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Cultura

El tamaño de prosista de Alejandro Sawa

De Alejandro Sawa (Sevilla, 1862, Madrid, 1909) se sabe que inspiró a Valle-Inclán el personaje de Max Estrella en Luces de Bohemia, pero pocos han podido medirlo como escritor. Ahora, a 100 años de su desaparición, la editorial Nórdica brinda esa oportunidad reeditando Iluminaciones en la sombra, la gran obra que dejó inédita al morir.

el 15 sep 2009 / 22:27 h.

De Alejandro Sawa (Sevilla, 1862, Madrid, 1909) se sabe que inspiró a Valle-Inclán el personaje de Max Estrella en Luces de Bohemia, pero pocos han podido medirlo como escritor. Ahora, a 100 años de su desaparición, la editorial Nórdica brinda esa oportunidad reeditando Iluminaciones en la sombra, la gran obra que dejó inédita al morir.

El relato empieza el primer día del siglo XX con una anotación llena de crepuscular inocencia: "Quizá sea ya tarde para lo que me propongo: quiero dar batalla a la vida". Son las palabras de un Sawa que ya ha probado las delicias del París que iluminaría los pasos del modernismo, ha rendido culto a Victor Hugo, ha besado -en sentido literal o figurado, qué más da- a Verlaine, ha hecho buenas migas, y hasta ha ejercido de negro, con todo un Rubén Darío -que no en vano será prologuista de este libro-, ha asimilado todo esa caudal de experiencias y regresa a un Madrid "estupendo de vulgaridad y grandeza", según lo definió él mismo.

El escritor leonés Andrés Trapiello, encargado de firmar la presentación de estas Iluminaciones en la sombra -tan alejadas de su producción naturalista anterior, con obras como Declaración de un vencido o Criadero de curas-, afirma que se trata "en realidad, de un libro misceláneo, en forma de diario, que es género donde cabe todo lo que no cabe en ningún otro sitio. Podría decirse que es el primer gran diario de intimidad literaria de la literatura moderna española", y agrega a renglón seguido: "Raro libro éste de la literatura española del novecientos, raro y valioso después de haber atravesado ya todos los purgatorios para convertirse en un clásico".

Albores del modernismo. En sus páginas, Sawa invita al lector a pasear por el París de Verlaine, Daudet y Mallarmé, asistiendo como espectador privilegiados al nacimiento del simbolismo y el modernismo. A pesar de la belleza de este texto, cabe recordar las condiciones en que lo escribió Alejandro Sawa, poco antes de morir en la miseria, con la salud y las facultades mentales muy marmadas, sin llegar a ver jamás impresas estás páginas.

A su muerte, el propio Valle-Inclán que lo había inmortalizado en algunas de las páginas más maravillosas que se han escrito en nuestro idioma dejó dicho en carta a Rubén: "He llorado delante del muerto por él, por mí y por todos los pobres poetas. Yo no puedo hacer nada, usted tampoco, pero si nos juntamos unos cuantos algo podríamos hacer. Alejandro deja un libro inédito. Lo mejor que ha escrito. Un diario de esperanzas y tribulaciones. El fracaso de todos los intentos para publicarlo y una carta donde le retiraban una colaboración de sesenta pesetas que tenía en El Liberal, le volvieron loco durante los últimos días. Una locura desesperada. Quería matarse. Tuvo el fin de un rey de tragedia: murió loco, ciego y furioso".

Esta nueva edición de Nórdica viene, además, ilustrada con fotografías de Madrid, París y Londres de la época y un índice biográfico de personajes.

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