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El Sevilla Atlético aguantó lo que pudo ante el Celta

El Celta superó con muchas dificultades al Sevilla Atlético (2-0) en Balaídos logrando un triunfo estratégico para su asalto a la zona de ascenso. Tanto, que si vence al Murcia el próximo miércoles en el partido aplazado tiene asegurado un puesto entre los tres primeros.

el 15 sep 2009 / 21:20 h.

El Celta superó con muchas dificultades al Sevilla Atlético (2-0) en Balaídos logrando un triunfo estratégico para su asalto a la zona de ascenso. Tanto, que si vence al Murcia el próximo miércoles en el partido aplazado tiene asegurado un puesto entre los tres primeros.

La primera parte tuvo muy poca historia que contar. Lo más destacado sucedió en una de las primeras jugadas, cuando el goleador local Dinei cayó lesionado y Pepe Murcia se vio privado de su ataque habitual. Sin Dinei ni David Rodríguez, el Celta fue absolutamente incapaz de generar fútbol, mientras que el Sevilla Atlético se dedicó a tratar de acaparar el balón, jugando raso en busca de su oportunidad.

El partido discurrió por la frontera que separa el vacío de la nada hasta el minuto 43, cuando un balón colgado sobre el área visitante no acertaron a rematarlo casi en el área pequeña ni Ghilas ni Maris, el rechace lo recogió Óscar Díaz, estrellando el balón en el larguero. Fue lo único que se pudieron echar a la boca los sufridos espectadores en todo el primer período.

La segunda parte parecía comenzar por los mismos derroteros, aunque un chispazo de Dani Abalo pudo encender el fuego. El canterano celeste fabricó un eslalon genial por la derecha y le regaló el gol a Maris, pero éste hizo lo más difícil: mandó el disparo muy alto.

Sólo un minuto después, De la Bella le dio la réplica con un balón picado desde la frontal que sacó Notario con muchos apuros. El partido parecía condenado al 0-0 hasta que en el minuto 80, por fin, entró en escena Roberto Trashorras. El primer balón que tocó el lucense fue para convertir una falta muy lejana en un centro fantástico que Michu cabeceó a la escuadra.

Tras un mal partido, al Celta se le abrían las puertas del cielo, y aunque Galeote movió el banquillo en busca del milagro, lo que llegó fue la puntilla del Celta en un contragolpe.

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