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José Luis Manzanares: "Las reformas del Gobierno no atacan la raíz: el gasto de la Administración"

El presidente de la empresa que fundó en 1966, Ayesa, José Luis Manzanares Japón (Sevilla, 1941) acaba de publicar Crónicas de un país que no quería ser pobre, una novela en la que satiriza sobre la crisis que atraviesa el país.

el 20 jul 2014 / 16:00 h.

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JOSE LUIS MANZANARES JAPON José Luis Manzanares muestra su última novela. / Foto: J.L. Montero Desde la terraza de su despacho, en la cuarta planta del edificio de Ayesa en la Cartuja, se divisa el legado de la Expo 92. José Luis Manzanares Japón, orgulloso «padre» de la Exposición Universal de Sevilla y «español excepcional», según el exministro Eduardo Serra en el prólogo de su último libro, preside una de las empresas de ingeniería más importantes de España. En su último libro, disecciona el país que le «enorgullece» para «ayudarle» a salir de la crisis. ¿Cómo ve el legado de la Expo? Es maravilloso. Es un espacio que no tiene ninguna ciudad, da sensación de modernidad y de un espacio bien aprovechado. La gente que aquí trabaja es del máximo nivel. Le da otra cara a Sevilla. A veces se critica la dejadez del espacio. Es la única Expo del mundo que perdura. Montreal es un desierto, Bruselas es un desierto... Es la única que se ha aprovechado de verdad. ¿Y se le saca partido? Toda la tecnología que exporta Sevilla, los espacios de I+D están aquí... En el análisis de la situación actual que hace en el libro plantea que existen tres burbujas que han provocado esta crisis. Así, junto a la burbuja financiera y la inmobiliaria, le une la burbuja política «bien pertrechada que impide la reforma de la Administración». La política, que es probablemente la actividad más noble del ser humano e imprescindible para una sociedad que quiera gobernarse bien, debe estar en los temas claves e importantes. Pero cuando la política sale de ahí y se infiltra en la vida cotidiana y todo está lleno de política se forma una burbuja que hace daño porque se pierde un montón de energía practicando una actividad ajena al entorno. No puedes poner política en un quirófano. Dentro de una empresa no debe haber política, su único motivo es crear trabajo y producir.Si la empresa se politiza, muere. Lo razonable es que un ayuntamiento administre la sociedad y dé servicio, gestione el tráfico, garantice el agua, pero si se pone a hacer política está desvirtuando su papel. Ha habido ayuntamientos pequeños que se han puesto a discutir sobre el aborto cientos de horas. Además, la política se ha creído en la obligación de multiplicarse para dar trabajo a los que están en la actividad política, con lo que hemos montado un Estado muy costoso que genera una burocracia tremenda porque el que tiene un cargo se ve en la obligación de darle utilidad.Así, para conseguir un permiso de una cosa, hay que pasar por ocho barreras distintas de señores que tienen que justificar su puesto. ¿Esta es la casta política a la que se refiere en su libro? Podemos se refiere a la casta política como la suma de los políticos que mandan. Yo no creo que la casta política sea eso. Yo creo que es un ente inmaterial que ha conformado unos códigos de conducta y tiene mucho poder. Es como una religión. Las religiones no existen como tal físicamente, son espirituales o ideológicas, pero condicionan la vida del hombre. La casta impone una serie de normas a los políticos que, pese a ser muy bienintencionados, piensan que lo políticamente correcto es matar al enemigo, al rival político, independientemente de lo que haga, esté bien o mal. Estos dictados son los que emite este ser inmaterial que es la casta política. ¿Y tenemos políticos capaces de marcar distancias respecto a la casta política? Cuando un político es un líder, supera a la casta política y aporta ideas, originales y valientes, rompe y cambia estructuras; pero cuando no es un líder, es vencido por la casta política y acaba haciendo lo que todo el mundo espera de él. ¿Cuál es el problema de Europa ahora mismo? Que no tiene políticos líderes y no es capaz de romper con la casta política, lo que nos da la mediocridad de gestión política que tiene Europa. ¿Los partidos que están emergiendo pueden cambiar el paso? Yo creo que no. Sería un error. No se trata de tener una política revolucionaria como en Venezuela o en Rusia al principio del siglo XX, que ha conducido al fracaso. Venir con propuestas decimonónicas a solucionar los problemas del siglo XXI no lleva a ninguna parte. Necesitamos gente capaz de gestionar muy bien el país y que le dé la dimensión al Estado que debe tener. ¿Las reformas internas de algunos partidos políticos, como la elección del secretario general del PSOE, van en esta línea? Los partidos están desesperadamente buscando un líder que dé un