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El suelo de la futura casa consistorial aún no pertenece al Ayuntamiento

El nuevo ayuntamiento de Gines cuenta ya con la subvención que permitirá su construcción pero, por sorprendente que parezca, no posee el terreno donde se ejecutará. Así se puso de manifiesto en un pleno extraordinario, en el que se explicó que todo obedece a un error en el procedimiento.

el 15 sep 2009 / 19:29 h.

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Manuel Galán

El nuevo ayuntamiento de Gines cuenta ya con la subvención que permitirá su construcción pero, por sorprendente que parezca, no posee el terreno donde se ejecutará. Así se puso de manifiesto en un pleno extraordinario, en el que se explicó que todo obedece a un error en el procedimiento.

En el pleno se dio cuenta del fallido proceso de expropiación de la hacienda del Santo Ángel (conocida como El Molino), iniciado en 2003 por el anterior gobierno local, del PP. Por ello, se aprobó por unanimidad reiniciarlo para "ir a por él y conseguirlo para el pueblo de Gines", según el portavoz municipal, Jorge Mora.

Un fallo en el procedimiento, al no emplear la figura legal apropiada (se optó por la tasación conjunta en lugar de la tasación individual), provoca esta paradójica situación, pues se cuenta con el compromiso de la Junta -hecho público por el propio Manuel Chaves en su reciente visita a la localidad- de aportar tres millones de euros para acondicionar un edificio del siglo XVII que se asienta sobre un terreno que no es de propiedad municipal.

La situación actual se remonta al 27 de noviembre de 2007, cuando una sentencia dio la razón a los dueños de la hacienda, que acudieron a juicio ante lo que consideraron un proceso irregular. Ante esto, el Consistorio interpuso un recurso de casación ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) desestimado el 30 de octubre.

A la espera. Esto provocó que, como apunta Mora, "a día de hoy El Molino no pertenezca al Ayuntamiento". "El anterior gobierno llevó una mala negociación con la parte afectada y además se guió por lo que le indicaron los servicios jurídicos locales, y eso debo reconocer que pudo habernos pasado también a nosotros".

El alcalde que inició la expropiación, Francisco Cabrera, compareció en el pleno para explicar cómo fue el proceso y apuntó a la "imposibilidad de negociar con las partes" como uno de los factores que ralentizó un caso "muy largo y en el que se siguieron las orientaciones de los servicios jurídicos".

La clave está en que la figura de tasación conjunta en una expropiación se suele aplicar cuando se trata de una gran extensión de terreno y se considera inviable hacer un estudio pormenorizado de cada una de sus partes, algo que en este caso el TSJA cree que se podía haber acometido.

Una vez reiniciado el proceso, el temor es que se dilate en el tiempo una obra básica, aunque se confía en iniciarla -que no concluirla, pues su plazo de ejecución es de dos años y medio- antes de las próximas elecciones, "para que un objetivo común no se convierta en arma electoral".

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