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Economía

76.000 familias sevillanas lograron deshacerse de la cláusula suelo en 2013

Los consumidores dan un paso más y ahora reclaman la devolución de las cantidades. Ausbanc ha presentado ya 388 individuales y tiene 200 pendientes.

el 26 ene 2014 / 23:57 h.

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  Un total de 76.300 familias sevillanas recordarán 2013 como el año en el que redujeron la cuota de su hipoteca, no por la reducción del Euríbor –que se mantuvo en niveles bajos durante todo el ejercicio y sin sobresaltos (entre el 0,575 por ciento de enero y el 0,543 de diciembre)– sino porque desterraron la cláusula suelo de sus contratos hipotecarios. construccion La victoria de los consumidores ante una cláusula que los tribunales están reconociendo como abusiva y poco transparente comenzó en septiembre de 2010, cuando el Juzgado de lo Mercantil 2 de Sevilla dictó una sentencia pionera por la que obligaba a las entidades financieras denunciadas –BBVA, Cajamar y Caixa Galicia– a eliminar esa cláusula de los préstamos ya firmados y a no incluirla en los nuevos, a raíz de una denuncia de Ausbanc. Un fallo respaldado por el Tribunal Supremo dos años y medio después y que ha permitido a 65.000 hogares hipotecados con el BBVA, a otros 3.600 con Cajamar y a 1.900 con la entidad gallega deshacerse de esa cláusula en Sevilla. Otras 5.800 familias de la capital y su provincia se han beneficiado de su eliminación en 2013 gracias a la denuncia presentada por Ausbanc Córdoba contra Cajasur, entre ellas, las más de 2.000 viviendas de la promoción Jardines de Hércules en Bellavista. En el conjunto del país la aplicación universal de esta sentencia ha liberado de esa cláusula a 800.000 familias. El balance del año 2013 que realiza el delegado de Ausbanc en Sevilla, José Marín, se resume en un “annus horribilis” para los consumidores, en el sentido de que cada vez son más quienes se dan cuenta de que tienen cláusula suelo, que absorbe el 95 por ciento de la actividad de esta asociación, sin olvidar las preferentes y los swaps. A pesar de que las entidades ya no pueden hacer uso de la cláusula, las demandas de los sevillanos se están centrando en reclamar la devolución de cantidades cobradas de más por su aplicación. Así, desde finales de junio pasado –cuando se retomaron las denuncias tras la ratificación del Supremo de la nulidad de la cláusula– hasta el pasado viernes, se han presentado un total de 388 denuncias individuales, cuyos frutos se están empezando a recoger. Demandar la devolución es un procedimiento que cuesta en torno a 1.200 euros, señala Marín, que se desglosan en 318 euros de tasas, 180 de procurador y 600 más IVA por la gestión de Ausbanc. “Hay mucha gente que no tiene ese dinero o que lo ha pedido a su familia porque les compensa, ya que en algunos casos pagan entre 300 y 400 euros de más en la hipoteca”. Hay otras 200 demandas que están a la espera de ser interpuestas, pero es que los abogados no dan abasto, por lo que se han hecho más contrataciones. El año pasado en la oficina de Sevilla gestionaron además 65 demandas por las preferentes y 31 por swaps, un seguro para proteger de la subida del tipo de interés pero que, cuando baja, sí te cuesta el dinero, explica Marín. Desde la sentencia del Alto Tribunal, han recibido más de 780 consultas, y de ellas 539 han fructificado como socios, con lo que suman 1.551 en Sevilla. “Un amigo notario me contaba que un cliente a punto de firmar su hipoteca le preguntó hasta en siete ocasiones para asegurarse de que no tenía cláusula suelo”. Sirve esta anécdota para reflejar que ha mejorado la cultura financiera o, al menos ahora, preguntamos más, leemos la letra pequeña y nos fiamos menos de lo que nos dicen. Las entidades, al ser obligadas a quitar las cláusulas, han respondido optando simplemente por encarecer el tipo de interés que ofrecen, como Euríbor más un 5 por ciento. Las más económicas suelen sumar de 1,25 en adelante, aunque obligan a suscribir otros productos y compras con tarjeta. “Ahora, las hipotecas se las dan a quien no las necesita; antes, se las daban a cualquiera”, reflexiona, aunque espera que los bancos vuelvan a su negocio natural, que es el de dar crédito. aunque no en condiciones de usura. El testimonio La historia de María Luisa y Alberto es la de cientos de miles de personas que no sabían que tenían cláusula suelo hasta que el Euríbor empezó a bajar, pero no así su cuota de la hipoteca, que habían firmado con Cajasur. “Firmamos en 2006, cuando el índice estaba muy alto. No nos reseñaron nada de la cláusula suelo. Nosotros solo queríamos que nos dieran las llaves de la casa, que llevaba un retraso de ocho meses”. Así pasó el tiempo hasta que unos vecinos les dijeron que se habían asociado a Adicae para reclamar las cantidades. “Al principio era poco dinero, pero cuando el Euríbor empezó a caer nos suponía más de 100 euros de más todos los meses”. Era 2009 y ya habían intentado negociar con la caja que le quitaran la cláusula, ante lo que recibían la respuesta de que era legal y era “lo que nosotros habíamos firmado”. Luego recurrieron al Banco de España, que es otro trámite que hay que cumplimentar antes de emprender la acción judicial y pidieron a la entidad la oferta vinculante, esto es, un documento que recoge “un resumen de las condiciones del préstamo para que te quede claro lo que vas a firmar” y que te tienen que entregar al menos tres días antes de la firma de la hipoteca. “Obviamente no nos la dio porque no la habían presentado”. Gracias a la sentencia contra Cajasur de 2013 se les dejó de aplicar la cláusula, lo que desde noviembre pasado les supone pagar 183 euros menos al mes (de un total de 815 euros). Ahora, se han sumado a la demanda colectiva de Adicae para reclamar la devolución de las cantidades cobradas en estos años que, según sus cálculos, podría oscilar entre 5.000 y 6.000 euros. “La gente no sabía que tenía cláusula suelo, el banco no informaba porque no le interesaba y te lo enmascaran; siempre está en una posición de dominio sobre ti”, por lo que anima a los ciudadanos a que se informen y reclamen. Ella ha pagado 71 euros por entrar en la asociación y 250 por el trámite judicial. Ahora, “a esperar a ver qué pasa”.

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