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La aventura del misterio

Las casas más encantadas del mundo

Objetos que cambian de lugar, bruscos descensos de temperatura, extrañas presencias, muñecos que hablan solos o que parecen cobrar vida...

01 dic 2019 / 07:00 h - Actualizado: 01 dic 2019 / 07:00 h.
  • Las casas más encantadas del mundo

Se han hecho populares en estos últimos años, su visión o sólo insinuar la cercanía de una de ellas puede provocar sentimientos y sensaciones enfrentadas... Objetos que cambian de lugar, bruscos descensos de temperatura, extrañas presencias, orbes de luz, ruidos extraños, muñecos que hablan solos o que parecen cobrar vida... Son algunos de los elementos más usuales cuando la gran pantalla toca el fascinante tema de las “Casas Encantadas”.

La Mansión Winchester, la casa más encantada del mundo

Es una de las casas más populares de los Estados Unidos cuando de fenómenos paranormales y hechos extraños se trata, es la mansión de los Winchester, relacionado directamente con el fabricante de armas y el rifle que tiene ese mismo nombre.

La mansión Winchester está relacionado con William Winchester y el rifle que se utilizó para la guerra con los pieles rojas y cazar la mayoría de los bisontes salvajes del país. Se consideraba un rifle muy competitivo y sofisticado en su día y era capaz de alcanzar a un objetivo a 200 metros y disparar varias veces sin encasquillarse. Igualmente era un arma ligera que llevaban las tropas americanas para luchar contra los nativos, usaron también el arma contra la vida de mujeres y niños. Con la “fiebre del oro” del Lejano Oeste se vendió a muchos buscadores de oro que se aventuraban a las montañas de tan inhóspitos parajes.

Se dice que los indios americanos maldijeron a los Winchester por su “demoniaco” invento y pronto se comenzaron a cumplir los más negros presagios: William Winchester sufrió tuberculosis y murió, una de sus hijas también lo hizo del mismo padecimiento. Fue su viuda la que seguiría con esa saga maldita cuando se trató de suicidar y se salvó gracias a los religiosos de la iglesia presbiteriana pero sufría de alucinaciones. Heredó una enorme fortuna de la que no puedo disfrutar, incluso se hizo una seguidora del tema espiritista y fue los propios médicos los que le dijeron que no encontraban ningún mal.

Así los espiritistas a los que frecuentó dijeron que las almas de los miles de indios muertos como consecuencia del invento del rifle la estarían atormentando, serían esos mismos espectros los que estarían atormentando a la familia Winchester pues su objetivo sería eliminar a la familia. Fue una bruja la que recomendó que se edificara una casa y que los espíritus se perdieran en su interior, esa es la mansión de los Winchester.

Así se comenzó a construir en San José, en California, en Estados Unidos, su construcción es anárquica y un verdadero laberinto, que fue creciendo en todo el tiempo, en todos los años, que se estuvo con las obras y tal y como la bruja recomendó.

Sarah Winchester comenzó con la edificación de la misma y sorprende comprobar como hay escaleras que no conducen a ningún sitio, ventanas en el suelo, caídas de huecos que imponen o un intrincado curso de pasillos que, en muchas ocasiones, se desconoce su propósito. La casa tiene seis pisos aunque de las seis sólo quedan vestigios pues un terremoto derribó dos de ellas. Hoy es conocida como “Mistery Winchester House” y fue adquirida por una sobrina cuando Sarah murió y la vendió al condado.

Hoy día se cree que la mansión está maldita destacando que en su interior hay sólo dos espejos que se encuentran en el recibidor y, curiosamente, tapados por un paño pues se decía que en su reflejo podrían verse las almas de los viejos indios muertos a manos del Ejército y su temible arma, el rifle Winchester.

La Casa Beauregard-Keyes

Nueva Orleans es conocido por la gran cantidad de fenómenos paranormales que recorren sus calles y sus edificios. En este caso nos vamos a detener en una casa que aún no es de las más conocidas dentro de las llamadas “Casas Encantadas”, la Casa Beauregard-Keyes

En el barrio francés de Luisiana se encuentra este edificio construido en 1826 como casa de subasta para Joseph LeCarpentier. Pero en 1866 pasó a ser residencia del general confederado Pierre Gustave Toutant Beauregard y la escritora Frances Parkinson Keyes. De ahí el nombre de la casa.

La familia Beauregard-Keyes estuvo allí hasta la muerte del general, en 1868, aunque su mujer pasó allí todos los inviernos durante 25 años. Allí fue donde escribió muchos de sus libros, entre los que se encuentran “Dinner at Antoine´s”, “The Chess Players”, “Madame Castel´s Lodger” y “Blue Camelia”

En 1909 la casa fue comprada por la familia Giacona en la cual, durante su estancia en la residencia, tuvo lugar un tiroteo en el jardín de la casa con miembros de la mafia donde fallecieron tres hombres. Estuvieron allí hasta el 1920.

