Oma, la cachorra nacida para ser perra policía

08 may 2022 / 10:29 h - Actualizado: 08 may 2022 / 10:30 h.
"Espacio","Formación","Juguetes","Caza"
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Desde que Oma, una cachorra de pastor belga de apenas cuatro meses, fue donada por un criador a la Sección Canina de la Policía Municipal de Madrid, su equipo de guías ya sabía que iba a formar parte de su particular plantilla. Su instinto desarrollado, su pronto aprendizaje y su serenidad ante situaciones de estrés la convierten en la perfecta perra policía.

Fernando, guía canino y oficial de esta sección del cuerpo local, atiende a Efe junto a Oma, de la que no se ha separado, sabiendo de su potencial antes que llegase a sus manos gracias a un donante. "Nos mandó un vídeo de una camada y destacaba sobre los demás cachorros", recuerda.

Oma está ahora en el tramo final de su proceso de "socialización", una fase que va de los dos a los cuatro meses y en la que los guías tratan de habituar a los potenciales perros de la sección a escenarios de estrés, estímulos y tensión como a los que se van a enfrentar en edad adulta si finalmente son aptos para acceder al cuerpo.

Resulta vital que los cachorros a prueba desarrollen antes de los ocho meses sus instintos de "caza" y "presa", que consisten en perseguir objetivos y acabar con ellos empleando la fuerza para alimentarse, explica el guía.

Aunque esta no sea la labor de un perro policía, sí da pistas sobre si desarrollará cualidades como la resistencia, fortaleza e inteligencia, "determinantes" a la hora de seleccionar a los integrantes de la sección.

LA VIDA DE OMA

De la mano del oficial Fernando, su "mejor amigo" desde su llegada a la Policía Municipal, Oma ha viajado a varios puntos de la geografía española y ha acaparado todas las miradas en eventos como el último maratón de Madrid o un simulacro de terremoto celebrado en Rivas Vaciamadrid.

"Todo el mundo quiere tocarla, mimarla, y eso le viene muy bien", relata el oficial Fernando, que también cría a Oma en su propia casa. En cuanto él se despierta, a las seis en punto de la mañana, empieza a ladrar "como una loca" y ahí empieza su día.

Cuando llega a la "casa" de la Sección Canina de la Policía Municipal, en la Casa de Campo, empieza su entrenamiento diario en un espacio natural en el que tiene preparados estímulos como rampas, juguetes o tubos oscuros que simulan zonas oscuras y profundas como las que se encontrará en futuras intervenciones.

"Da igual que haga sol, llueva o truene", ya que la habituación a las inclemencias climáticas es otro factor clave para que los cachorros no generen "traumas" que se puedan reproducir en el futuro y dificulten su labor policial, subraya el oficial Fernando.

Aunque con ocho meses primero tendrá que superar un periodo de valoración de 15 días con un guía, quien decidirá si es apta para la sección, todos en el cuerpo local saben que Oma formará parte de su plantilla.

UN PERRO POLICÍA, UN AGENTE MÁS

Los perros de la Sección Canina de la Policía Municipal de Madrid son "un agente más" dentro del cuerpo. En este momento son más de 20 los canes en plantilla, cada uno asignado a uno de los guías, además de Oma y otros dos cachorros.

En su mayoría son pastores alemanes o belgas, unas razas que, según el oficial Fernando, son "muy polivalentes", ya que son resistentes, fuertes, obedientes y tienen un instinto innato.

Según su formación, intervienen en búsqueda de sustancias estupefacientes, billetes de curso legal y explosivos, así como en rescates. Por sus características, el oficial Fernando anticipa que Oma se dedicará a la detección de drogas.


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