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El Racing sorprendió al Sevilla en el Sánchez Pizjuán

El Racing de Santander consiguió la proeza (0-2) ante el Sevilla, pese a que jugó durante una hora en inferioridad numérica por la expulsión de Oscar Serrano. El Racing mantiene así su progresión, además de romper la espiral negativa en el feudo sevillista.

el 15 sep 2009 / 21:42 h.

El Sevilla dejó escapar una excelente ocasión para dar un golpe de efecto en la lucha por las plazas de Liga de Campeones. De haber ganado, en estos momentos distanciaría en siete puntos al cuarto clasificado, pero ayer careció por completo de argumentos para derrotar a cualquier adversario.

Explotando como en sus mejores días la conexión Munitis-Zigic, el Racing acabó sacando los colores al equipo de Manolo Jiménez. En primer lugar, porque siempre se mostró mucho más serio, tanto en defensa como en ataque, lo que le permitió marcar dos goles e impedir que los nervionenses lograran siquiera uno; y en segundo lugar, porque lo hizo jugando mejor al fútbol... pese a quedarse en inferioridad numérica -rigurosísima la roja directa- en el minuto 31 por expulsión de Óscar Serrano. Mientras el Valencia, rival en Copa del Rey el próximo jueves, daba descanso a sus mejores futbolistas viendo la posibilidad de alcanzar las semifinales y porque queda to-da-la-se-gun-da-vuelta-del-cam-peo-na-to para intentar recuperar puntos, Jiménez decidía quemar sus naves.

Lamentando, una vez más, las lesiones de gente como Konko, Fazio, Acosta e incluso de Mosquera, algo que ya es pan nuestro de cada día, el técnico puso en el campo a sus habituales titulares, algo que ni siquiera sirvió para tumbar al Racing (décimo ayer). Y esto es lo preocupante. ¿Habría ganado quizá con esos futbolistas a los que se echa tanto de menos? ¿O quizá estamos ante un problema de juego, de su concepto, de los medios disponibles y de la correcta utilización de los mismos? Una cosa es no poder dar respiro a Kanouté, Luis Fabiano, Escudé y compañía y otra muy distinta es que, dándoles descanso, las rotaciones garanticen victorias Ayer, al Sevilla le faltó frescura, pero lo curioso es ver, por ejemplo, que cuando Jiménez recupera efectivos (caso de Chevantón)... luego no los pone salvo que las cosas se tuerzan mucho. No hay quien se aclare.

La pitada con que un importante sector de la afición despidió al equipo al término del encuentro refleja cuál es el nivel de exigencia que existe actualmente en el sevillismo. Ganarlo todo es imposible, pero sí se puede dar una imagen mucho más acorde a lo esperado. Perder contra diez y encima viendo cómo el Racing -no el Barça de Messi- marcaba dos goles e incluso pudo hacer más vuelve a revelar la peor cara de este Sevilla, brillante en Liga, decepcionante en UEFA y, por ahora, desconcertante en Copa. Perder con argumentos puede hasta consolar, pero sin ellos...

Además, la derrota nació de la forma más esperada. El Racing llegó como el equipo que más goles -ocho con los dos de ayer- ha marcado a balón parado. Pese a ello, el Sevilla fue incapaz de protegerse adecuadamente. A los 23 minutos, César Navas aprovechó un rechace de Palop -toca luego el laguero- tras un cabezazo en el segundo palo de Zigic, a quien Munitis, que previamente había forzado la falta en la zona de Drago, había puesto el balón mientras Kanouté llegaba tarde.

Luego, en el primer minuto de la segunda parte, más de lo mismo: falta que saca Munitis y Zigic toca en el primer palo, adelantándose al franco-malí. La decisión de Jiménez de situar a éste como secante del gigante serbio en las acciones a balón parado no sirvió de nada. Primero porque no defendió bien, y segundo porque ningún compañero le hizo una sola ayuda. En cualquier caso, pese a estos varapalos, el Sevilla sólo asustó al Racing tirando de la heroica, como tantas otras veces. Jiménez hizo cambios hasta de sistema; sacó a Chevantón, Pukki... Pero todo en medio de una locura generalizada que desembocó en la derrota. Más vale cambiar el jueves, porque si no es así...

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