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La aventura del misterio

Misterios y fenómenos paranormales en el Palacio de San Telmo

«Mira, lo que aquí sucede es muy extraño, se ven cosas raras y se oyen crujidos y pisadas y eso da mucho susto»

07 feb 2021 / 04:00 h - Actualizado: 07 feb 2021 / 04:00 h.
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  • Palacio de San Telmo en Sevilla.
    Palacio de San Telmo en Sevilla.

Mis buenos amigos de Sevillapedia me ofrecen la mejor descripción del siguiente punto donde habita el misterio en la capital hispalense: el Palacio de San Telmo.

El Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, comenzó a construirse en el año 1682, en terrenos extramuros propiedad del Tribunal de la Inquisición para sede del Colegio Seminario de la Universidad de Mareantes en la que se acogía y formaba a los huérfanos de los marineros.

La fundación del Colegio de San Telmo es anterior, de 1671, y sobre esa fecha se realizarían los planos, de los que no se sabe quién fue su autor, que bien pudo ser de origen sevillano o madrileño, pues la construcción se realiza bajo patronato real.

Su proceso de construcción se demoró durante más de medio siglo debido a distintas dificultades, generalmente de orden económico, que obligaron incluso a parar la obra en alguna ocasión.

La falta de documentación necesaria impide conocer bien los comienzos de las obras, de las que no se conoce su director hasta el año 1691 cuando aparece al frente de ellas Antonio Rodríguez, quien permanece en el cargo hasta 1696, llevándose a cabo en ese tiempo la realización del costado sur del edificio.

A partir de esta fecha se interrumpen las obras hasta 1722, año en que aparecen Leonardo de Figueroa como maestro mayor de las mismas y su hijo Matías como primer ayudante; siendo del primero de ellos la realización de la mayor parte de este edificio: el patio central, la capilla, la enfermería, la fachada principal, y su portada, donde aparece la fecha de 1734, probablemente el año de finalización de la misma.

Tras ser construido para sede de la Universidad de Navegantes, pasó un siglo más tarde a ser Colegio de Marina, siendo adquirido en 1844 por los Duques de Montpensier, que lo transformaron y modificaron adaptándolo para su residencia en Sevilla.

Posteriormente la Duquesa de Montpensier, la Infanta María Luisa de Orleans, lo cedió al morir a la Archidiócesis de Sevilla para su adaptación como Seminario, habiendo donado además sus jardines a la ciudad, convertidos en lo que hoy forman el espléndido Parque de María Luisa.

Y finalmente, en el año 1989 el palacio es cedido por el Arzobispado de Sevilla para albergar en él la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Se trata de uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura barroca sevillana. Presenta planta rectangular con varios patios interiores, uno de ellos central, torres en las cuatro esquinas, capilla y jardines. La capilla, a la que se accede desde uno de los patios es obra del arquitecto Leonardo de Figueroa y en su decoración interior participaron: Pedro Duque Cornejo –escultor-, Miguel de Quintana –cantero-, Domingo Martínez –pintor- y Juan Tomás Díaz –carpintero-. Es de un exuberante barroquismo y está presidida por la imagen de Nuestra Señora del Buen Aire, de principios del siglo XVII.

En su fachada principal destaca la magnífica portada de estilo barroco, donde intervienen también otros miembros de la familia Figueroa, en concreto de Matías y Antonio Matías, hijo y nieto de Leonardo de Figueroa, su coste fue de 50.000 pesos. En ella, enmarcada por columnas con motivos figurativos y geométricos, se observa en su parte superior la figura de San Telmo, patrón de los navegantes, flanqueado por los patronos de la ciudad: San Fernando y San Hermenegildo. Algo más abajo aparecen doce figuras de mujeres: seis a cada lado, que simbolizan las asignaturas de las artes del mar que se estudiaban en la Universidad de Mareantes. Soportando el balcón se esculpen con aspecto de indios unos poderosos atlantes.

