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Economía

Japón, ¡a Coser y cantar!

Con su marca anela pura, la sevillana Coser y cantar lleva quince años vistiendo de flamenco a compañías de danza y academias de baile de Japón, un país que cubre el 80% de sus exportaciones y cuya pasión por la cultura española sirve de trampolín a sus productos.

el 15 sep 2009 / 19:26 h.

J. A. Cano

Con su marca anela pura, la sevillana Coser y cantar lleva quince años vistiendo de flamenco a compañías de danza y academias de baile de Japón, un país que cubre el 80% de sus exportaciones y cuya pasión por la cultura española sirve de trampolín a sus productos.

Manuela Mena, profesora de baile flamenco, se diseñaba ya sus propios vestidos allá por el año 1958. No sería hasta 1993 cuando convertiría esta actividad en su modo de vida, creando la firma Coser y cantar, que levantaría con la ayuda de sus tres hijas y gracias a los contactos de toda una vida dedicada al flamenco.

La categoría de pyme exportadora llegó casi de inmediato, con las primeras ventas a importadores japoneses apenas dos años después de su creación. A partir de 1998, fue la empresa sevillana la que empezó a llevar sus propios productos al país del sol naciente para presentarlos a minoristas y clientes finales.

Estrella María Salazar, una de las hijas de Manuela y responsable de Exportación de Coser y cantar, valora estos años de relación con los importadores japoneses. "Hemos aprendido mucho de ellos, son clientes muy exigentes. Estamos hablando de que se dan casos en los que por un alfiler que se quede dentro no sólo te devuelven el traje pagando tú los gastos de transporte, sino que, además, te dicen que les tienes que hacer un 20% de descuento al sustituirlo". Es un caso extremo, pero lo cierto y verdad es que "el importador nipón exige unos acabados de primer nivel porque es lo que le piden a él sus clientes, y eso nos ha hecho mejorar".

Por contraste, el valor añadido que aportan las empresas andaluzas como Coser y cantar es la cultura. "La cultura no se aprende, se vive y, por eso, aún hay mucho en moda y diseño que tenemos que aportarle al mercado japonés, por mucha pasión que levante allí el flamenco. Los productos que se hacen allí tienden a ser muy mecanicistas, o completamente estandarizados o demasiado tópicos. No todo vale para un traje de flamenca, y el profesional del baile lo sabe. No se puede, por ejemplo, bailar una soleá con un traje sin mangas", asevera Salazar. "El bailaor o la bailaora sabe que no es algo insensible, y por eso valora lo que aportamos desde Andalucía, que es la cuna del flamenco", concluye la responsable de Exportación.

Todos los años, Canela pura lleva dos colecciones a Japón, una de primavera y otra de otoño, que promociona en presentaciones a lo largo del país, y cuyo número es de menor o mayor tamaño según los importadores que participen. Luego viene el "trabajo de adaptación", explica Estrella Salazar, "porque cada academia o compañía es un mundo". "Ellos le comunican sus necesidades al importador y éste nos pide a nosotras que adaptemos las colecciones para determinados pedidos en particular. Éstos van desde el solicitado por el portal de internet, que en Japón es muy común, hasta el de la tienda que tiene tres plantas llenas de diferentes modelos de trajes de flamenca".

"Esto es así porque los clientes últimos, los compradores del producto, son tanto estudios de alto nivel como academias muy modestas, con necesidades diferentes", agrega.

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