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Arenas: "Hasta aquí hemos llegado"

El líder del PP-A lleva a su partido a la victoria pero se quedará en la oposición al cosechar un peor resultado del esperado.

el 25 mar 2012 / 22:38 h.

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"Hasta aquí hemos llegado". Fueron las palabras de Javier Arenas desde el balcón de la sede de la calle San Fernando nada más acabar el recuento de votos. Ganó las elecciones andaluzas pero también las perdió. Llevó a su partido a una victoria histórica, pero no logró su "sueño". Por primera vez el PP venció unas autonómicas, pero no podrá gobernar la comunidad. Se quedó a cinco escaños de la mayoría absoluta -obtuvo 50 diputados- y cosechó un resultado mucho peor del que pronosticaban todas las encuestas. Ni el paro -que alcanza el 30% en Andalucía- ni el escándalo de los ERE auparon a Arenas a San Telmo. Su cuarto asalto a la Junta fue una victoria amarga que sabe a fracaso. Ahora su futuro está en el aire. "Vamos a seguir trabajando desde el Parlamento. Vamos a comportarnos como lo que somos, la primera fuerza política de Andalucía", dijo a la escasa militancia que le esperaba en el cuartel regional del PP.

A las 22.15 horas salió Arenas al balcón de la sede. Acompañado por su núcleo duro -Antonio Sanz, Ricardo Tarno, Juan Ignacio Zoido, Teófila Martínez, Cristóbal Montoro y Fátima Báñez- el líder de los populares habló a no más de 200 simpatizantes con una sonrisa muy tensa. Había bastante menos gente que en las municipales de mayo y las generales de noviembre. Aunque intentó disimularlo, la decepción se le notaba en la cara, pero mucho más a sus colaboradores. La única que sonreía a destajo era la ministra de Empleo. El fiasco ha sido monumental. Una riada de encuestas lleva más de un año apuntalando la mayoría absoluta del PP. El cambio, leit motiv de su estrategia, se inició en los comicios locales, cuando los populares ganaron por primera vez en Andalucía, siguió en las elecciones generales, con un vuelco histórico y concluyó ayer, con una victoria sin precedentes pero que les mantendrá en la oposición otros cuatro años. Ya van 30.

El relato de la noche electoral en la guarida popular fue cuesta abajo, en picado, podríamos decir. Todo hacía presagiar que el PP viviría su gran fiesta anoche. Además de los sondeos, fuentes el partido daban por hecha la mayoría absoluta pasadas las 20 horas, cuando sus interventores les trasladaron los primeros datos. Antonio Sanz, secretario general del partido, compareció a las 20.45 muy contento. "Tenemos motivos para el optimismo. El PP puede configurar una mayoría histórica de gobierno", sostuvo. En el recuento de votos, el PP comenzó perdiendo. Adelantó al PSOE, pero antes del 70% del escrutinio se colocó en 50 diputados y de ahí no se movió. El nerviosismo empezó a imperar en sus filas y conforme se completaba el recuento, los semblantes se mostraban cada vez más serios. En la sede nacional, también confiaban plenamente en que Arenas conseguiría la mayoría absoluta. El presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, la cúpula popular y varios ministros siguieron desde Génova atentamente el desarrollo de la jornada y también se llevaron un gran chasco. Había mucho en juego. De alcanzar la Junta, el PP habría atesorado un poder sin precedentes en España, con prácticamente todas las autonomías en sus manos. Andalucía seguirá siendo una isla roja en un mar azul.

La gestión de los cuatro primeros meses de Rajoy ha pasado factura al PP andaluz. La subida de impuestos, los recortes y, sobre todo, la reforma laboral y la inminente huelga general han perjudicado las enormes expectativas electorales de Arenas, aunque él mismo se mostrara convencido de que no le iba a dañar. Pese a todo, el candidato quiso dar las "gracias" a Rajoy, con el que habló dos veces anoche, y dijo sentirse "orgulloso" de él. El ganador de las elecciones aseguró que a partir de ahora se comportará como tal y que hará valer que el PP ha sido la fuerza más votada. Contó que los líderes de PSOE e IU, José Antonio Griñán y Diego Valderas, le felicitaron telefónicamente y prometió una oposición responsable para garantizar la "gobernabilidad y estabilidad". "Vamos a seguir desde el Parlamento trabajando permanentemente al servicio de nuestra tierra y apoyaremos todas las iniciativas que sean positivas para la comunidad", señaló. "Estaremos a la altura de las circunstancias y de la historia", añadió. El principal objetivo de su partido seguirá siendo la lucha contra el paro. Arenas tuvo anoche palabras para "los andaluces que en este año han perdido su empleo, para las familias sin ingresos y los jóvenes sin oportunidades".

A partir de ahora se abren muchas incógnitas sobre el futuro del PP andaluz y de su líder. Arenas quiso hablar ayer en plural para dar a entender que continuará trabajando en Andalucía, al contrario de lo que advierte el PSOE. Arenas volvió a la comunidad en 2004 después de haber sido casi todo en el PP -secretario general- y en el Gobierno de Aznar -vicepresidente y tres veces ministro-. Regresó para rehacer un partido troceado y consolidó un liderazgo fuerte, sin contestación interna. En las autonómicas de 2008 subió diez diputados respecto a 2004 y ayer sumó tres más, pero se quedó solo a un punto por encima del PSOE. Los que le conocen bien aseguraban anoche que está "animado", que tiene un "talante muy positivo" y seguirá adelante. Otros no ocultaban que estaba "agobiado". Desde el balcón de San Fernando agradeció "desde el corazón" a los andaluces que le dieron su confianza y trasladó un mensaje de esperanza ante la crisis: "Vivimos tiempos difíciles, pero los vamos a superar". Tuvo muy cerca su sueño, pero a la hora de la verdad se le escapó de las manos.

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