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Economía

Maldonado calcula 170.000 empleos en Andalucía con «la cuenta de la vieja»

El consejero de Economía estima que si con una décima se crearon 17.000 puestos netos en 2013, con el 1,2 previsto para 2014 se podría llegar a esta cifra.

el 30 ene 2014 / 11:24 h.

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15448057 «Si con una décima [de crecimiento] hemos sido capaces en Andalucía de crear empleos netos, 17.000 o 18.000, para el año 2014 con esa décima trasladada a un punto de crecimiento se podrían crear 170.000 empleos netos, haciendo la cuenta de la vieja». Así de sencillamente explicó ayer el consejero de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, José Sánchez Maldonado, su previsión para este año en el marco de lo que tendría que haber sido la conferencia Andalucía ante el proceso de recuperación, celebrada en la Fundación Antares Foro, donde Maldonado volvió a echar mano de su forma coloquial de expresarse para apuntar las grandes cifras económicas que espera para este año. Saltándose los papeles que llevaba preparados, el consejero comenzó haciendo gala de haber sido el primero en apuntar que el crecimiento de este año sería no de un punto, como utilizó para calcular el empleo, sino del 1,2 por ciento, recalcando que «no fue una cifra sacada de la chistera, sino con conocimiento de base y basada en los estudios» como los de Analistas Económicos de Andalucía, dependiente de Unicaja, que «hace cuatro o cinco meses ya avanzaba la recuperación». «Ojalá la previsión se quede corta», añadió. El consejero señaló que en los dos años más duros de la crisis –justo los que siguieron a la primera vez que se apuntó a la posibilidad de «brotes verdes»– se ha destruido el tejido productivo de tal manera que ha llevado a los elevados índices de paro, del 36,6 por ciento, que soporta Andalucía. En ese sentido, señaló que la región «tendrá un desempleo como la media nacional cuando España tenga un paro similar a la media de la Unión Europea». Tras el informe de los técnicos del Ministerio de Hacienda que anteayer desveló que la actividad en negro alcanza el 29 por ciento del PIB en Andalucía, el consejero admitió que la economía sumergida, «típica de las economías mediterráneas», es lo que «también permite que muchas familias sobrevivan», aunque «hay que poner todos los medios para atajar los fraudes sociales y fiscales». Matizó, eso sí, que si «la moral social no lo condena, será mucho más difícil reducir estos datos». Para recuperar la economía «sin repetir los mismos errores», Maldonado marcó tres pautas:«Recuperar la inversión productiva, no especulativa;aprovechar los recursos y potenciar la estructura industrial». «Tenemos que ganar eficiencia y competitividad haciendo mejor lo que hacemos bien, y bien lo que hasta ahora hemos hecho mal o regular». Entre los sectores con más probabilidades de tirar del carro citó el agroalimentario, cuyas ayudas alabó: «Lo mejor que se ha hecho en Andalucía han sido las ayudas al sector agrario, que han permitido tener un sector híbrido que nos va a ayudar a salir» de un lustro de crisis. Otros sectores de oportunidad serán el aeronáutico, el minero y el turismo, aunque destacó la necesidad de superar el «problema energético, porque sus altos costes están incidiendo en el sector industrial y hay que darle solución». En cuanto a la construcción, Maldonado siguió la senda que ya marcó la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, al defender la necesidad de salvar a un sector que, según algunos cálculos, puede ser responsable de hasta 600.000 del casi millón y medio de parados andaluces. «Hemos demonizado en exceso a la construcción, porque la burbuja inmobiliaria tiene la culpa, pero también está la burbuja financiera». El consejero abogó por no volver a recurrir a la especulación y recordó que a los parados de la construcción «no es imposible recolocarlos, pero sí más difícil porque abandonaron sus estudios» en el boom del ladrillo. Así, abogó por invertir en formación, donde «toda inversión es poca porque sin capital humano es imposible el crecimiento sostenible». Apuntó que la crisis no sólo ha traído pobreza sino también desigualdad, la variable «más importante para el crecimiento económico de los países». El cambio de coyuntura debe suponer también «recuperar derechos, volver a tasas de desigualdad menores, o estaremos impidiendo nuestras posibilidades de crecimiento a largo plazo». Su mensaje fue, en conjunto, positivo, al mostrarse «convencido de que hemos doblado la calle de la crisis económica y entrado en la calle de la recuperación», aunque abogó por no ser «triunfalistas» y, por si acaso, «tomar estos datos con extrema prudencia».

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