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La aventura del misterio

Terror en el Casco Antiguo

Es el casco antiguo de Sevilla un lugar donde confluyen historias y leyendas conocidas para el sevillano y el visitante de la ciudad

04 oct 2020 / 04:30 h - Actualizado: 04 oct 2020 / 04:30 h.
"La aventura del misterio"
  • Terror en el Casco Antiguo

Es el casco antiguo de Sevilla un lugar donde confluyen historias y leyendas conocidas para el sevillano y el visitante de la ciudad, un entorno en el que se dan la mano algunos de los personajes más notables de la capital hispalenses y algunos de los edificios más emblemáticos que hoy se pueden visitar y que, por esos raros juegos del destino, se dicen que están encantados allá donde la leyenda se hace realidad y surgen los testigos dispuestos a narrar sus aterradoras experiencias en primera persona.

Si bajamos al centro de la ciudad por la calle Calatrava, junto al frescor que proporciona el Guadalquivir, llegaremos, con prontitud a uno de los espacios más renovados y apreciados por el sevillano, se trata de la Alameda de Hércules, antes de llegar a ella nos debe llamar la atención la vieja iglesia de dicha calle y un vetusto, rancio, edificio que hoy se ha transformado en una de las oficinas del distrito en la calle Crédito. Es en él donde nos vamos a detener para narrar una historia “oficialmente imposible”.

Las oficinas del distrito, objeto de nuestra investigación, están casi aledañas al actual Teatro Municipal Alameda que está ubicado en un edificio rehabilitado a mediados de los 80 por el Ayuntamiento de Sevilla. Tal y como recoge, textualmente, “Patrimonio Industrial de Sevilla”, la nave, antiguos talleres de la Fundición Maraver, en origen, el edificio fue encargado por Ricardo García Maraver y que funda una empresa especializada en fundición de hierro, maquinaria y construcciones metálicas.

Otra singularidad del magno edifico fue que estaba integrado en el conjunto conventual de San Clemente hasta el año 1855 que con motivo de la desamortización dejó de funcionar como tal reconvirtiendo su uso para albergar las caballerizas de la Policía Armada, ello perduró hasta que se acomete una rehabilitación de las instalaciones en la década de los 80 del pasado siglo XX transformándose en un acogedor y participativo Teatro.

Tal y como se recoge en la Historia del céntrico barrio sevillano, “los antiguos Talleres de Fundición R. Maraver en la Calle Calatrava a Tomillo y Reposo fueron edificados en el primer tercio del nuestro siglo fueron objeto de importantes reformas entre los años 1988, 1992 y 1996 al objeto de convertir este espacio industrial en Teatro Municipal”. El edificio está formado por cuatro naves que se alineaban en la calle Calatrava y que ya han desaparecido. La antigua fundición estaba ubicada en la zona que ocupaban las empresas que en Sevilla se dedicaban al sector metalúrgico a finales del siglo XIX y que tenía un enlace hasta con el trazado ferroviario.

Es la Historia de este edificio al que ahora hemos de sumar los extraños incidentes que en él se han producido y que no dejan de llamar la atención a aquellos que investigan lo paranormal, máxime cuando se trata de un edificio oficial.

Es un profesor de talleres ocupacionales y persona versada en el mundo del misterio en la ciudad el que recaba, de primera mano informaciones de experiencias en el interior del edificio, experiencias sufridas por alumnos y por él mismo en el interior de las instalaciones. Nuestro testigo se llama Jesús Conejero y comentaba sobre los sucesos vividos en el interior del edificio: “Hace poco tiempo me hacen referencia a la presencia de algo anómalo en este edificio. De no ser porque la persona que me lo cuenta es de mi absoluta confianza no me lo hubiese creído. Todo comienza cuando en una de mis visitas a las oficinas del distrito al que acudía como Monitor del primer taller de Parapsicología que se impartía en Sevilla en los talleres socioculturales, para comunicar una incidencia ajena a este tema. Esta persona se refiere unos sucesos de los cuales ha sido testigo y que a su vez le fueron referido por otra persona que trabajaba hace unos años en este mismo edificio. Lo escuché en silencio y
con incredulidad. Cuando me dio la sensación de que la cosa era en serio, ya no tuve duda de que mi conocido no sufría de ninguna alucinación. En las tardes, cuando las oficinas permanecían en silencio, comenzaban a sentirse movimientos extraños, como abrir y cerrar escritorios, toser, caminar de un lado al otro en la planta de arriba que, en teoría, se encuentran vacías”.

