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Historia y curiosidades de la Feria de Sevilla

En el barrio de Los Remedios crece una ciudad paralela capaz de contener a un millón de almas y que atiende al nombre de “Feria de Abril”.

05 may 2019 / 08:00 h - Actualizado: 05 may 2019 / 10:47 h.
  • Historia y curiosidades de la Feria de Sevilla

En una ciudad tan dual como lo es Sevilla, en la que conviven la Sevilla más tradicionalista con la Triana más revolucionaría, el cainismo del que nos habló Machado en sus obras o la rivalidad Betis – Sevilla a la que muchos llaman eterna, no podía faltar una tercera ciudad paralela, una ciudad efímera para la que muchos se preparan durante todo un año y cuyo corto reinado en la Sevilla eterna se extiende sólo durante una semana... Es la ciudad cuyas luces deslumbran al visitante, la ciudad donde el gentío se convierte en familiaridad y como familiares se tratan a los desconocidos, es la ciudad donde el forastero se siente como en casa y donde destaca algo por encima de todo: la alegría.

El espíritu del sevillano es hospitalario y alegre, sencillo, al que le gusta compartir y hacer amigos. Ese espíritu dobla su sentido cuando allá por el mes de Abril crece, cerca del barrio de Los Remedios, una ciudad paralela capaz de contener a un millón de almas y que atiende al nombre de “Feria de Abril”.

HISTORIAS DE LA FERIA

Los orígenes de este festejo sevillano lo encontramos en un lejano y caluroso día 25 de Agosto de 1846. En torno a Sevilla habían crecido pequeños núcleos poblacionales que disponían de ferias de ganado las cuales eran visitados por agricultores de la ciudad donde compraban las reses necesarias para su labor en el campo, a fin de evitar este “peregrinar” del sevillano a las cercanías de la capital surge la idea de crear en la ciudad su propia feria ganadera y así los regidores Narciso Bonaplata, originario de tierras catalanas, y José María Ibarra, primer conde Ibarra, deciden elevar su propuesta al Cabildo Municipal. La propuesta y el documento fue apoyado por el alcalde de Sevilla que era el marqués de Montelirio. El documento pedía que se autorizara una feria anual durante los día 19, 20 y 21 de Abril. Aquella propuesta fue enviada a Madrid donde el diputado Fermín de la Puente y Apechea intermedió ante la reina Isabel II para que aprobara la misma y pese a la oposición de localidades cercanas, que ya disponían de ferias de gran raigambre popular, como Mairena del Alcor o Carmona, o personajes ilustres como el diputado Iribarren, la reina accedió a aquella petición en Marzo de 1847.

Hablamos de la primera ubicación de la feria, en su emplazamiento del Prado de San Sebastián, unos parajes abandonados, a los que nadie quería acercarse ya que en él se decía que lo “habitaba la muerte” quizás por ser este un lugar donde en otros tiempos se encontraban el cementerio del Prado de San Sebastián y el cementerio de los Pobres, en él se contaban historias de apariciones y aparecidos, además de ese evocador y lúgubre recuerdo del lugar había una nueva objeción.

El lugar, como se ha comentado en esta guía, era el habitual quemadero en la ciudad de la Santa Inquisición para todo aquel que era condenado a la hoguera por herejía o cualquier otro “pecado” contra la fe. Un lugar ciertamente que ponía los pelos de punta a todo aquel que lo visitaba.

Pese a todo ello la feria fue un éxito y pronto los ganaderos instalaron toldos para protegerse del sol, unos toldos de lona que serían los precursores de las “casetas” del “Real de la Feria” como hoy lo conocemos.

Aquel colorido y algarabía hizo que muchos nobles visitaran el lugar en sus carrozas y coches de caballo, era la atracción de la ciudad y pronto aquel germen sembrado para el crecimiento de la ciudad se iba a convertir en un brote de amistad, encuentro y disfrute. En la primera cita que aquella feria de recogieron 400.000 duros, que era una importante cantidad para una feria inaugural.

Aquella ciudad emergente no dejaba de crecer y de compartir espacio con el ganado, por ello en 1950 se separa el folklore del mercantilismo ganadero dando paso pues a una feria de ocio, de diversión y de recuerdos.

Mal recuerdo también el que nos trae a la memoria un 21 de Abril de 1964 cuando un pavoroso incendio prende sesenta y cuatro “casetas” del Real de la Feria, aquella tarde inexplicablemente el número de visitantes bajó y sólo hubo que lamentar un muerto y media docena de heridos pero para muchos, ese rincón privado, ese segundo hogar en la ciudad efímera de Sevilla, había quedado reducido a cenizas. La solidaridad sevillana hizo que compartieran espacio y amistad en otras “caseta” pero pudo haber resultado una feria mortalmente catastrófica.

¿CUAL ES EL ORIGEN DE LOS FAROLILLOS DE LA FERIA?

La Feria de Sevilla del año 1877 fue especialmente relevante por la visita de la reina de España, Isabel II, al “Real”. Hasta esa fecha la Feria había tenido una decoración dispar por lo que se quiso unificar todo para dar mayor homogeneidad y disparidad.

Se decide contar con el pintor Gustavo Bacarisas quien se inspiró en las lámparas chinas para la creación de los vistosos farolillos que tuvieron un gran impacto visual cuando llegó la electricidad a la Feria de Sevilla en el año 1883.

Un siglo más tarde, en 1983 una ordenanza municipal regularía oficialmente el uso del farolillo como adorno en Feria. Todo un acierto.

¿DESDE CUANDO SE CELEBRA LA FERIA DE ABRIL?

No es la primera que hablo de una tradición tan bella como la celebración de la Feria de Abril de Sevilla, pero haciendo un poco de Historia, para los más despistados, habría que decir que estamos ante una fiesta de Primavera casi bicentenaria pues la primera se celebró en un lejano año ya de 1847.