mensaje nuevo. Lo que no sé es si lo están encontrando o están dando el mismo mensaje de siempre. ¿Basta con cambiar el mensaje? Hay que hacer cosas con perspectiva. Lo primero que tiene que hacer España es reducir su volumen de Estado. No podemos tener un Estado de 570.000 millones de euros porque no podemos pagarlo. Lo pagábamos cuando había mucho dinero de Europa, se hacían muchas autopistas... pero ahora ¿para qué hace falta tanto ingeniero en la Administración si no se hacen carreteras? ¿Para que tanta empresa pública de depuradoras si no se hacen depuradoras? El Estado tiene que adaptarse a lo que es el país. Y necesitamos un Estado más barato. ¿Y cómo se consigue? Por supuesto no a base de recortar lo que le duele al pueblo, no hay que recortar Sanidad ni Educación, ni en Investigación. Hay que recortar burocracia que entorpece y que cuesta. Lo malo es que la política actual mantiene la burocracia y echa profesores y médicos a la calle. Esto es lo que no se puede hacer. La Educación y la Sanidad no son gastos superfluos del Estado. Eso es intocable. Un político de raza, un nuevo líder, diría: vamos a hacer el presupuesto. Primera partida, la gente que lo está pasando mal, a esta gente no se le puede maltratar. Ahí meto la Sanidad, las pensiones, los desfavorecidos... la justicia social. Lo segundo:mantener el nivel de Educación y de Investigación porque es el futuro del país. Apartir de aquí, las obligaciones de un Estado con el mundo exterior: la deuda, tenemos que tener un Ejército, una Justicia. Y a partir de ahí, la Administración justa y necesaria, la menor posible. Si nosotros, en lugar de tener a la espalda 570.000 millones de euros tuviéramos 400.000, los hogares pagarían menos impuestos y la gente tendría más dinero para divertirse un rato, para gastar, para ahorrar para el futuro... cambiaría la vida ciudadana. ¿Las reformas que se están haciendo van por este camino? Creo que son buenas pero no están atacando la raíz del asunto. No veo una reforma profunda de los gastos superfluos de la Administración. En España, el ciudadano se ha reformado con la crisis, admite ganar menos dinero, irse fuera... Lo que quiere es trabajar. Las empresas también se han reformado y ya no hay especuladores o hay muchísimos menos y la gente es más austera, no se reparten dividendos sino que se reinvierten... Pero la estructura pública no se ha reformado. ¿Por qué no se ha hecho? En primer lugar, porque los partidos se matan entre ellos y si uno toma medidas de este tipo, los otros lo van a matar. En segundo lugar, porque temen mandar gente al paro, pero, en realidad, lo que tenemos es un paro ficticio porque cuando tienes un director general de pajaritos y jaulas con secretaria, jefe de gabinete, coche oficial, gastos de representación, eventos para justificar los pajaritos y las jaulas gastas mucho más que si le pagas el paro a ese señor. Paga el paro y que se busque la vida, como los demás ciudadanos. ¿Por qué tenemos que mantener ese tinglado? Si se saneara el país, los ciudadanos se meterían ese dinero en el bolsillo e incentivaría el consumo. Aquí cualquier criatura paga muchísimos impuestos. ¿Qué papel le otorga a la Justicia en la posibilidad de cambiar la situación? La Justicia está para aplicar las leyes. La burbuja política también ha afectado a la Justicia y todo el mundo no puede pensar en clave política. España necesita jueces independientes. ¿La actitud de los españoles ha cambiado con la crisis? Los españoles son un gran pueblo. Nunca España ha tenido gente tan preparada como ahora. Y la prueba está en que nosotros le ganamos a los mejores ingenieros del mundo en cualquier concurso internacional. Lo que ocurre es que durante una época a nuestra gente se le engañó y se le dijo que podía vivir con muchos derechos y con pocas obligaciones. Desgraciadamente hay que vivir para trabajar y cuando uno viene a trabajar y hace bien su trabajo es más divertido que el ocio. Nadal se lo pasa mejor ganando Wimblendon que haciendo zapping en la tele y para ganar Wimblendon se tiene que matar a trabajar. Ahora el problema es que la gente no tiene dónde trabajar. El problema es que le han quitado la oportunidad de trabajar a la juventud. El desempleo es altísimo. El paro bajaría muchísimo si el Estado redujera su presión sobre la sociedad. Ahora mismo todo el crédito se lo lleva el Estado. No se crean empresas porque la gente no tienen qué gastar. Si la gente pagara menos impuestos tendría qué gastar y haría falta crear negocios que generarían empleos. ¿Habría que hacer una reforma fiscal, entonces? Claro, pero una reforma fiscal cuando ya no haga falta el dinero. El problema es que todas las reformas fiscales se hacen para pagar cosas que no sirven para nada. Un político muy importe me preguntó: «¿Tú pagarás muchos impuestos, no?». Le dije: «Sí». «Señal de que ganas mucho dinero. ¿Te importaría pagar más?». «A