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El día del punto de inflexión

El Betis está más cerca de los puestos de descenso que de la zona noble, pero su sueño es aproximarse a Europa y para ello no tiene más remedio que puntuar hoy en su segunda casa, el Vicente Calderón.

el 15 sep 2009 / 19:49 h.

El Betis está más cerca de los puestos de descenso que de la zona noble, pero su sueño es aproximarse a Europa y para ello no tiene más remedio que puntuar hoy en su segunda casa, el Vicente Calderón. Lo malo es que allí también viven el Kun Agüero y Diego Forlán...

Dos noches mágicas y dos Copas del Rey como dos soles tienen la culpa de que el estadio Vicente Calderón, a la vera misma del Manzanares, sea una especie de templo sagrado para el Betis por los siglos de los siglos, amén. Dicho lo cual, el viejo campo colchonero tiene los años contados porque el Atlético de Madrid piensa irse a La Peineta de aquí a cuatro o cinco años, pero el derribo no acabará con el mito. Para eso están la memoria histórica y el Betis, que hoy regresa a su estadio fetiche para mantener vivo ese recuerdo. Y qué mejor manera que volver al lugar donde ganó las Copas de 1977 y 2005, sumar su quinta temporada consecutiva sin perder allí y acercarse a Europa ante el equipo que precisamente cierra esa zona.

El planteamiento suena bonito y parece hasta fácil porque los heliopolitanos presumen de dos victorias y dos empates en sus cuatro últimas visitas al Manzanares, y ya se sabe que no hay quinto malo, pero una derrota agrandaría la distancia a ocho o nueve puntos y el Atlético no va sexto por casualidad. Podrá argumentarse que no es aspirante a la Liga, que es irregular y que nunca llega a ninguna parte desde el famoso doblete de Radomir Antic, pero Javier Aguirre tiene a su disposición a Diego Forlán y el Kun Agüero. Y simplificando muchísimo la cuestión, al Atlético le basta con esta pareja y la ayuda puntual de Simao o Maxi Rodríguez para estar en la zona UEFA y haber pasado de fase en la Champions con una comodidad aplastante.

El poderío del dúo uruguayo-argentino es el principal obstáculo entre el Betis y su meta. Es decir, los tres puntos. Ya es vox pópuli que el equipo de Paco Chaparro nunca sale a empatar y que su voracidad ofensiva casi no tiene parangón en el resto del campeonato, pero tampoco es una primicia para ningún rival que la ambición verdiblanca se confunde muchas veces con descolocación y fragilidad. Si el Betis repite esos errores, si no aprende de lo que le ocurrió ante el Espanyol, el Valencia, el Real Madrid... mal asunto, porque enfrente no hay dos hermanitas de la Caridad, hay dos depredadores: Forlán (10 goles sólo en la Liga) y Agüero (7).

El conjunto de Heliópolis, además, acude a la capital en plena efervescencia goleadora de los colchoneros, que tienen el segundo mejor ataque de la Liga (33 goles) y que en las dos últimas jornadas endosaron cuatro al Racing y cinco al Sporting. Sin olvidar que el Calderón les sienta fenomenal: cuatro de los siete rivales que lo han visitado esta temporada se volvieron a casa con cuatro goles en contra.

Frenar la máquina ofensiva del contrario y engrasar el sistema defensivo propio serán los principales objetivos del Betis en esta cita nocturna. El intercambio de golpes no suele ser beneficioso para los verdiblancos y habrá que ver si Capi y Aurelio son capaces de ponerse de acuerdo para no irse en busca del área rival a la misma vez. Por ahí y por las excesivas alegrías ofensivas de los laterales se ha desangrado últimamente el Betis, que intentará redimirse de esos pecados con los mismos hombres que los cometieron frente al Espanyol, ya que no se atisba novedad alguna en la alineación.

El fin último de tantas disquisiciones, como quedó dicho, son los puntos. Si el Betis logra todos, se acercará a Europa siempre que no gane el Dépor. Si no consigue ninguno, la zona UEFA se le irá demasiado lejos. ¿El paso será hacia delante o hacia atrás?

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