Las plagas bíblicas del siglo XXI... ¡Ya están aquí!

A lo largo de la Historia de la Humanidad el ser humano ha tenido que hacer frente a enfermedades que diezmaron la población en gran medida aunque siempre temiendo aquella a la que no se pudiera hacer frente, la que no tiene antídoto, las terribles plagas legendarias, biblicas, ubicadas en nuestro tiempo...

20 may 2022 / 05:27 h - Actualizado: 20 may 2022 / 05:27 h.
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Tienen diferentes nombres y, les garantizo que el Covid-19 es un “juego de niños” comparada con lo que tiene pueden hacer algunas menos conocidas aunque presentes en nuestros días.

El desconocido Ébola

Una de las más extrañas y complicadas epidemias que la surgen en nuestro planeta en la actualidad es la del Ébola. No se sabe bien que la origina, ni cómo tratarla eficazmente más allá de tratamientos experimentales o, simplemente, como acabar con ella; sólo que es altamente mortal y terrible para el paciente que la sufre.

La epidemia de Ébola en África occidental causó el fallecimiento de 11.300 personas de 28.000 infectados en Guinea, Sierra Leona y Liberia. La tasa de mortalidad es del 80%, sólo dos de cada diez personas sobreviven y las secuelas pueden ser tremendas abarcando muchos campos que van desde problemas psiquiátricos a neurológicos graves o accidentes vasculares severos.

Las últimas investigaciones, centradas en las secuelas, tuvieron como campo de estudio a los pacientes que se infectaron en el brote de 2014 y 2016 en África occidental. Janet Scott, de la Universidad de Liverpool (Inglaterra), fue una de las personas que lideró el análisis: «Sabíamos que una enfermedad tan grave como el Ébola dejaría a los sobrevivientes con graves problemas. Sin embargo, me sorprendió ver a gente joven y previamente activa que sobrevivió pero que ahora no podía mover la mitad de su cuerpo, hablar o cargar a sus hijos».

Se estudiaron más de 300 supervivientes del brote de Ébola en la zona de Sierra Leona, de ellos se seleccionaron a 34 que debían acudir a una clínica neuropsiquiátrica. Como resultado del examen neurológico y psiquiátrico, incluyendo un escáner cerebral, se determinaron secuelas graves.

El investigador Patrick Howlett, del King's College London (coautor del estudio), indicó que los supervivientes podían tener diferentes tipos de dolencias «desde algunas menores a otras extremadamente graves e invalidantes».

Miedo justificado

El estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica: “La transmisión secundaria o de persona a persona puede producirse por contacto estrecho con secreciones infectadas de las vías respiratorias o lesiones cutáneas de una persona portadora, o con objetos contaminados recientemente con los fluidos del paciente o materiales de la lesión”.

El primer caso detectado en Europa de esta enfermedad resurgida, “resucitada”, fue en Copenhague (Dinamarca) en 1958. Anne Laudisoit, investigadora de virus de la Universidad de Kisangani en la República Democrática del Congo, informaba al diario El País de: “En esa época se importaban primates de África hacia Europa para usarlos como cobayas en el desarrollo de la vacuna contra la poliomielitis. Sin embargo, uno o varios de esos monos, que pertenecían a distintas especies y procedían de diversos países, estaban enfermos a causa de un virus del género Orthopoxvirus y la familia Poxviridae, muy próximo al de la viruela. En la década siguiente, un nuevo brote de la misma enfermedad se propagó por zoológicos estadounidenses afectando no solo a primates, sino también a antílopes y roedores”.

Los síntomas pueden ser confundidos con los de otras enfermedades:

–Primera etapa de 0 a 5 días: fiebre, cefalea intensa, linfadenopatía (inflamación de los ganglios linfáticos), dolor lumbar, mialgias (dolores musculares) y astenia intensa (falta de energía).

–Segunda etapa entre 1 y 3 días:erupción cutánea que generalmente afecta primero al rostro y luego se extiende al resto del cuerpo. La cara es la zona más afectada así como palma y plantas de los pies.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señalaba, como dato posible, que 10.000 personas podrían haber sobrevivido al mortal Ébola.

Un nuevo miedo en forma de mortal enfermedad se extiende por el mundo, en este caso su nombre se llama “viruela de los monos”...

