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Las intensas lluvias dejan una dura primavera para los alérgicos

Desde purificadores de aire a una web informativa, la Doctora Ortega Camarero, especialista en alergología, ofrece recomendaciones a los alérgicos para mejorar su día a día

27 abr 2018 / 11:30 h - Actualizado: 27 abr 2018 / 12:04 h.
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  • Farmacéutica cubre su nariz y boca con una mascarilla para alérgicos. / EFE
    Farmacéutica cubre su nariz y boca con una mascarilla para alérgicos. / EFE

María Ortega Camarero, doctora especialista del Servicio de Alergología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla, advierte en la Semana Mundial de la Alergia de que se presenta una primavera moderada-intensa, siendo los meses de abril, mayo y junio los de mayor polinización en Andalucía esta temporada. La doctora señala que el porcentaje de alérgicos a los pólenes más alergénicos como gramíneas, olivo el ciprés se ha duplicado en los últimos diez años. Ante esta aumento, Ortega recomienda a los alérgicos la inmunoterapia o vacunación antialérgica como una herramienta terapéutica efectiva.

Y es que, como apunta la alergóloga, La alerlóloga señala la contaminación y el cambio climático como consecuencia de una mayor producción en la cantidad de polen. Así mismo, no solo se incrementa el tiempo de exposición, sino que aumenta su agresividad

Un total de ocho millones de personas son alérgicas al polen en España. En el suroeste peninsular los pólenes más frecuentes son los del olivo y gramíneas. “Este año los ocho millones de alérgicos al polen se enfrentan a una primavera moderada-intensa en el suroeste peninsular”, asegura Ortega, quien indica que las bajas temperaturas de este invierno, con una media nacional en febrero de 6,9 grados centígrados (media 8,5ºC) han favorecido el enraizamiento de las gramíneas salvajes y cereales.

Con un el otoño seco, el invierno ha sido muy húmedo con precipitaciones intensas originadas por las borrascas ‘Emma’, ‘Félix’ y ‘Gisele’, así como en el último mes las lluvias se han multiplicado por cinco para lo habitual en esta época. En este sentido, la doctora explica que “existe una relación directa entre las precipitaciones del otoño e invierno y los recuentos de pólenes de gramíneas durante la primavera”.

Otras medidas de control

Se pueden encontrar otras medidas que mejoran la calidad de vida de los pacientes alérgicos, como Polen Control, una aplicación que permite realizar el seguimiento de la evolución sintomática en pacientes, con la finalidad de que el profesional médico pueda cruzar y relacionar dichos datos con los niveles polínicos existentes.

Los purificadores de aire logran filtrar la mayoría de las partículas ambientales de pequeño tamaño. Estos pueden proporcionar un control ambiental adecuado para las personas alérgicas en espacios cerrados y reducen los síntomas.

Las mascarillas que cubren la nariz y la boca son una buena solución para los alérgicos que viven en zonas de elevada intensidad de polen. El tamaño del polen es especialmente pequeño, por lo que solo son eficaces las mascarillas homologadas, que suelen tener una válvula de exhalación por donde sale el aire exhalado, reduciendo el calor y humedad en el interior.

La web ‘www.polenes.com’, del Comité de Aerobiología, ofrece información sobre los pólenes más alergénicos en España y datos numéricos y gráficos por regiones muy útiles para los pacientes. “Con el objetivo de hacerla más intuitiva y comprensible para las más de 5.000 personas que la consultan a diario, se actualizó completamente en 2017”, concluye la doctora Ortega.

El efecto propulsor de la contaminación

La emisión de partículas contaminantes procedentes de las calefacciones y de los motores diesel altera la estructura del polen haciendo que este genere proteínas de estrés como mecanismo de defensa y aumentando su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles. “Estas proteínas de estrés incrementan la agresividad del polen en las ciudades y en poblaciones que viven cerca de autopistas en comparación con los pólenes de zonas rurales sin contaminación”, afirma Ortega.

Además, el cambio climático está alterando los ciclos de polinización de las plantas. Adelantan el inicio y retrasan el final de su periodo de floración, con lo que se amplía la duración del periodo de polinización, y, por lo tanto, hay una mayor exposición de la población a los pólenes.


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