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La crisis se ceba también con el comercio sevillano

Se vende. Se alquila. Se traspasa. Tres carteles para un mensaje: no hay quien pueda con la crisis. Los comercios no aguantan la bajada del consumo y echan el cerrojo a negocios que han costado años poner en pie. En las calles del Centro, a cada paso, un rótulo inmobiliario que indica un fin y un principio.

el 15 sep 2009 / 22:19 h.

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Se vende. Se alquila. Se traspasa. Tres carteles para un mensaje: no hay quien pueda con la crisis. Los comercios no aguantan la bajada del consumo y echan el cerrojo a negocios que han costado años poner en pie. En las calles del Centro, a cada paso, un rótulo inmobiliario que indica un fin y un principio.

El final de una etapa al que se llega por agotamiento: pagos de proveedores a los que no se pueden hacer frente, gastos laborales, alquileres? Y el principio de otra, un comienzo con incertidumbre: ¿podré volver a mi negocio? Si por algo se recordará esta crisis tal y como van ahora las cosas es por el descenso brutal del consumo. El miedo y la inseguridad por las perspectivas de la economía y el aumento del paro están provocando que la gente se piense más el gastar sus ahorros en compras, lo que repercute irremediablemente en un cierre paulatino de comercios.

En el Centro de Sevilla es más evidente porque hay una mayor concentración de establecimientos. De hecho, en calles como San Eloy, O' Donnell o Lineros, los letreros y los locales vacíos compiten en captar la atención de los transeúntes con los carteles de rebajas. Para casi nadie pasan desapercibidas las persianas echadas. Isabel González, vecina de Sevilla Este que no suele visitar el Centro, se sorprende al entrar a éste desde el hotel Colón: "Cuatro comercios cerrados en menos de 10 metros, es demasiado. Venía a por una botas a esta zapatería [la mítica Pilar Burgos] y veo que no sólo ha cerrado esta tienda, sino ésa que parecía tan de moda de jabones que había más abajo".

Efectivamente, el problema de la venta no entiende de tiendas curiosas ni de clásicos de toda la vida. Para Consuelo Ricca, que presume de conocer las calles del Centro como la palma de su mano a sus 70 años, confirma el desconcierto del sevillano de a pie: "Si entras a San Eloy por Canalejas parece que entras en una ciudad de ésas que salen en la tele, de Kosovo o algo por el estilo. Da una impresión de abandono".

De desolación, más bien. En los casi 60 números que tiene la calle, unos siete negocios han cerrado en los últimos meses. Y los que quedan. Una comerciante de una de las tiendas más antiguas de la calle, que prefiere no identificar su negocio, lo reconoce: "Las que tenemos una clientela fija y específica, nos podemos salvar, pero los que quieran empezar de cero, ahora no se vive un buen momento". Según ella, la falta de un lugar cercano con varias paradas de autobús tiene la culpa: "A nosotros nos ha afectado más, para mal, claro, la peatonalización de O'Donnell que a ellos: la gente que se baja del 43 en la Plaza de la Magdalena tiran más por allí que por aquí".

Este extremo lo corrobora Fernando Delgado, un trabajador que lleva casi 30 años vendiendo lámparas en Pueyo y que, a título personal, da su opinión sobre peatonalización, autobuses y aumento o disminución de ventas a consecuencia de los mismos.

¿Peatonalización? "No entiendo por qué se ha centrado la polémica de los cierres de locales en O'Donnell y se ha echado toda la culpa a la peatonalización: se han cerrado sólo tres locales y no por eso, todos estamos aquí de acuerdo con que se haya cerrado la calle al tráfico. Tampoco es verdad que subieran en su momento las ventas un 70%. Ni una cosa ni otra. No me explico qué clase de interés hay en vender esto".

Para Dorado, hay que achacar estos cierres a la subida de los alquileres en la calle: "Los han triplicado y eso es inasumible por la bajada en las ventas". Su reflexión continúa con una afirmación formulada a modo de pregunta: "Si la peatonalización es tan mala, ¿por qué no deja de revalorizarse la zona y de 1.000 llegan a pedir 3.000 euros por un local de 23 metros?".

Los que tampoco están de acuerdo con las tesis oficiales sobre la causa del descenso de las ventas son los herederos de Félix Pozo, los joyeros del número 4 de O'Donnell, quienes revindican que "la calle llega hasta La Campana, este tramo también es O'Donnell y el único negocio que cerró ya tiene alquilado el local".

Porque más allá de la pugna peatonalización sí, peatonalización no, el hecho que nadie discute es que las ventas han caído. Con las rebajas dando los últimos estertores -que se presentaron como salvadoras de la campaña de invierno al adelantarse al 2 de enero- el negocio del comercio en Sevilla sigue perdiendo fuerza.

En Lineros, una tienda de regalos cerró hace menos de 15 días. En la Plaza del Pan, el negocio de las novias ya no es tan buena empresa. En San Eloy se venden menos zapatos, menos ropa y hasta menos jabones naturales. Ya ni la Plaza Nueva se libra del percal del cerrojazo: la franquicia de El Caballo también finiquitó.

La trama de calles históricas para el comercio sevillano avanza, como ellas mismas en el callejero, en paralelo, pero en relación a las cifras macroeconómicas que se barajan: a peores perspectivas de solución de la crisis, más miedo escénico que paraliza las compras. Cuna, Sierpes y Tetuán, Muñoz Olivé, O'Donnell y San Eloy son sólo tres ejes de expansión de la pésima situación económica. Al por menor pero con una repercusión directa no sólo en la economía, sino en la imagen de la zona comercial por excelencia y en el sentimiento de quienes vivieron el esplendor del Centro. "Antes, cuando uno no estaba acostumbrado a grandes lujos, dolía menos una crisis. Cuando te hartas de comer jamón es más difícil dejar de hacerlo", reconoce el dueño de una tienda de electricidad en la calle Cuna, Francisco Sorzano.

Antes el Centro era una apuesta casi segura, ahora hay miedo. Una pescadilla que por no tener, no tiene ya ni cola que morderse. Sólo carteles de se vende, se alquila o se traspasa que quitan las ganas a cualquiera de abrir la cartera y confiar en que el mañana deje de traer vendavales.

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