La letal “viruela de los monos”

Si una enfermedad es temida esa es, sin dudas, el Ébola cuya mortalidad es muy alta en los seres humanos y no existe una vacuna conocida contra ella pese a los esfuerzos que realizan científicos y médicos de todo el mundo. Sin embargo ha surgido en África otra enfermedad que altamente mortal en seres humanos y se conoce como la “viruela de los monos”.

Ha sido en la República Democrática del Congo donde se han detectado los contagios -si bien hay constancia de ella desde el año 2003- y se teme que hayan podido llegar a Europa personas afectadas con la enfermedad pues es altamente contagiosa. Aunque hacia el año 1980 se dio por controlada pero hoy día ha resurgido con una mayor virulencia y mortalidad.

Ha afectado principalmente a personas en África occidental, central y especialmente en la República Democrática del Congo y entre los médicos y científicos se la conoce como “viruela símica” o “monkeypox”. La transmisión es vía directa con los líquidos corporales de la persona (saliva, sudor, estornudo), la sangre, lesiones en la piel o mucosas de personas o animales afectados pues pasa de estos (monos, ratas, ardillas) a los humanos siendo los roedores los principales responsables del contagio; igualmente la persona es contagiada por la ingesta de la carne de animales infectados.

El estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica: “La transmisión secundaria o de persona a persona puede producirse por contacto estrecho con secreciones infectadas de las vías respiratorias o lesiones cutáneas de una persona portadora, o con objetos contaminados recientemente con los fluidos del paciente o materiales de la lesión”.

El primer caso detectado en Europa de esta enfermedad resurgida, “resucitada”, fue en Copenhague (Dinamarca) en 1958. Anne Laudisoit, investigadora de virus de la Universidad de Kisangani en la República Democrática del Congo, informaba al diario El País de: “En esa época se importaban primates de África hacia Europa para usarlos como cobayas en el desarrollo de la vacuna contra la poliomielitis. Sin embargo, uno o varios de esos monos, que pertenecían a distintas especies y procedían de diversos países, estaban enfermos a causa de un virus del género Orthopoxvirus y la familia Poxviridae, muy próximo al de la viruela. En la década siguiente, un nuevo brote de la misma enfermedad se propagó por zoológicos estadounidenses afectando no solo a primates, sino también a antílopes y roedores”.

Las plagas bíblicas del siglo XXI... ¡Ya están aquí!

Los síntomas pueden ser confundidos con los de otras enfermedades:

–Primera etapa de 0 a 5 días: fiebre, cefalea intensa, linfadenopatía (inflamación de los ganglios linfáticos), dolor lumbar, mialgias (dolores musculares) y astenia intensa (falta de energía).

–Segunda etapa entre 1 y 3 días:erupción cutánea que generalmente afecta primero al rostro y luego se extiende al resto del cuerpo. La cara es la zona más afectada así como palma y plantas de los pies.

Como en el caso del ébola: no hay tratamiento ni vacuna contra esta enfermedad, la vacuna antivaiólica tuvo una eficacia del 85% en materia de prevención pero al quedar “erradicada” hace casi 40 años no se ha guardado ninguna vacuna apta, por lo que no hay remedio conocido y desde el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) se trabaja en encontrar un remedio efectivo.

La investigadora decía sobre ello: “Mientras no haya un blanco con monkeypox que presente pústulas y erupción como si fuera la viruela todo seguirá igual, cuando esto ocurra en tres días tendremos financiación para investigar. Ahora no hay fondos. El mejor ejemplo de esto es el zika, hace 70 años que lo conocemos en Uganda pero el mundo solo se preocupó cuando saltó a Occidente. Está en riesgo un volumen de población equivalente a Dinamarca, Bélgica, Holanda y Francia juntas. Si fuera en Europa ya habría vacuna. Aquí la gente entiende los riesgos, pero fuera no. Es frustrante que se ignore este asunto pese a la experiencia que tuvimos con el ébola”.

Un nuevo miedo en forma de mortal enfermedad se extiende por el mundo, en este caso su nombre se llama “viruela de los monos”.

Quizás se vean como muy lejanas pero si echa un vistazo a la prensa verá como están más presentes de lo que cree, más cercana y, en el mundo que vivimos, no podemos decir que somos invencibles cuando un coronavirus ha puesto en jaque a nuestra Humanidad.


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