astral” en función de sus propios estudios al respecto.

Aquella sombra tenía un carácter premonitorio como fue el accidente o la enfermedad que se llevó por delante la vida de su padre. Noticias negativas en suma que parecía anunciar.

Recuerda como cuando se despertaba su padre la sombra desaparecía obligando a pensar, de alguna forma, que había un vínculo entre ambos.

Otros casos

Una tía también presintió eso mismo, o en un piso familiar en la avenida de Pedro Romero, en el polígono de San Pablo de Sevilla donde, en uno de esos pisos, se manifestó una presencia, que Zamora definió como de “completamente diferente a la descripción anterior”, pero que ocasionó nuevos sucesos paranormales.

“En esta vivienda había un niño de entre 4 y 5 años que manifiesta terror nocturno. El niño se asustó una noche y busca la protección de su padre. En una de aquellas ocasiones el padre acompaña al niño y pudo ver, el progenitor, algo muy extraño... Era la visión de un ser luminoso, dorado, una presencia que emanaba una luz fuerte que se manifestó ante ambos en la habitación que ocupaba el niño al fondo del pasillo. Estaba justo al lado del baño de la vivienda” comentaba.

“En ese pasillo sucedieron otros fenómenos extraños y se percibía, por parte de la familia -matrimonio y dos hijos-, una serie de sonidos extraños cómo si rodaran unos “ruedines” o pelotas de petanca. Aparecen arañazos así como aparecen y desaparecen objetos comunes de la casa como llaves o jarrones, las herramientas también hacían lo mismo que luego aparecían en los lugares donde se había tratado de buscar y que era donde normalmente estaban, se les dejaba. Todo esto se incrementó en las noches y se comenzaron a encender y apagar las luces del pasillo y de la habitación del niño”. Todo esto lleva a la familia a buscar la ayuda de Zamora, que era familiar.

En la investigación se determina que el piso había pasado por tres propietarios que desconocían que había podido pasar. Aunque se dio con la clave de todo ello cuando se descubre que en la habitación del pasillo había pasado una enfermedad pulmonar una persona y que padeció silicosis. La habitación era el foco del dolor y, curiosamente, el niño decía como alguien en su interior estaba como asfixiándose y que se relacionaba a una respiración angustiada.

“Toda la familia lo podía escuchar y era un fenómeno que se dio y concluyó cuando la misma abandona la casa, no sólo por miedo, por una reforma, como si se alimentara de la energía psíquica de la persona. El pasillo se incorporó al baño y en la habitación y ya no vuelve a pasar nada extraño. Ese ser que se había visto en la casa ya no se manifiesta más, en ente «dorado» ya no se aparec más en la casa” explicaba.

“Saber que su comportamiento “tipo” se correspondía con el antiguo propietario deja ver la huella psíquica e impronta energética de esa persona que explicaría, de esta forma este caso” concluye.

Dos apasionantes casos que dejan ver la relación que hay entre la vida y la muerte y la impresión en aquellos lugares que se frecuentaron en vida y en los que hay un inexcusable vínculo personal más allá de esta existencia.


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