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El rector replica a los anti Bolonia con una defensa de la Universidad 'pública'

El rector de la Universidad de Sevilla replicó ayer a los anti Bolonia con una declaración en el Claustro en la que dejó claro qué es para él irrenunciable en el nuevo modelo de educación superior.

el 15 sep 2009 / 19:59 h.

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El rector de la Universidad de Sevilla replicó ayer a los anti Bolonia con una declaración en el Claustro en la que dejó claro qué es para él irrenunciable en el nuevo modelo de educación superior. Defendió una Universidad "al servicio de la sociedad y no de los meros intereses de mercado", "regida por precios públicos" y en la que cabe el debate y ninguna "actitud violenta".

Físicamente, les separaba una mampara de cristal y varios guardas de seguridad de la Universidad, pero su interpretación sobre lo que es y no es el Plan Bolonia situó en las antípodas a cada uno de los bandos. De un lado, medio centenar de estudiantes -encerrados desde la noche anterior en Psicología, donde se celebró el Claustro- y algún que otro profesor contrarios al Espacio Europeo de Educación Superior. Con cánticos y lemas, el movimiento anti Bolonia de la Hispalense denunció durante horas los males de la reforma: la privatización de la Universidad, la desaparición de las becas, la eliminación de las Humanidades... y la falta de un debate asambleario en el que, a su juicio, sólo cabría tomar una decisión: decir No a Bolonia.

A las 12.00 en punto de la mañana, el rector de la Universidad de Sevilla les dio la respuesta a su petición: "No, no me voy a reunir con un movimiento asambleario no representativo y minoritario porque atenta contra nuestro sistema de participación. Estoy dispuesto a debatir y lo estoy haciendo con los representantes legítimos de los estudiantes", afirmó Joaquín Luque ante los claustrales, que debatieron durante más de tres horas sobre la reforma universitaria en ciernes. Y para despejar dudas, volvió a dejar claro en una declaración oficial a favor del proceso y asumida por la Mesa del Claustro cuáles son sus principios irrenunciables en la reforma.

En primer lugar, se posicionó de forma "clara y firme" a favor de la "Universidad pública al servicio de la sociedad y no de los meros intereses de mercado". Recalcó, después, su compromiso de que "todos los ciudadanos puedan acceder sin discriminaciones a los estudios universitarios", para lo que la Universidad "debe regirse por precios públicos, al tiempo que las administraciones deberán garantizar la posibilidad de disfrutar de un sistema justo, suficiente y eficiente de becas". Por último, remachó su "defensa radical" de las Humanidades y condenó cualquier "actitud violenta que, saliéndose de los cauces pacíficos y de la tolerancia, intente imponer puntos de vista".

Luque hizo un alto en su discurso académico para relatar a los claustrales los "incidentes violentos" registrados en la Hispalense. Denunció que el pasado 20 de noviembre se intentó impedir la entrada en el Rectorado a los miembros del Consejo de Gobierno y, lo que es más grave, el 2 de diciembre un grupo anti Bolonia buscó "reventar" la reunión de la Junta de Facultad de Geografía en la que se aprobaron los nuevos grados. Los asistentes fueron insultados, a varios les escupieron y se lanzaron bolas de papel -algunas de ellas con piedras dentro-.

El estudiante Francisco J. Martín, miembro del movimiento anti Bolonia, le acusó de "mentir", le echó en cara su "criminalización" de los alumnos y le exigió "pruebas" de los altercados. El rector pareciera que estuviera esperando la ocasión porque, en un golpe de efecto que enmudeció al Claustro, puso un vídeo de las cámaras de seguridad de la Universidad en el que se recogen los empujones y el lanzamiento continuo de objetos. Estas imágenes justifican, a juicio del rector, que se haya tomado la decisión "dura y difícil, pero necesaria" de restringir el acceso en el Rectorado.

Si las quejas de los alumnos se centraron en la "desinformación" sobre el proceso y en la necesidad de celebrar un debate público, las de los profesores giraron en torno a si habrá medios -económicos se entiende- para aplicar los cambios. La profesora Mercedes Comellas expresó su "inquietud" por el hecho de que hará falta tanto contratar a más profesores para poder dar clases con grupos más reducidos como habilitar nuevos espacios.

Y lanzó otra "duda" que reavivó el debate: "¿Cómo se va a gestionar el precio de los másteres?". "No me corresponde a mí fijarlos, pero reclamo que los másteres que son iguales a los actuales segundos ciclos sean con precios públicos. Tiene que ser así", contestó Luque. "Si los precios no son públicos, me van a tener enfrente", abundó. En cuanto a si la reforma tendrá un "coste cero", espetó rotundo: "No puede ser así", aunque el contexto de crisis sea la excusa perfecta.

En otro orden de cosas, el docente Luis Andrés Zambrana, convencido de que "Bolonia no es la reforma que necesitamos", arrancó al rector la "garantía completa" de que los grados se mantendrá en el tiempo. Y fue el aplaudido decano de Psicología, Antonio Aguilera, quien puso el dedo en la llaga al referirse a las críticas al sistema de prácticas en empresas: "¿En qué quedamos si los estudiantes se quejan de que no aprenden nada en la facultad y sí en las prácticas?".

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