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Griñán recupera su promesa de reducir delegaciones provinciales

Promete un Ejecutivo "sin cuotas" y de los "mejores" y carga contra los "ataques" del Gobierno de Rajoy a Andalucía

el 27 abr 2012 / 19:55 h.

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Griñán intervino ayer en el comité director del PSOE-A.

La composición y estructura del nuevo Gobierno andaluz que tomará posesión a final de la semana que viene, una vez que José Antonio Griñán sea investido presidente de la Junta el jueves en el Parlamento, sigue siendo una incógnita. La "discreción", en palabras del líder de los socialistas andaluces, que reina en las negociaciones con IU impide que se filtren nombres, pero ya están en ese punto, en el reparto de carteras. Griñán aseguró ayer que el próximo Ejecutivo será "solvente, estable y cohesionado", garantizó que "no habrá cuotas" y que primará el "mérito y la capacidad" a la hora de ocupar responsabilidades. "Será el mejor gobierno posible", dijo. También avanzó que en la novena legislatura, la más difícil de la democracia, retomará su promesa de adelgazar la Junta, un proyecto que acabó en un cajón.


En abril de 2009, Griñán hizo un discurso de investidura que rompía, en muchos aspectos, con la etapa de Manuel Chaves. Una de sus promesas estrella fue la reforma de la administración, que concretó meses después. El presidente quería eliminar la mitad de las 96 delegaciones provinciales, pero su plan se topó con las suspicacias de su partido y con la falta de tiempo. El momento político de ahora es distinto. La crisis galopante y las exigencias del Gobierno central y de Bruselas obligan a ahorrar. Griñán adelantó en el comité director del PSOE-A que la estructura del nuevo Gobierno será "menor en los servicios centrales y periféricos". Rescató el discurso de la meritocracia y dejó claro que en la Junta no habrá bicefalias, sino "objetivos y principios comunes".


La columna vertebral del nuevo Ejecutivo será el acuerdo programático que han cerrado PSOE e IU, con 250 medidas y 28 leyes, un pacto que ayer refrendaron por unanimidad los socialistas, después de que la federación de izquierdas lo bendijera en referéndum. Griñán hizo una férrea defensa del Gobierno de coalición y tuvo palabras muy duras para quienes lo cuestionan. Se confesó "profundamente indignado por los ataques de la derecha más rancia", uno golpes que, a su juicio, emanan de la "frustración del PP" al no haber logrado su objetivo de arrebatar Andalucía al PSOE. "Lealtad, estabilidad y responsabilidad" fueron las palabras más repetidas en su intervención, los principios que deberán guiar al Gobierno andaluz en un mandato durísimo. "Vamos a tener muchas miradas en nosotros", avisó.


tiempos difíciles. El presidente contó que tras las elecciones autonómicas, que el PP ganó pero se quedó lejos de la mayoría absoluta, todo el mundo le dice: "¡Qué difícil lo tenéis! "¿Es que ha sido fácil llegar hasta aquí?", replicó. Griñán puso en valor su gestión y la de 30 años de gobiernos socialistas, presumió de haber blindado los derechos sociales en unos años de fuerte caída de ingresos y con una "sangría imparable" del paro, que suma más de un millón de andaluces sin trabajo. La lucha contra el desempleo y la recuperación económica serán las prioridades del Gobierno de coalición. Las "líneas rojas" son la defensa del Estado de Bienestar y de la autonomía que, según alertó Griñán, el PP está "poniendo en jaque".


Andalucía será los próximos cuatro años una isla en medio de un poder casi hegemónico del PP y el presidente de la Junta apostó por que se note el "hecho diferencial andaluz". Eso significa que hay que buscar una salida a la crisis desde la izquierda, con igualdad de oportunidades. "Hay que decir con claridad que no es inexorable sacrificar derechos para salir de la crisis", señaló. Las críticas al "desmantelamiento" del Estado de Bienestar centraron su discurso. "El PP está haciendo contrabando ideológico. Bajo pretextos económicos quieren acabar con una educación de calidad y con un sistema de salud eficiente", censuró.


ataques. El presidente arremetió contra los "ataques" a Andalucía por parte del Ejecutivo de Rajoy que, incluso, "amenaza con la intervención". Griñán afeó las dudas sobre la solvencia de las cuentas de la comunidad y otros "boicots", como el recurso a la subasta de fármacos, a las oposiciones de profesor o el hecho de que los Presupuestos Generales no recojan una inversión para Andalucía acorde al peso de su población. Enmarcó estas afrentas en el "revanchismo", porque el "sur se ha convertido en una barrera al PP", y prometió huir de la confrontación.


En el primer comité director del PSOE-A tras el 25-M, el secretario general del partido, que fue ovacionado, sacó pecho de un resultado que calificó de "transgresión". Pese a que los socialistas perdieron por primera vez las elecciones, Griñán considera una "gesta" la "resistencia" de la comunidad a los "tsunamis" conservadores. Ningún partido de Europa ha conseguido resistir el desgaste de la crisis, afirmó. "Gobernar ha sido perder", reiteró. Se mostró convencido de que el 25-M es un "punto de inflexión" para la recuperación del voto de la izquierda y confió en que el socialista François Hollande gane en Francia para que haya más voces en Europa que hagan cambiar su "obsesión" por el déficit por una política de estímulo económico.

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