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Viena revive su pasado imperial

La ostentación, el glamour y la nostalgia por el esplendor perdido del Imperio Habsburgo se mezclan cada año en la temporada de bailes en Viena, con cientos de citas que van desde el ‘Baile de la Ópera’, al solidario dedicado a los refugiados o el reivindicativo ‘Baile del Arcoiris’

26 ene 2016 / 20:57 h - Actualizado: 26 ene 2016 / 21:07 h.
"Danza"
  • El baile de la Ópera es el más importante y tradicional de la temporada y se celebra el 4 de febrero. / Efe
    El baile de la Ópera es el más importante y tradicional de la temporada y se celebra el 4 de febrero. / Efe

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{Aunque la estación de bailes se abre oficialmente en noviembre y tiene su momento álgido en febrero, a lo largo de todo el año en la capital austríaca se celebran más de 450 bailes, siempre al compás del vals vienés.

Los confiteros, los científicos, los periodistas, los ingenieros, los juristas, los farmacéuticos, los cazadores... Prácticamente todos los gremios organizan su propio baile, una tradición que bajó a la calle desde los salones de la alta aristocracia cuando el emperador José II (1741-1790) autorizó los bailes públicos. A falta este año del baile benéfico por excelencia, el Baile de la Vida, que recauda fondos para la lucha contra el sida, destaca el Baile de los Refugiados, el 13 de febrero en el Ayuntamiento.

Aunque desde 1995 la ONG Casa de la Integración organiza esta cita, la crisis de los refugiados que estalló el año pasado hace que la edición de este año sea muy especial. Unos 30.000 asistentes y 30.000 euros de recaudación fueron las cifras del año pasado, que se espera volver a alcanzar. Atención psicológica para niños refugiados, asesoramiento jurídico o cursos de alemán para los solicitantes de asilo son los proyectos financiados con lo recaudado.

El Baile del Arco Iris, por su parte, dedicará los beneficios que el día 30 de enero dé su novena edición a diversos proyectos contra los prejuicios que sufren los homosexuales en Austria. Una vez superado este particular baile, la ciudad se prepara para el verdadero clímax del carnaval vienés, el glamuroso y espectacular Baile de la Ópera, que cada año atrae a cientos de personalidades para bailar valses y polcas. En su sexagésima edición, el tenor español Plácido Domingo será el protagonista de la ceremonia de apertura en la que cantará y también dirigirá a la Orquesta Filarmónica de Viena. Domingo interpretará dos pasajes de la opereta La Viuda Alegre de Franz Léhar.

Un total de 144 parejas de jóvenes, los llamados debutantes, con vestido largo blanco las chicas y de frac negro los chicos, inaugurarán el Baile de bailes para ser presentados oficialmente a la sociedad vienesa, según marca la tradición. Y tras la llamada de Alles Walzer (todos al vals), cientos de parejas inundarán el patio de butacas de la Ópera de Viena, convertido en una pista de baile.

Criticado por algunos como anacrónico y derrochador, este baile sigue siendo un acontecimiento clave para la alta sociedad centroeuropea. Sólo unos 5.000 privilegiados pueden pagar los entre 290 euros de la entrada más barata (sin asiento) hasta los más de 20.000 euros que cuesta un palco con capacidad para hasta diez personas. La actriz estadounidense Brooke Shields será este año la invitada.

La nota polémica de la temporada de los bailes la pone este viernes el llamado Baile de los Académicos. Organizado por el Partido Liberal de Austria (FPÖ), la tercera fuerza política con un discurso xenófobo y crítico con la UE.

En 2012, dirigentes de extrema derecha como la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, acudieron a esta cita, que coincidió con el aniversario de la liberación del campo de exterminio nazi de Auschwitz.

Este hecho llevó a la Unesco a retirar los tradicionales bailes de Viena de su lista de bienes culturales.


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