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Marcando el paso junto al árbol navideño

Las majorettes de Móstoles vuelven a centrar la marcha de tres horas de casi 4.000 músicos.

el 08 dic 2013 / 18:16 h.

majorettes Escuchar Réquiem o Centuria Romana a la sombra de un gran árbol de Navidad sólo puede suceder en Sevilla. Con razón Félix, corneta de 25 años de una banda de León, se ha hecho tantos kilómetros para disfrutar del macrodesfile de bandas que ayer partió desde la Plaza Nueva hasta los Jardines de Murillo. Él y otros amigos apenas pestañean y hasta se zampan un par de bocadillos para no perderse ni un acorde, ya sean formaciones de cien o de menos integrantes.   “Todo el mundo quiere escuchar a las bandas grandes, pero también merecen la pena aquellas otras más pequeñas que lo dan todo, como el solo de corneta que acabamos de escuchar de la banda del Cristo del Humilladero de Azuaga [en Badajoz]”, señala un eufórico Félix, que recuerda que la suya –no presente en este congreso– es la del Santo Sepulcro-Esperanza de la Vida y apenas supera los 60 integrantes. Por ello queda fascinado al ver desfilar a más de cien músicos uniformados, sobre todo los de las Tres Caídas de Triana, su “referente musical”. Este acto central del III Congreso Nacional de Bandas de Música echa a andar al mediodía. Tras las doce campanadas, el batallón de banderines de las 45 formaciones que participan baja por la calle Granada para desembocar en la Plaza Nueva. Allí, frente al gran árbol de Navidad instalado a la puerta del Ayuntamiento, se topan con un palquillo de honor donde pedir la venia para tomar literalmente el Centro. El alcalde, Juan Ignacio Zoido; el presidente del comité del congreso, Antonio González Ríos; y otros representantes municipales, como los socialistas Juan Espadas o Miguel Bazaga –este último, gran conocedor del esfuerzo que supone realizar este congreso, pues estuvo al frente del Consejo de Bandas de Sevilla–, dan la bienvenida a los casi 4.000 músicos. Los más alejados, los de Nuestra Señora de la Asunción de Muncharte, en Navarra, reciben el calor de la ciudad en forma de aplauso tras ser anunciados por el speaker. Hasta la mascota Solfi –encarnada por Antonio Javier Estévez, veterano músico de la Redención, Virgen de los Reyes y San Benito– deja de posar con los niños y se acerca hasta la cabecera de la banda para acompañar sus primeros pasos por Sevilla, “el mejor de los escaparates”, aseguran convencidos los navarros. Aunque para revuelo el que levantan las esperadas majorettes de Móstoles. Estuvieron presentes en la primera edición y repiten ahora con una puesta en escena de baile y música que no deja indiferente a nadie. Es el momento más divertido del desfile que recuerda a las películas americanas. Hasta el público sentado en las 2.000 sillas repartidas por la Plaza Nueva y la Avenida  se levanta y empieza a aplaudir la trabajada coreografía de estas danzarinas de falda corta y habilidades cirquenses: “Sevilla necesitaría una banda así, ¿no?” o “No irán detrás de un paso”, son los comentarios más escuchados. Una estampa inusual, en pleno mes de diciembre y con el alumbrado navideño colgando desde lo alto, que contrasta con el turno de la siguiente banda: Esencia de Sevilla. La formación desgranó un repertorio muy clásico. El cambio fue brutal. Pese a todo, predominaron temas populares, propios de los desfiles, como las sevillanas de Sal Marina que interpretó las Cigarreras, Qué viva España de la novel agrupación del Juncal o Sevilla tiene un color especial de Virgen de los Reyes. La provincia, como anfitriona del congreso, estuvo representada por Brenes, Coria del Río o San Juan de Aznalfarache. Pasadas las 15.15 horas, concluía el desfile con la ausencia del escuadrón de caballos de la Paz.

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