Jesús Conejero proseguía sobre los sucesos que le han relatado trabajadores y alumnos del centro: “Mi interlocutor me decía que ese otro operario -era una persona entera y acostumbrado a la soledad de los edificios, ya que había tenido que estar más de una vez solo en dependencias municipales que estaban en apartados edificios lóbregos y solitarios- le refirió que a él le sucedía lo mismo y que éste creyó al principio que se trataba de una persona y se preparó para recibir la visita de aquella inesperada cita. Luego, de ver que nadie penetraba en su oficina salió al pasillo y al no observar a nadie, se desplazó hasta la escalera y no detectando presencia alguna, pensó que podría ser un fantasma. Y recordó que algo similar le había ocurrido cuando prestaba sus servicios en otro edificio. El caso se volvió rutinario y terrorífico, tanto que sin explicar las verdaderas causas, solicitó su traslado a otras dependencias”.

Cabe destacar que en ellas se encuentran también las oficinas de la Policía Local y que su personal está en estas instalaciones las 24 horas del día. Nuestro testigo además añadía: “Este trabajador me refiere además que es normal incluso el escucharse como se pone en marcha el ascensor y que no se produce ninguna visita. Él está muy seguro ya que cuenta con la presencia de los policías locales en el edificio y no había referido nada hasta entonces”.

La situación adquiere además un tinte de oficialidad cuando Jesús Conejero lo pone en conocimiento de la dirección: “Yo lo he puesto en conocimiento de la Directora del distrito y le he solicitado nos permita realizar una investigación, estando actualmente a le espera de su contestación, que me imagina que estará siendo analizada por las personas correspondientes”.

Miedo inevitable

Curiosamente el pasado mes de diciembre de 2017, con motivo de una ruta solidaria de misterios y leyendas que partía desde el edificio, tuve la oportunidad de entrar a su interior invitado por la directora. Solicité permiso para realizar unas fotografías y una inspección ocular al centro así como unas pruebas y mediciones junto al abogado sevillano Pedro Pilar Jiménez. Mientras entrábamos en las dependencias la directora –que omitimos su nombre- narraba las diferentes experiencias en el interior mientras nos conducía a un despacho: “Este despacho tiene un algo que invita a no estar en él, a no trabajar en él, de hecho lo he ofrecido a un persona que tiene un cuartillo pequeño por despacho junto al ascensor y no ha querido tenerlo, se negó, todo el mundo se niega y en muchas ocasiones nos hemos encontrado la luz o el ordenador encendidos cuando aquí no hay nadie, incluso se han sentido pisadas que se han comentado que provenían de aquí... Es imposible, parece una locura, yo no creía en estas cosas pero ya una se lo debe de pensar”.

En nuestro transitar por aquella planta superior del edificio se nos llevó a otra de las dependencias del centro, un amplio despacho donde las luces también aparecían encendidas sin que nadie actuara sobre ellas. Uno de los testigos, Miguel R. nos decía: “Yo tuve que subir una noche, antes de cerrar el centro a una de las habitaciones superiores y me pareció ver, vi, una silueta que entraba en una de las zonas reservadas a temas administrativos, de hecho es una sala amplia donde hay varios puestos con su ordenador y demás. La luz se encendió y comprendí que debía tratarse de alguien que se encontraba trabajando o que, como yo, había olvidado algo. Cuando recogí la carpeta fue a esa zona y me encontré que la puerta estaba abierta y que no había nadie dentro, entonces, tras de mí, vi como había algo, me di la vuelta lentamente y al otro lado de la barandilla que tiene el ojo de patio, había como una sombra que estuvo ante mi unos instantes para luego desaparecer como si fuera en dirección arriba cuando es una zona que no se le da uso o acceso”. El testigo pudo comprobar como la temperatura bajaba de forma abrupta y como las luces, en el momento de desaparecer la visión se apagaban repentinamente.