La configuración de esta portada, tanto por su acertada composición arquitectónica como por su admirable sentido decorativo ha sido considerada como una de las piezas clave de la arquitectura española de esta época, además de la más espléndida de todo el barroco sevillano. De su conjunto sólo el remate del tercer cuerpo no es original, pues al ser destruido éste al año de su realización por un rayo, fue reconstruido algo más tarde bajo una estética de corte neoclásica.

Los "Doce sevillanos ilustres"

Coronando la fachada situada en la calle Palos de la Frontera, en dirección al Hotel Alfonso XIII, se encuentran las esculturas de los Doce Sevillanos Ilustres, obra de Antonio Susillo, y que son:

Fray Bartolomé de las Casas, religioso, Obispo de Chiapas (México) y protector de los indios; Fernando Afán de Rivera, duque de Alcalá, humanista; Bartolomé Esteban Murillo, pintor; Benito Arias Montano, humanista; Luis Daoíz, militar héroe de la Guerra de la Independencia; Fernando de Herrera, poeta; Diego Ortiz de Zúñiga, historiador del siglo XVII; Lope de Rueda, escritor; Miguel Mañara. Caballero y filántropo fundador del Hospital de la Santa Caridad; Diego de Silva Velázquez, pintor; Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz y capitán general de la Reconquista de Granada; Juan Martínez Montañés, escultor.

Entre ellos hay tres que son sevillanos de adopción, pues no nacieron en Sevilla, aunque vivieron y murieron en ella, son: Arias Montano -de Fregenal de la Sierra-, Rodrigo Ponce de León -de Cádiz- y Juan Martínez Montañés -de Alcalá la Real-.

Bien, allí por motivos profesionales estamos en contacto con personas que suelen acudir a grabar programas de corte político e información política, en concreto Canal Sur tenía un programa llamado “Parlamento” en el que se daba cuenta de toda la actividad que se generaba en torno a tan denso tema.

Cuando se acudía a realizar una grabación o se grababa al presidente de la Junta de Andalucía comenzaba el rosario de fallos. Los equipos presentaban un comportamiento anómalo, extraño, los ascensores subían y bajaban como llamados por unas manos invisibles, se escuchaban paso, pisadas provocadas por alguien invisible en tan insigne edificio...

Los que allí realizan su labor de vigilancia (policía nacional o vigilantes de seguridad) atribuyen los fenómenos extraños (los cuales ni dudan ya a estas alturas) al fantasma de una persona perteneciente a la familia de los Montpensier, tan vinculados a Sevilla y a ese magnífico edificio.

Los esforzados y sufridos trabajadores de la noche, los guardias de seguridad (al cual nuestro agradecimiento y reconocimiento a su labor es infinita) atestiguan haber visto cosas que rayan lo imposible: “Mira, lo que aquí sucede es muy extraño, se ven cosas raras y se oyen crujidos y pisadas y eso da mucho susto”.

Otro compañero nos decía: “No sólo se escuchan esas pisadas, es que también se oyen perfectamente el arrastrar de unos pies y se siente una presencia, muy clara y unas bajadas de temperatura que son tremendas: te puedo garantizar que por nuestro trabajo y experiencia no se trata de sugestión, es algo raro”.

Las limpiadoras del edificio también tienen mucho que contar: “Mira José Manuel, nosotras lo pasamos aquí fatal, pero fatal fatal... Nosotras vamos juntas porque sola es insoportable. Se escuchan las taquillas sonar, se ve gente pasar, gente como monjas y niños, y aquí ni hay monjas ni hay niños..., se oyen lamentos y gritos. Esto es un infierno”.

Los equipos electrónicos de grabación suelen comportarse de forma extraña, tanto que durante una grabación en el edificio el equipo no iba bien, el personaje entrevistado era el presidente y conocedor de lo que allí sucede trató de dar calma a los técnicos con un lacónico: “tranquilos, esto que está pasando es normal”.

No hay mujeres de seguridad, se han negado a trabajar allí, por su especial sexto sentido femenino allí han vivido hechos difíciles de narrar: “Yo trabajé allí al principio del servicio y vi claramente a un niño a las tantas en el patio... Era un fantasma”.

Lamentos, apariciones, llantos infantiles en un edificio con tanta carga emocional y tanta historia que lo imposible se hace realidad en su interior.


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