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El Pumarejo dedica un recital flamenco al vecino asesinado en la plaza

El mercadillo cultural del Pumare- jo vendía ayer los recuerdos de uno de sus vecinos: José Vázquez, asesinado brutalmente en esta céntrica plaza el 23 de diciembre. Junto a libros y postales antiguas, asomaba un póster con su rostro caricaturizado por Gaspar, uno de los tenderos.

el 15 sep 2009 / 21:41 h.

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El mercadillo cultural del Pumare- jo vendía ayer los recuerdos de uno de sus vecinos: José Vázquez, asesinado brutalmente en esta céntrica plaza el 23 de diciembre. Junto a libros y postales antiguas, asomaba un póster con su rostro caricaturizado por Gaspar, uno de los tenderos. "Basta ver su mirada para reconocer su capacidad de escucha y participación en todas las actividades del barrio", explicaba Gaspar García ante el lienzo. Él y otros amigos, vecinos y familiares se reunieron a mediodía de ayer en la plaza del Pumarejo para recordar su memoria en el primer mes de su muerte.

La caricatura recoge a José sentado "cómodamente" en uno de los bancos de la plaza, acompañado de Tana, la perrita de su inseparable pareja de canes que presenciaron el trágico suceso. La obra, refiere su autor, forma parte de una serie que dibujó en 2004 sobre personajes y elementos significativos del barrio. "Por su puesto, Joselito [como le llamaba cariñosamente] era uno de ellos". Para Gaspar, José era "eje y pacificador de la plaza".

Pero Gaspar no fue el único que exaltó la figura de José. Badr Bouzarda vivió varios meses con él. "Me recogió en su casa cuando no tenía nada. Me daba cobijo, comida y ropa. Nunca podré olvidar su ayuda", relataba emocionado el joven marroquí, que asegura que dejó "la mala vida gracias a sus buenos consejos".

El altar del homenaje se completó con flores y recortes de periódicos con las cartas remitidas a los medios locales por quienes le conocieron. Una de ellas fue leída en medio de la plaza. En el texto, nuevamente se destacaba su arraigo con el barrio: "Nos enseñó a respetar y a convivir en armonía. Tendía la mano al que necesitaba de su ayuda altruista, pese a su baja pensión". Entre el grupo de amigos y vecinos que aplaudían el discurso estaban su hermana, Esperanza Vázquez, con su sobrina Esperansi. "Nunca podré agradecer tanto apoyo y cariño recibidos de este barrio. Gracias por ayudarme a sobrellevar este dolor tan grande", dijo en su intervención.

La fiesta-homenaje continuó al compás de una de las grandes pasiones de José: el flamenco. De dar el cante se encargó el grupo La Vurla, nacido de la Peña Flamenca del Pumarejo, a la que tantas veces acudía José. En su honor se escucharon varios temas, algunos nuevos como Qué egoísta que es la vida, dedicado a su memoria: "Era una persona natural, amigo de sus amigos. Un personaje sentido que se ofrecía a ayudar a todo el que se lo pedía, e incluso le dio comida y ropa al que finalmente acabó con su vida. De ahí el título de la canción: Qué egoísta que es la vida", relataba Raúl Sánchez, El Rule, del grupo de flamenco fusión La Vurla.

Para su puesta en escena se improvisó en un lateral de la plaza un tablao de madera que hizo de escenario. El repertorio incluyó otros temas de igual cariz reivindicativo, como La calle no es de nadie, dedicado a la asamblea en defensa del libre espacio público. No faltó tampoco una de las canciones preferidas de José, Primavera de mis 20 años, que tantas veces pedía que le cantaran.

La conocida bulería animó la plaza aunque no borró el dolor. "Se habla mucho de mi hermano. Pero, ¿quién es el asesino? ¡Qué se aclare e investigue el tipo de persona que es. Tenía al barrio atemorizado", reprochaba Esperanza Vázquez. Y es que el presunto agresor, Juan G.G., cuenta con 57 detenciones anteriores y "numerosísimas" requisitorias judiciales, y había abandonado la prisión poco antes de presuntamente perpetar el crimen.

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