Intrigado por saber su la autoridad local ha vivido algún tipo de experiencia extraña en su interior quise consultar a los agentes de policía que están justo en la habitación de la entrada del edificio. Fue muy gráfico hablar con ellos, tras identificarme me dijeron de forma categórica: “Oficialmente nosotros no sabemos nada, echamos poca cuenta a ese tipo de cosas, no sabría decirte cual sería mi reacción o la de mis compañeros. Si es verdad que hemos oído algo en alguna ocasión pero no piensas en fantasmas y, por otra parte, si es cierto que se escuchan conversaciones de personas que dicen haber vivido fenómenos extraños aquí. Todo será que un día nos pase a nosotros, ese día te llamaremos, aquí no se cierra la puerta a nada, estamos curados de espanto”.

Juan L. es otro de esos testigos que ha vivido su particular experiencia en el edificio: “Yo estaba en la zona de arriba, junto a la fotocopiadora, de repente la máquina se puso en marcha sola, estaba enchufada pero nadie había pulsado nada y nadie había en los despachos, fue cuando esperé intrigado aquella fotocopia, recién hecha, calentita, y que no tenía ningún objeto. No mostraba nada, pensé que podría haber sido cualquier trabajo en cola bloqueado que se habría desbloqueado e imprimido, no es normal pero siempre es mejor que pensar en fantasmas. Entonces la luz parpadeó, una luz de fluorescente, y el ascensor resonó y se abrió la puerta en mi planta... ¿Cómo se detenía en la misma si el pasillo estaba sólo y nadie lo había llamado pues sólo me encontraba yo allí? Jamás lo entenderé, el corazón se me puso a mil y entonces resonó la puerta de un despacho, lo curioso es que todas las puertas estaban cerradas”.

Jesús Conejero, nuevamente, atesora una de esas experiencias de poner el bello de punta: “Precisamente me encontraba aquí, ya sabes que es una zona que me gusta mucho de Sevilla, y estaba planificando la ruta solidaria de finales de diciembre, fue entonces cuando me quedé sólo en la habitación escribiendo en un folio las paradas y recorrido de la ruta así como lo temas para hacerla más atractiva, tema de leyendas de Sevilla. Fue cuando, sabiendo que estaba sólo, todo estaba tranquilo, sentó como la temperatura en la habitación bajaba hasta hacerse desagradable y como algo me tocaba el cabello, entonces al oído algo me susurro: “¿Qué haces?” y me dejó muy impresionado. Sé que estas cosas ocurren por que las hemos investigado contigo pero cuando te pasa a ti todo adquiere otra dimensión más personal”.

Investigación

La credibilidad de los testigos está fuera de toda duda pero faltaba algo importante que era, precisamente, saber si allí podía estar dándose una fenomenología paranormal. En las pruebas psicofónicas realizadas hay que destacar que en una de ellas surge una voz lejana que dice: “Virgen mía”, muy tenue, casi imperceptible. Todo ello en la zona del pasillo de la fotocopiadora y el ascensor. También los valores de EMF (campos electromagnéticos) eran anormalmente altos, el pico mayor se obtiene en esta misma zona con un valor de 279,8 cuando lo normal oscila entre 30 y 90. La temperatura se mantuvo constante a 21ºC sin registrar bajadas que se pudieran achacar a la presencia de nada extraño o inexplicable. Igualmente la detección de ultrasonidos o infrasonidos en el edificio fue negativa, esta gama de sonidos inaudibles pueden provocar malestar y alucinaciones ópticas y/o sonoras en la persona si está expuesta a ellas durante mucho tiempo o en su jornada diaria. Las pruebas realizadas con la “Spirit Box” arrojaron resultados positivos con psicofonías como “muerte”, “hombre”, “hangar”, “alacena”, “Juan” o “cae” y experiencias con la Ovilus III también reflejaron palabras como “muerto”, “foso”, “viejo”, “religioso” o “bendito”, tal vez en referencia al viejo convento o a la cercana iglesia que está justo frente a este edificio. Evidentemente como preliminar nos arrojaría los datos suficientes como para poder pensar que en el edificio, a tener de resultados de pruebas y testimonios de personas con vivencias en él, se están produciendo fenómenos que son susceptibles de ser investigados y verificar la presunta paranormalidad de los mismos.