No fue hasta dos décadas más tarde cuando se empezó a hablar de los hechos insólitos que allí estaban ocurriendo. Pero extrañamente no todos los fenómenos que se manifiestan en esa casa tienen que ver con el tiroteo ocurrido hacía unos años antes. Lo que habita en esa casa también es anterior, de la época del general confederado, hecho extraño ya que ni en la casa ni en la zona cercana a ella tuvo lugar ninguna de las batallas de la guerra civil americana.

La casa estuvo también habitada por un conocido ajedrecista a nivel mundial, Paul Munni. Paul se pasaba las noches tocando su piano pero, una de esas noches, la locura apareció en él y corrió desnudo hacia la calle con un hacha en la mano para matar al primero que se le cruzara por delante. Afortunadamente fue reducido y detenido por la policía antes de que ocurriera alguna tragedia.

Actualmente el edificio es un museo. Tiene dos escaleras curvas que da lugar a un pórtico toscano. En el interior del edificio hay una sala de baile, una gran sala de estar, un comedor rectangular con salida al porche. El jardín está amurallado y tiene una fuente en él. Está amueblado con muchos de los enseres que pertenecían a la familia Beauregard-Keyes, incluido con un juego de 87 teteras que pertenecía a la Señora Keyes además, dentro del museo, hay una colección de más de doscientas muñecas antiguas que se dicen que están embrujadas

Según escribe el autor Victor C. Klein sobre esta casa en su libro Fantasmas de New Orleans 1996 “Los hombres con miembros mutilados y rostros quemados se arremolinan en una danza confusa de la muerte” y “Los caballos y las mulas aparecen y son sacrificados por la metralla y los proyectiles de cañón. El olor a ocre de la sangre y la decadencia impregna la atmósfera inquieta”

Testigos de lo insólito narran cómo las ventanas crujen como si la estuviera empujando el viento en los días que reluce el sol y hay calma absoluta, se sienten pisadas en la planta baja del edificio y en todo momento se sienten acompañados, observados e incluso tocados pero, al girar la cabeza, ven que no hay nadie a su alrededor.

Por los alrededores de la vivienda, en el jardín, aparece el olor a pólvora acompañados del sonido de disparos y sombras corriendo alrededor de la fuente de hierro fundido que allí se encuentra.

También se puede escuchar de noche el sonido del piano que tocaba el maestro Munni y como si en la sala de baile pareciera que se estuviera dando una fiesta en ese momento cuando el edificio está vacío.

Los dueños del museo han informado que una noche después de cerrar empezaron a hacer fotos de la casa y, al revelarlas, se encontraron con algo que no estaba físicamente allí, dos soldados de la guerra civil perfectamente ataviados con su uniforme, de pie al lado de una ventana y mirando hacia fuera. Evidentemente no había nadie allí en ese momento y mucho menos vestidos con el uniforme confederado.

Investigadores que han estado en el edificio narran cómo en sus fotografías han aparecido nieblas fantasmales con forma humanoide, sombras, orbs, algunas de las muñecas que tiene el museo salen en movimiento en imágenes al azar e inclusive han podido ver al general en su alcoba.

Cuentan que no son sólo personas las que se ven en ese edificio, hay entidades animales. Los investigadores hablan de que existe la presencia de un gran gato blanco y de dos perros pequeños que corretean de una habitación a otra de la casa. Mickey, un investigador paranormal, asegura que uno de esos perros es “Lucky” un cócker spaniel propiedad de la señora Keyes que murió de pena justo a los dos día de fallecer ésta en 1970.

Sea lo que habite en la casa lo que sí está claro es que se ha quedado impregnada de la energía de casi todos sus inquilinos sin la necesidad que allí ocurriera tragedia alguna, ya que la aparición de los soldados y los hombres mutilados no tienen ningún tipo de explicación al no haberse librado ninguna batalla por la zona colindante al edificio. Parece como si esa impregnación fuera de las vivencias que tuvo el general en primera persona. La casa está llena de energía, se ha alimentado de cada uno de sus inquilinos y dan lugar a las diversas manifestaciones que allí se acontecen. Sin duda es un lugar en lo que lo insólito permanece atado en el tiempo.

La mansión encantada SK Pierce

Esta es la historia de una pareja que se enamoró de una casa o, tal vez, no sólo sea eso... Quizá se trate más de la historia de esa en particular, del tipo de casas que tienen un encanto especial y la cualidad de que quien se para ante ellas desee inmediatamente habitarlas. Suelen ser casas con carácter propio que invitan a entrar, a sentirse cómodo en ellas o, tal vez, no tanto...

Llilian Otero siempre había querido vivir en una antigua mansión victoriana, al más puro estilo de las casitas de muñecas de su infancia. Cuando ella y su esposo, Edwin González, llegaron a la puerta del número 4 de West Broadway en Gardner, Massachusetts, inmediatamente desearon comprar el inmueble y, por fin, cumplir su sueño. Finalmente, se instalaron allí en 2008, felices por haber conseguido una casa tan bonita a un precio más que razonable.

