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El héroe tenía un arma secreta

El madrileño Fernando Verdasco (15 de noviembre de 1983) fue el gran héroe de la final de la Copa Davis contra Argentina disputada el pasado fin de semana en Mar de Plata. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 19:00 h.

El primer paso de Argentina hacia la derrota en la final de la Copa Davis consistió en contratar a la empresa española Composan para que se encargara de instalar la pista sobre la que se disputaron los encuentros. Una superficie exclusiva e idéntica a la que utiliza el Challenger de El Espinar.

El madrileño Fernando Verdasco (15 de noviembre de 1983) es, por cercanía y amistad con sus organizadores, un asiduo del torneo segoviano. Sólo así se explica que un jugador ubicado entre los cincuenta mejores del mundo desde 2004 acudiera a disputar esta cita ajena al circuito ATP en los últimos años a la par que ya competía en torneos de Grand Slam.

Y bastante bien debía conocer la pista de El Espinar porque Fer alcanzó allí su primera final reseñable, allá por el año 2002 cuando apenas contaba 18 años, siendo derrotado entonces por el francés Olivier Mutis. El madrileño repitió presencia en 2003 -eliminó a un tal Andy Murray antes de caer en dieciseisavos- y, tras escalar en el ranking, retornó en 2006 (por cierto, fue derrotado en cuartos por Juan Martín del Potro) y en 2007, cuando por fin se adjudicó el torneo segoviano ante el semidesconocido australiano Alun Jones.

Pese a su progresión constante y a su indudable calidad, no es Fernando Verdasco un tenista de muchos éxitos, es más, su historial apenas contiene dos títulos ATP: Valencia 2004, ante Albert Montañés y luego de apear en semifinales a Juan Carlos Ferrero, por entonces número 3 mundial, y Umag 2008, ante el ruso Igor Andreev. Ambos sobre tierra batida y con más de cuatro años de vacío entre uno y otro.

Y es que muchas veces le ha faltado rematar a este madrileño que se inició a los cuatro años en su casa bajo la batuta de su padre José y que conoció a los 13 años a Feliciano López en las instalaciones de la Federación Madrileña, ya que el padre del toledano era su entrenador. Desde entonces, Fer y Feli son íntimos y muchos los conocen como los galácticos del tenis, dada su pasión por el Real Madrid -Ronaldo y Beckham se cuentan entre los amigos de Verdasco-, su querencia por el buen vestir, los coches lujosos -tiene un Lamborghini Murciélago en su garaje- y sus conquistas femeninas.

Muy familiar. Pero el verdugo de Acasuso es asimismo un tipo muy familiar, hasta el punto de que suelen acompañarle en el circuito sus padres José y Olga, quienes regentan en la capital un local de flamenco llamado Café de Chinitas y un restaurante, La Bola, donde el cocido es el plato por excelencia; así como su mejor amigo y fan, llamado Claudio, que son su mejor apoyo.

Volviendo a su perfil tenístico, cabe apuntar que el zurdo se convirtió en profesional de la raqueta en el año 2001 y firmó sus primeras gestas en 2005, cuando derrotó por dos veces al top-ten Andy Roddick, y al año siguiente, cuando hizo lo propio con el número 3 del ranking ATP, David Nalbandian, a quien despachó en un escenario tan señalado como Wimbledon. Sin duda, al madrileño le faltaba un resultado de campanillas en un Grande, pues nunca ha avanzado más allá de la cuarta ronda (en Londres, Roland Garros y el US Open).

Pero la Davis, su sueño desde pequeñito, todo lo compensa y hace justicia con un jugador que venía pidiendo su oportunidad, por ranking y porque ha cuajado una gran temporada: título en Croacia, final en Nottingham, semis en Bastad, New Haven y San Petersburgo y cuartos en Roland Garros (se topó con Nadal) y Wimbledon (cedió ante Mario Ancic, con 13-11 el quinto set).

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