Cómo hipótesis de trabajo para poder explicar este caso hay que señalar que personas vinculadas al barrio narran que en el “Teatro” siempre se dijo que “había fantasmas” y que “pertenecía a un trabajador de la fundición que murió en su jornada laboral por un accidente. Desde entonces se ha estado apareciendo en el interior, cuando eran las caballerizas de la Policía Armada y los animales se mostraban muy nerviosos en la zona donde habría muerto o, posteriormente en el teatro cuando se hablaba de presencias en el mismo o de sombras que paseaban por su interior amén de cuando no se encendían las luces solas o se abrían las puertas como invitando a entrar” recordaba Ángel Martín.

En la zona además encontramos otros edificios igualmente encantados, como pudiera ser el mismo convento de Santa Clara, un lugar relacionado directamente con el edificio del distrito y que –tal y como recojo en mi obra “Guía de las casas encantadas de Sevilla (Ed.Almuzara)- en 2013 tuve la oportunidad de grabar en el edificio junto a mi compañero José Antonio Colinet, director de Kronos para 20 Tv. Debía hacer mi habitual intervención hablando de misterios a la vez que realizábamos el magazine y se cubría una interesante exposición fotográfica. Mientras procedíamos a la grabación muchas personas nos reconocían, por aquello de la televisión, y nos comentaban: “¿vais a hablar del fantasma que hay aquí?” y aquello no hizo más que abundar en nuestra curiosidad y escuchar con atención como las personas que nos preguntaban habían escuchado habla de la aparición de una monja fantasma en su interior.

Finalmente en el transcurso de una ruta urbana y misteriosa por Sevilla una señora (cuyo nombre omitiremos) se acercaba y me narraba su experiencia en el espacio de Santa Clara: “Fue una sensación muy rara, era una señora mayor que estaba en la fuente, me llamó la atención pero tampoco eché más cuenta. Al rato estaba viendo una exposición de fotografías allí, que fue para lo que fui y se ubicó a la vera mía. Estaba viendo una imagen del accidente de la Operación Clavel en Sevilla cuando ella me dijo: “yo estaba aquí a la vera, donde están estas piernas”, y yo me dije para mis adentros que era imposible por estar en ese lugar el fuselaje de la avioneta, por lo que si fuera cierto ella debía estar muerta. Luego la mujer se alejó y desapareció en un lugar sin salida de la que no la vimos salir. Me vieron charlar con ella pero jamás la vimos salir de allí ni por allí había salida o se iba a ningún sitio, fue muy extraño”.

La investigadora sevillana Sara V. también vivió su particular momento de misterio, o inexplicable, cuando su grabadora se accionó sola y captó el canto de un coro de religiosas imposible, lo curioso es que pudo ser oído in-situ por otras 32 personas aquel mismo día. Impresionante.

En las investigaciones realizadas en el edificio, en diferentes épocas y años, se pudieron conseguir inclusiones muy significativas: el llanto de una persona y lo que parece alguien rezando muy a lo lejos. Igualmente registros de caídas abruptas de temperatura y el activar de detectores de presencia ante la nada. Como hechos más destacado y significativos, no obstante se sigue el estudio en el cultural hoy convento de Santa Clara.

Quizás todo tenga que ver con el pasado del edificio, de la zona, una zona cargada de Historia donde cabe destacar otros edificios encantados como la “Casa de las Sirenas”, el colegio “Julio César” o la propia Torre de Don Fadrique, lugares donde lo imposible se hace realidad y supera a la ficción. Por todo ello nuestro edificio está marcado por el misterio y por esa extraña presencia que habita en su interior y que hace que, hoy por hoy, sea uno de los edificios más encantados de la ciudad.


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