Contaba con una apariencia señorial, tejado abuhardillado típico de la época, 10 dormitorios y tres cuartos de baño. Unos 620m2 divididos en tres plantas, paredes de papel pintado, clásicas molduras en los techos, chimeneas de mármol y todo ello articulado por una espectacular escalera de madera maciza.

Había sido construida en 1875 según el diseño del que sería su primer propietario, Sylvester K. Pierce, un adinerado fabricante de muebles de la zona, especializado en sillas y mecedoras. En cuanto la mansión les proporcionó un mínimo de habitabilidad, se mudó allí con su esposa, Susan E. Jackson y su hijo Frank J Pierce. Sin embargo, la tragedia les sacudiría pronto: Susan murió el 6 de Enero, apenas unos meses antes de que fuese finalizada la construcción. Dos años tardaría Pierce en casarse de nuevo, en este caso con Ellen L. West, 20 años más joven que él y con quien tuvo otros dos hijos: Stuart y Edward. Cuando el magnate del mueble falleció, en 1888 y a la edad de 68 años, fue Ellen quien heredó la mansión para disgusto de Frank. Su hijo Edward tomará posesión del inmueble ya en el siglo XX, tal y como figura en el censo de Gardner, de modo que en 1940 figura en la casa junto a su esposa, Bessie, utilizándola como casa de huéspedes. En 1966 se encargaron de ella los Stemmerman, sobrinos de una de las mujeres que trabajaron para los Pierce, que siempre les acogieron bien en sus visitas a Massachusetts. Ellos se aseguraron de que no fuese demolida y vendida por partes pero nunca reportaron incidentes. Hacia el 2000 su propietaria sería Suzzane Casanova para, finalmente, llegar a manos de los últimos propietarios conocidos en 2008: Edwin y Lillian.

Nuestros protagonistas no tardaron en escuchar rumores que afirmaban que la casa se hallaba encantada. Al principio, Edwin pensaba que no eran más que habladurías, hasta que tuvo lo que él mismo llama una experiencia que le cambió la vida. Las manifestaciones no se hicieron esperar, pronto empezaron a escucharse voces en el sótano, portazos inexplicables a altas horas de la madrugada, objetos que se movían solos, plantas que se volcaban sin razón aparente e incluso pasos y figuras misteriosas por los pasillos. El piano sonaba sólo, se escuchaban pasos, sobre todo en la segunda planta, subiendo y bajando por la escalera, una figura infantil y una criada que parecía muy ocupada.

Así, el Sr. Gonzalez narra lo siguiente: “Vi un hombre aparecer a plena luz del día en lo que era mi oficina. Cuando lo miré, me estaba mirando pálido, con los ojos muy negros. No lo esperaba y comencé a temblar”.

Varios programas de televisión, como Ghost Hunters, Ghost Adventure y My Ghost Story, entre otros, han investigado en el lugar. Durante estas investigaciones se registraron voces, una de ellas diciendo “apretar todas las gargantas” (squeeze every throat) y otra que, al preguntar quién era el propietario de la casa, respondió “Lillian”, que de hecho, era la dueña en aquel momento.

Otras investigaciones se han cruzado. Por ejemplo, Eric Stanway trabajaba en un nuevo libro sobre la que se estima es la casa más encantada de Massachusetts. Según este autor, Jack Pierce habría perdido la propiedad de la mansión en una partida de cartas, aunque se le permitió residir en el sótano, una de las áreas que parece tener actividad. Detallará hasta 7 fallecimientos en la casa. Según él, la mansión fue utilizada como burdel por un tiempo, durante el cual se produjo el estrangulamiento de una prostituta en una de las habitaciones superiores. Esto podría servir de origen para las grabaciones realizadas, aunque aún no ha salido a la luz ningún testigo documental al respecto.

Como suele ocurrir en estos casos, la transmisión oral consigue que leyenda y realidad se mezclen, pues podemos incluso encontrar en la red artículos que aseguran que en 1960 muere calcinado en una de las habitaciones un inmigrante finlandés, llamado Jay Stemmerman, sin que el fuego se propague. Se abre la puerta a teorías sobre la combustión espontánea. Sin embargo, la investigadora Catrina Gagnon recogió ciertos documentos para Paranormal Reactions que parecían arrojar algo de luz al respecto. Efectivamente, falleció en una de las habitaciones Eino W. Saari, finlandés, calcinado y por inhalación de humo, tal y como figura en el certificado de defunción emitido en el Henry Heywood Memorial Hospital de Gardner, pero no tiene nada que ver con Stemmerman, que fue uno de los propietarios según la misma investigación.

Sea como fuere, queda mucho por descubrir en este caso. Lillian y Edwin, por supuesto, decidieron mudarse y renunciar a su sueño, al menos de momento. El inmueble se vendía de nuevo no hace mucho por 329.000 dólares, aunque ahora mismo aparece adjudicado, y hay rumores en la zona que hablan sobre si no sería buena idea organizar tours u ofrecer estancias “pintorescas”. Sólo el tiempo dirá cómo continúa la historia.

Son casas encantadas del mundo, casas del terror, lugares donde no querría quedarse a pasar la noche... ¿Se atreve?


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