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Feria de Abril

La diversión ya está en el Real

Muchas casetas estaban ayer a pleno rendimiento mientras otras continuaban el montaje para mañana.

el 21 abr 2012 / 18:22 h.

Tres mujeres colocando los farolillos en su caseta durante el día de ayer para que todo esté a punto mañana.
Los sevillanos tienen ganas de Feria. Mueren de ganas de llenarse los zapatos de albero y echarse una manzanilla helada garganta abajo. Falta ya muy poco para que la ciudad explote en la mayor fiesta universal que existe de luz y color, pero las ganas de diversión ganan por goleada a la paciencia y el Real de la Feria era ya ayer un enorme avance de lo que será a partir del próximo lunes por la noche, cuando se enciendan las casi doscientas mil bombillas que darán luz a los feriantes durante siete días.

Aunque aún no estaba todo listo, la Feria ya se vive desde hace años el fin de semana. De la preferia, que cada año gana más adeptos, se dio ayer buena cuenta en cientos de casetas, donde sin lunares, sin corbatas e incluso sin farolillos el ambiente era muy similar al de un día cualquiera de la Feria de Abril. Los terrenos de Los Remedios, acotados ya para el transporte rodado con la excepción de la carga y descarga, eran un continuo movimiento de camiones y furgonetas de reparto llevando absolutamente de todo hasta las casetas. Refrescos, manzanilla, barriles de cerveza, chacinas, mesas, sillas y todo lo que usted pueda imaginar y que necesitará durante su paso por el Real. Alguna, incluso, continúa instalando un teléfono fijo junto a la barra. Una necesidad de antaño que con el paso de los años los socios ha decidido mantener como una tradición.

La mayoría de las casetas estaban casi listas, algunas completamente rematadas en las que sus socios almorzaban a mesa y mantel y otras que necesitarán algo parecido a un milagro para poder celebrar mañana por la noche el arranque de la fiesta. A buen seguro que lo lograrán aunque ayer eran un ir y venir de chismes, de sillas, de escaleras y de farolillos. Eso sí, todo sin prisas y sin agobios. Una sonrisa en la boca y una cerveza en la mano eran la mejor compañía para echar el día ultimando el montaje. "Todos los años nos pilla un poco el toro, pero nos venimos aquí los socios el fin de semana y entre uno y otro al final la caseta estará lista para mañana por la noche", explicaba José, socio en una caseta de la calle Ricardo Torres Bombita.

El día de ayer también lo protagonizaron los cientos de operarios que trabajan en las casetas. Las crisis está haciendo añicos a muchas familias y la diversión de unos es la salvación, aunque sea temporal, de otros. Miguel Ángel lleva el ambigú de una caseta de Juan Belmonte, y aunque reconoce que el trabajo en la Feria "no está pagado" porque son demasiadas horas, tiene estos días una autopista de doble carril para lograr unos ingresos extras. "Suelo ganar alrededor de los dos mil euros por toda la semana más los días de montaje y desmontaje. Prácticamente vivo aquí, porque no llego a dormir más de cinco o seis horas al día, pero al final merece la pena".

También hay quienes intentan hacer negocio durante estos días. La Calle del Infierno ya estaba ayer a pleno rendimiento y muchos padres aprovecharon para llevar a los niños el fin de semana previo. Hay menos apreturas y las atracciones son algo más baratas que la próxima semana. Además de los tradicionales puestos de juguetes, turrones y frutos secos, varias furgonetas ofrecían los servicios de instalaciones homologadas de gas para las casetas, además de tener una pequeña exposición de utensilios que toda caseta debe necesitar pero que se han podido olvidar a última hora:un enchufe, un delantal, una grapadora, un perol o un ventilador. Hay sitio para todo y la necesidad no tiene límites, al igual que las ganas de fiesta.La situación económica es mala pero al menos, los sevillanos tienen una semana por delante para aliviarse de los problemas de la vida ordinaria y disfrutar de una fiesta universal que desde mañana por la noche será, a buen seguro, la envidia del resto del mundo.

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