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Feria de Abril

El granizo da la puntilla a la Feria

La lluvia a la hora en la que empezaba a animarse el Real frustró una jornada sin el tradicional público de la provincia.

el 28 abr 2012 / 21:35 h.

Tras unos días centrales con menos público y, sobre todo, menos consumo, las expectativas estaban puestas en el fin de semana, ese en el que tradicionalmente los sevillanos emigran a la playa o se quedan en casa descansando de los excesos previos y en el que el Real se llena de visitantes de la provincia y, cuando coincide como este año con el Puente de Mayo, de turistas nacionales. Pero la crisis y la meteorología -llegó a granizar- frustraron las expectativas. La jornada de ayer consolidó que la de 2012 ha sido definitivamente la Feria de la crisis, la de las casetas con mesas libres al mediodía y barras con camareros ociosos y la de una calle del infierno con más gente mirando que subida en los cacharritos.

 

Siguiendo una tendencia consolidada esta Feria, el Real no comenzó a animarse al mediodía sino para la sobremesa. A la Feria ya no se va a comer. Todo lo más, a tomarse un chocolate con churros en los puestos de alrededor para empezar la jornada en vez de para terminarla y a hacer tiempo para dar una vuelta y meterse en una caseta a una hora en la que no haya que tomar más que una jarra de rebujito. Pero ayer, además, la tarde se aguó. El viento que durante toda la jornada obligaba a las flamencas a agarrarse la flor del pelo trajo un aguacero, incluso con granizos incluidos, a media tarde, esa hora en la que se puede pasear por la Feria sin gastar para ver el ambiente y los caballos, también este año más escasos, por lo que en 2013 el Ayuntamiento eliminará las restricciones.

Las visitas guiadas para turistas acogieron ayer más público nacional que guiris, a diferencia de lo ocurrido durante la semana, según explicaron sus responsables en el puesto de información municipal. En la portada, Eva, de Málaga, se hacía una foto junto a su amiga de Utrera, en su primera visita a la Feria de Abril de Sevilla. "Acabamos de llegar, he venido a pasar el fin de semana", contaba.

También fue ayer el primer día para algunos sevillanos, como Rafael y su hija Ana, de 6 años, que por el trabajo no fueron antes a la Feria. O para un grupo de bolivianos residentes en Sevilla que paseaban por primera vez por el Real este año, ya que durante la semana trabajan cuidando a mayores y no han tenido días libres. Sin un día declarado festivo local y con los tiempos que corren en el mercado laboral, muchos sevillanos no se han pedido días de permiso para disfrutar de la Feria, quedando reducida al viernes por la noche y el fin de semana.

En cambio, no hubo desembarco de visitantes de la provincia como suele ser habitual el fin de semana. "La gente de los pueblos, que es la que suele comprar, chucherías no ha venido. Lo sabes porque cuando les das el cambio les ves por las manos que son gente del campo", explica Fernando desde su puesto de algodón, en el que calcula que las ventas han caído un 30% respecto a otros años. En la calle del infierno, Elena, taquillera del Maxi Kanguro, lo tiene claro:"Este año ha sido el peor. Se ha notado mucho más. Hay mucha gente paseando porque pasear es gratis pero nada más".

Ricardo sí llevó ayer a su hija Lucía, de 8 años, a montarse en los cacharritos. Antes, comieron en su caseta donde "de veintitantos socios solo han venido dos. Los del bar han pedido permiso para dejar entrada libre para poder facturar. Dicen que cada vez la gente acorta antes la Feria, como mucho hasta el jueves, y alguno se lleva hasta el tupper con la tortilla", cuenta. Ellos han venido dos días a la Feria, viernes y sábado, y tras la comida y el paso por la calle del Infierno, donde Lucía se subió en cinco aparatos, la última parada antes de volver a casa es el puesto de chocolate con churros, ayer especialmente animado porque el fresco hacía apetecible algo calentito. Hasta que la lluvia hizo acto de presencia, sobre las siete de la tarde, y rompió definitivamente la jornada precisamente a la hora en la que el resto de la semana empezaba a animarse la cosa.

En las casetas, la gente se refugiaba esperando un claro para abandonar definitivamente un Real embarrado y en el que la temperatura fue bajando durante la tarde. Frente al tímido sol que se asomó a primera hora de la tarde, cuando los termómetros de Los Remedios llegaron a marcar 26 grados, las nubes negras que fueron cubriendo el cielo no auguraban mejoría y la noche se metió en frío. "Se hace vaho en la caseta del frío que hace", cuenta Ana refugiada en una caseta de Ignacio Sánchez Mejías y tratando de entrar en calor en su traje de flamenca (gracias a Dios la moda es la manga larga).

La previsión meteorológica para hoy tampoco es halagüeña, con un 75 y un 70% de probabilidad de lluvia hasta las seis de la tarde, cuando baja al 15%, y más frío (18 grados de máxima). Los feriantes no confían ya en remontar. Cada vez más el fin de semana de preferia es más animado que el de Feria y el domingo el Real es un desierto.

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