Tuvo como escenario particular el Prado de San Sebastián y tenía un carácter eminentemente ganadero, muy lejano del carácter que tiene en la actualidad que une a tantas personas al “sabor” de la amistad.

¿QUÉ MONUMENTO ES EL MÁS RECURRENTE REPRESENTADO EN LA PORTADA DE LA FERIA?

La portada de la Feria se ha convertido en un arco de luz y color que atrae a muchos visitantes y ciudadanos de Sevilla. Uno de sus atractivos anuales es saber que monumento será representado en el mismo y que cada año, por ordenanza municipal, cambia desde el primero -oficial- en 1949.

Los monumentos que se han visto reflejados en la portada de la Feria han sido la Giralda, la Torre del Oro, el Costurero de la Reina, el Rectorado de la Universidad de Sevilla, el Puente de Triana o la Plaza de España.

Es esta última, la Plaza de España, la que más veces se ha representado o inspirado la portada de la Feria, el impresionante monumento de Aníbal González es digno de ello.

Otras portadas han tenido inspiración en la Circunnavegación aérea desde la base de Tablada, el Centenario del Sevilla FC, la Exposición Iberoamericana o la Exposición Universal de 1992.

¿POR QUÉ SE BEBE MANZANILLA EN LA FERIA?

Hoy día la bebida más popular de la Feria de Sevilla es el rebujito pero anteriormente, años y décadas atrás lo fue la manzanilla y anterior a esta el vino fino, que tenía una mayor graduación y cuyos efectos etílicos no tardaban en hacer efecto a quién lo consumía.

La tradición de beber estas bebidas viene del año 1847 cuando no había frigoríficos ni congeladores y mucho menos electricidad, así las bebidas no se podían despachar diariamente y se servía de la barrica al catavinos directamente.

Las barricas eran/son de una capacidad de entre 220 y 225 litros y conservaba la bebida a la temperatura adecuada máxime cuando en primavera las levaduras favorecen el proceso de fermentación (velo de flor) siendo muy activas y más aromáticas.

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LA PORTADA DE LA FERIA?

Una de las imágenes más tradicionales y más fotografiada es la de la tradicional portada de la Feria, pero no siempre en la Feria de Sevilla se ha gozado de la misma. Fue una costumbre que se comenzó a llevar desde el año 1949, anteriormente no se ponía si bien es cierto que el precedente de la pasarela metálica peatonal que unía la calle San Fernando con el Prado de San Sebastián, pudo sentar un importante precedente. Aquella “Pasarela” fue construida por Dionisio Pérez Tobía en 1896 pero desapareció del paisaje sevillano en el año 1920. También como precedentes tenemos el arco de bienvenida del Pabellón Central en 1925 o la portada de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Fue en 1949 cuando se oficializó mediante una ordenanza municipal que imponía la obligación de construir una gran entrada al recinto ferial, debía tener una particularidad: cada año cambiaría, cada año sería diferente. Con un diseño diferente cada año, aunque durante los años previos se establecieron estructuras que daban la bienvenida a los visitantes

¿CUAL ES LA EXPLICACIÓN QUE LAS CALLES DE LA FERIA TENGAN TODAS NOMBRES DE TOREROS?

Si visitamos el recinto de la Feria, allá donde tienen su ubicación las casetas del “Real” notaremos que todas las calles tienen nombres de toreros... ¿Cuál es la razón?

Hay una clara vinculación entre el mundo de los toros y la tauromaquia y la Feria de Abril, la relación con el ganado viene que originariamente fue, desde 1847 hasta 1950, una feria ganadera donde se premiaba al toro que mejor se liada. Cuando la Feria fue trasladada desde el Prado de San Sebastián a Los Remedios se decidió que el nomenclátor homenajease a toreros sevillanos siendo 15 las calles del Real y 15 los toreros que tienen dicho honor.

Las calles de la Feria son: Antonio Bienvenida, Ignacio Sánchez Mejías, José Delgado Guerra «Pepe Hillo», Manuel García Cuesta «El Espartero», José Luis Vázquez Garcés «Pepe Luis Vázquez», Manuel Jiménez Moreno «Chicuelo», Ricardo Torres Reina «Bombita», Joaquín Rodríguez «Costillares», Pascual Márquez Díaz, Juan Belmonte García, Francisco Vega de los Reyes «Gitanillo de Triana», Francisco Romero López «Curro Romero», Manuel Vázquez Garcés «Manolo Vázquez», José Gómez Ortega «Joselito El Gallo», Rafael Gómez Ortega «El Gallo».

EL ORIGEN DE LA EXPRESIÓN ‘EL REAL DE LA FERIA’

¿Ha escuchado alguna vez la expresión “vamos al Real de la Feria”? Seguramente si entendiendo que el “Real de la Feria” es la Feria en sí. Pero es un error del que hoy les hablo y explico su origen.

El “Real de la Feria” no es toda la Feria, sólo el punto concreto donde tenían acceso los caballos y carruajes a la antigua Feria de Sevilla en el Prado de San Sebastián. Así el origen de la expresión lo encontramos en la tarifa que se cobraba por llevar en caballo o carruaje a las personas hasta la Feria, esa tarifa era de un real, la moneda de curso de la época y que sirvió para acuñar la expresión de “vamos a la Feria por un real” y de ahí se derivó, con el paso del tiempo a “vamos al Real de la Feria”.

Curioso origen para una expresión muy utilizada pero muy desconocida para el sevillano o el visitante.

Ahora que ya sabemos un poco más de la Feria ya no tenemos excusa para no acudir y disfrutar de ella... ¡BUENA FERIA 2019!


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