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Cultura

El Maestranza levanta el telón de un 'Tancredi' con final feliz

Dispuesto a conquistar a los amantes de la lírica clásica, el Teatro de la Maestranza estrena mañana Tancredi, título de Rossini que podrá verse también los días 17, 20 y 22 de este mes en un montaje de Yannis Kokkos.

el 15 sep 2009 / 22:34 h.

Dispuesto a conquistar a los amantes de la lírica clásica, el Teatro de la Maestranza estrena mañana Tancredi, título de Rossini que podrá verse también los días 17, 20 y 22 de este mes en un montaje de Yannis Kokkos y con el concurso de la soprano Mariella Devia, cuyo fichaje ha movilizado a los aficionados.

Basada en la tragedia homónima de Voltaire, el melodrama heroico de Tancredi supuso la primera incursión de un Rossini de adelantada madurez a sus 21 años en los terrenos de la ópera seria. "Además de muy conocida, se trata de uno de los títulos más bellos del repertorio rossiniano", afirmó ayer el director musical Maurizio Benini. Éste defendió una función -la que se verá en Sevilla- que pondrá en escena la primera versión de la partitura -estrenada en Venecia en 1813- y que se caracteriza por su final feliz, con la boda del héroe Tancredi y su sufrida enamorada Amenaide.

Pese a que público y cantantes suelen preferir la segunda versión, que finaliza con una tragedia, el director de escena Yannis Kokkos ha querido aquí "ser fiel a la historia y poner en pie la primera opción por la que se decantó Rossini cuando compuso Tancredi". El dramaturgo griego, cuyo montaje es una coproducción entre los teatros de la Maestranza, Real de Madrid, Liceo de Barcelona y Regio de Turín, ha creado "un viaje fantástico y poético, con su caballero errante y solitario y la infeliz y romántica dama encerrada en una torre, todo ello pasado por el tamiz de las marionetas sicilianas", explicó la asistente Emmanuelle Bastet.

"Hay una nostalgia medieval en esta partitura que Kokkos ha querido transmitir a la escena", manifestó luego sobre las intenciones de un regisseur que trufa Tancredi de elementos ingenuos, como recordando los cuentos que se leen a los niños.

Para esta nueva estación lírica de la temporada, el Maestranza ha fichado a algunas de las mejores voces rossinianas -un estilo que precisa de cantantes altamente especializados- para servir a una obra que oscila entre la estética clasicista y las primeras llamas prerománticas. Especialmente complejo es el rol protagonista, un Tancredi encarnado por la mezzo italiana Daniela Barcellona, una habitual en el papel, que se traviste ("con el gran esfuerzo físico e interpretativo que esto supone") para dar vida a "un hombre de valores nobles, que cree en el amor, lucha por él y está dispuesto a morir por él también, aunque en esta versión no suceda así", comentó.

No será difícil que en las funciones de esta producción arrecien los '¡bravas!' cada vez que la soprano Mariella Devia finalice un aria. No en vano está considerada una de las voces más importantes del repertorio belcantista y su afectación en el escenario la convierten en digna heredera de las grandes divas líricas. Escueta en la palabra y huidiza ayer en la rueda de prensa, Devia recordó cómo su debut se produjo con esta ópera en el rol de Amenaide. "Ella es una mujer -señaló- sola en un mundo de hombres, de guerreros y caballeros en el que las mujeres se reservan para establecer alianzas políticas". El tenor Gregory Kunde, el bajo Wojtek Gierlach, la mezzo Anna Tobellla y la soprano Alexandra Rivas completan un cast cuya característica común es la adecuación al estilo del cisne de Pesaro, sobrenombre poético de Rossini.

Orquesta invitada. En el foso del Maestranza se situará la Orquesta Ciudad de Granada, formación invitada que también se hará cargo de un concierto de abono los días 25 y 26 de este mes. Mientras que la Sinfónica de Sevilla prosigue su conquista de Centroeuropa, la OCG llega como conjunto invitado para interpretar una música que comprenden bien los profesores granadinos, cuyo perfil interpretativo está más cercano a la liviandad clasicista que a las brumas tardorománticas que tanto fascinan a Pedro Halffter.

Los fichajes están hechos y aunque es difícil servir un Rossini en condiciones, aquí todo parece aventurar un éxito sonado.

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