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"En el futuro me gustaría poder rescatar músicas nada conocidas"

El clavecinista Alejandro Casal es un hombre clave para entender el auge que experimenta la Música Antigua en Sevilla. Acaba de publicar su primer disco como solista, ‘Diverse’

el 13 abr 2012 / 19:46 h.

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Alejandro Casal, fotografiado junto a un clave, en el Conservatorio Superior Manuel Castillo de Sevilla.

Hace unas semanas concluyó el XXIX Festival de Música Antigua de Sevilla. Este sólo es el mascarón de proa de un género que, en Sevilla, tiene a iguales tantos profesionales como un público entusiasta que llena los conciertos. Alejandro Casal (Sevilla, 1970) puede sentirse, por derecho propio, actor protagonista de un escenario cultural en el que las músicas pretéritas han adquirido una relevancia impensable hace sólo unos años. Profesor en el Conservatorio Superior Manuel Castillo, puede escuchársele en numerosas formaciones -entre ellas la Orquesta Barroca de Sevilla- y acaba de publicar su primer álbum como solista, Diverse (Enchiriadis), un recorrido por la obra para tecla de Froberger.

-¿Qué lleva a una persona a consagrar su vida a un instrumento tan relativamente poco conocido como el clave?

-En mi casa era tradición estudiar piano. Yo así lo hice. Con el tiempo descubrí la existencia de otro tipo de música, la medieval, la renacentista, el barroco... También me di cuenta de que mi carácter era poco pianístico; me gustaba mucho más tocar acompañado que solo. Una cosa y la otra me llevaron hasta el clave, era el instrumento perfecto que conjugaba ambas necesidades. Se trata de un instrumento con un repertorio maravilloso en los siglos XVII y XVIII tanto solista como camerístico.

-A mediados del siglo pasado, el director de orquesta Thomas Beecham afirmó que "el clave suena como dos esqueletos copulando en un techo de chapas onduladas". ¿Tan mal oído tenía el maestro?

-Esa anecdótica frase hay que entenderla en el contexto histórico en el que fue pronunciada. Desde aquellos años hasta hoy ha cambiado mucho el concepto de la música antigua. En aquel momento el clave no estaba aún desarrollado y lo que existían eran instrumentos híbridos con el piano. Y los intérpretes que se acercaban a él lo hacían con criterios pianísticos. No hay que quitarles el mérito, pero sí recalcar que la práctica musical con instrumentos históricos hoy ha evolucionado muchísimo.

-De acuerdo, pero hay quienes opinan que el clave es "para escucharlo un ratito..."

-En el conservatorio imparto un pequeño ciclo que se llama Introducción al clave. Este es un instrumento que hay que aprender a escuchar. Cuando uno lo hace descubre que está ante un artefacto con grandes recursos. Lo que no tendrá sentido nunca será establecer comparaciones para bien o para mal con otros instrumentos.


-¿Le pone de los nervios escuchar a Bach tocado en un gran piano de cola?
-No. Bach es tan grande, tan inmenso que suena bien en cualquier instrumento. Ya sea en el clave para el que tanto escribió, como en el piano, en el saxofón y hasta en una marimba. Ahora bien, no hay que perder de vista que estas últimas son recreaciones muy libres, pues Bach no conoció el piano moderno.

-Hay pianistas sin embargo que hacen carrera tocando a compositores barrocos...

-He llegado a escuchar obras de Rameau y Couperin interpretadas al piano. Eso no sólo no tiene sentido, si no que no funciona. Es tan absurdo como pretender tocar a Chopin en el clave. No obstante, hay que aclarar que el clave es un instrumento que llegó más lejos de lo que muchos piensan. En la partitura de la Sonata Claro de luna de Beethoven se indica "para piano o clave".


-¿Es Sevilla tan buena ciudad para la Música Antigua como algunos proclaman?

-Indudablemente, lo es. Desde luego en el conjunto de Andalucía Sevilla es el corazón de este movimiento musical. Esto no significa que sea suficiente. Si hubiera más dinero habría más facilidad para recuperar músicas en el olvido y los grupos podrían gozar de una estabilidad que hoy por hoy no tienen. Desde luego, en este contexto la Orquesta Barroca de Sevilla es uno de los exponentes principales del género.


-¿No cree que al Festival de Música Antigua le sobran violas da gamba y vihuelas y le faltan instrumentos de tecla?

-Se han hecho semanas monográficas dedicadas a los instrumentos que cita. Confío en que en el futuro programen una dedicada al clave.


-Hace unos meses publicó su primer disco como solista, Diverse. ¿Una tarjeta de visita o ganas de conquistar el mercado clásico?

-He querido hacer algo personal. Hasta ahora siempre había estado tocando con gente. También rechacé la idea de hacer música española para no catalogarme. Elegí a Froberger, uno de mis compositores favoritos. Utiliza un lenguaje muy personal con múltiples innovaciones. Es un compositor único y fundamental dentro del repertorio del clave.


-Los músicos de Antigua se repiten mucho en distintos grupos. ¿Aprovechamiento del talento o exceso de celo?
-Eso es parte de la propia idiosincracia de la música antigua. Es una particularidad de un género musical en el que las formas no están tan definidas como en el clasicismo. Y, por supuesto, en parte es debido a la escasa estabilidad de los grupos.


-¿Nunca soñó con verse ante un gran piano en el Maestranza tocando la Iberia de Albéniz?
-Jamás. Por ahora lo que sí quisiera es continuar con la labor que vengo realizando. Seguir tocando con la OBS y con otros grupos de cámara y, especialmente, rescatar música poco o nada conocida. Tampoco me veo como director de una formación. Mi lugar está ante el clave.

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