mí no, siempre que lo destines bien. Ahora, para que lo gastéis en juergas, no». Pero para Sanidad, Educación... no me importa. El cambio de actitud de los españoles, ¿está mejorando la autoestima del país? A la larga la mejorará. Ahora mismo el país está demasiado dolorido porque no encuentra trabajo, porque hay mucho miedo y porque está muy presionado, así que pedirle que encima tenga autoestima es heroico. Pero a la larga España se sentirá orgullosa de lo que ha hecho. España salió de una dictadura y en 50 años ha sido un país de los de mayor crecimiento. España va a salir de la crisis reforzada y dentro de diez años será otra vez de los primeros países. La gente tiene mucho mérito y está muy callada. Pero ha habido movimientos que han mostrado esa indignación, como el 15M. Estos movimientos son de los niños mimados que quieren seguir igual, que quieren que siga lloviendo el maná, pero hay que hablar de obligaciones: restringir gastos, apretarse el cinturón, salir a la calle a trabajar, que no se te caigan los anillos por hacer cosas que antes no hacías, exigir menos… Ha habido mucho movimiento indignado pero con una indignación poco pragmática, de niño malcriado, porque hay muchos tíos tan jóvenes como éstos que están trabajando en Panamá o Chile y mandando dinero a su casa. Ése es el buen español, el que está sacando el país adelante. ¿Cómo es que a un ingeniero le da por escribir novelas? Ya lo hacía Echegaray… Yo lo hago por desahogarme y ayudar a mi pueblo en lo que creo que necesita. Los ingenieros hemos nacido vocacionalmente para transformar un mundo hostil en un mundo más fácil. La gente no podría beber agua si no fuera por los ingenieros, no podría ir a otros sitios si no fuera por los ingenieros o sufriría inundaciones si no fuera por los ingenieros. Esta vocación de servicio a la sociedad también te lleva, con los libros, a intentar hacer un mundo más amable a la gente. ¿Le ha llegado ya el libro a los políticos a los que va dirigido? Está recién salido. Pero ya se lo he dado a un político importante de este país y me llama y me dice: «Oye, me ha enganchado, me estoy riendo mucho, pero ¡me tienes de un mal humor!». Le aclaré que al final había una moraleja y me respondió: «Veo difícil que haya una moraleja porque nos das fuerte y duro». ¿La sátira le sale como andaluz o los españoles en general nos tomamos las cosas con humor? Seguramente sea por andaluz. Aunque yo creo que las cosas dichas con humor y con ingenio calan más que algo formal y serio. No hay nada mejor para ver lo que estás haciendo que verte haciendo el ridículo. La caricatura es buena porque te muestra lo que eres realmente. ¿Cuándo podrá España volver a mirarse en el espejo? Creo que en 10 años volverá España a ser un país de primera. Ya estamos en camino. ¿En este tiempo, en esos diez años, se acabará la burbuja política? La burbuja política se va a arreglar sola, en cuanto se acabe el dinero. Pero no estaría mal que hiciéramos un esfuerzo y alguien le diese un pinchacito. ¿Cree entonces que ya nos estamos recuperando? Sí. Pero creo que habría más recuperación si se recortara el volumen de los gastos superfluos del Estado. El freno para la recuperación es el Estado tan pesado que tenemos. Cuando la gente habla de reformar el Estado vuelve a hablar de política: cambiemos la monarquía por república, demos más poder a Cataluña… No se trata de cambiar la estructura del Estado sino el coste del Estado. Es un tema económico. ¿La Junta de Andalucía es menos Junta si gastara la mitad? ¿El entorno de la Torre Pelli podrá asumir el tráfico que se prevé? No hay tanto tráfico. La Cartuja está pensada para que acudan 75.000 personas a trabajar aquí. Y a la Torre Pelli irán 5.000 personas, y parte son de hotel, por lo tanto no tendrá tanto impacto como se está diciendo. Pero creo que el tráfico hay que controlarlo y el puente que quieren hacer vendrá muy bien… ¿Le parece bien que ponga un puente tan próximo al suyo? Tanto que voy a participar. He pintado uno, a ver si lo gano. ¿Qué se podría hacer para mejorar el mantenimiento del puente del Cachorro? Hay que pintarlo. Es una estructura metálica y si no se pinta se va a caer. En Montreal van a hacer uno nuevo porque el que tenían se estaba cayendo simplemente porque no lo han pintado. Y la pintura metálica vale cuatro duros… Se lo he dicho a todos los alcaldes desde 1995. Es el más sevillano… el único que tiene toldos. Ahora en el pliego de condiciones del nuevo puente, el Ayuntamiento pide que tenga toldos. Eso de ser trianero y cruzar muchas veces el puente en agosto se nota. ¿Cómo ha sorteado su empresa la crisis? Muy bien. Somos casi el triple que cuando empezó. Estamos en 40 países y en los puestos más importantes del mundo. Tendrá que dar la receta a los demás empresarios. Es fácil: contar con gente de aquí y trabajar mucho.

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