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El Betis ya no sabe hacia dónde mirar en la Liga

El Betis perdió ante el Atlético de Madrid, que no fue mejor pero simplemente tuvo más gol, y a falta de cuatro jornadas para el final de la primera vuelta se encuentra con un problema: Europa está demasiado lejos como para ser un objetivo y el descenso no está tan cerca como para ser una preocupación.

el 15 sep 2009 / 19:53 h.

El Betis perdió ante el Atlético de Madrid, que no fue mejor pero simplemente tuvo más gol, y a falta de cuatro jornadas para el final de la primera vuelta se encuentra con un problema: Europa está demasiado lejos como para ser un objetivo y el descenso no está tan cerca como para ser una preocupación.

Si Nelson hubiese tirado bien el fuera de juego en vez de protestar con el brazo mientras Maxi se colaba entre los centrales y batía a Casto, si Sergio García tuviese el punch suficiente para no desaprovechar un mano a mano con el portero con el balón botando al borde del área chica y si el Betis, en definitiva, tuviese un delantero como dios manda, la temporada podría reportar importantes alegrías a una afición aburrida de sufrir y que ahora corre el riesgo de aburrirse de no sufrir por falta de un objetivo que la colme. El Betis es bonito, incluso muy bonito a veces, pero no es bueno, o por lo menos no es tan bueno como para acceder a la élite, al grupo de equipos que pelean por estar en Europa y no en tierra de nadie.

Esa diferencia de clases y esa anodina realidad a la que parece abocado el Betis quedaron patentes en la fría noche del Calderón. El Atlético venció con aparente claridad y se coloca quinto a apenas tres puntos del segundo puesto, pero nadie podrá decir que fue superior al Betis. Marcó un gol al principio, defendió más mal que bien durante una hora y al final, cuando el partido se abrió porque así ocurre siempre con el conjunto de Paco Chaparro, sentenció después de que el Kun Agüero hiciese lo que no hizo Sergio García: convertir un uno contra uno en gol. El Betis trató la pelota mejor que su oponente, pero ahora es undécimo, tiene los puestos UEFA a ocho puntos (y el descenso a cinco) y a corto plazo no se le adivina más objetivo que transitar por la temporada como un equipo más. Algunos dirán que desperdicia una oportunidad pintiparada para intentar regresar a Europa y otros opinarán que un año tranquilo no es malo para la salud después de tres años de suplicio. En el término medio está la virtud, pero en el término medio de la Liga está el Betis y su posición no parece muy virtuosa.

Orden sin concierto. En descargo del conjunto heliopolitano se puede reseñar que esta vez no se volvió loco, que casi siempre mantuvo el orden y que la derrota no fue culpa de su ambición sino de su necesidad, porque con 1-0 no era cuestión de encerrarse en su propio campo. El problema del Betis fue encajar un tanto por dibujar mal el fuera de juego. Eso le obligó a ir a contracorriente durante demasiado tiempo, aunque pudo ser peor porque Maxi casi marca ya a los tres minutos; Casto respondió bien, no como en el posterior gol. A partir de ahí, el Atlético se recogió en su campo y el Betis le facilitó el trabajo torturando el balón con un continuo toqueteo sin trascendencia ninguna del círculo central hacia arriba, muy al estilo del tiempo en que Víctor Fernández fue técnico verdiblanco. Sólo Juanma se salió del guión con alguna que otra internada, como la que propició el primer gran fallo de Sergio García, al filo ya del descanso.

Chaparro vio que el Betis no iba a ninguna parte en ese plan y adelantó las líneas tras el intermedio. Capi, dentro de su amplio repertorio de pases al vacío, halló de vez en cuando a Emana y el Atlético, que defiende muy poco en el centro del campo, empezó a sufrir: un casi autogol de Assunçao, un paradón de Leo Franco ante Juanma, el inexplicable error de Sergio García... Lo que ocurrió después seguro que sorprendió a muy pocos béticos: contra del Atlético, primera y única aparición de Agüero en toda la noche y se acabó lo que se daba. Europa se aleja y al Betis, de momento, sólo le queda la Copa del Rey.

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