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"La palabra maldita, despido, es la última en pronunciarse"

El rector de la UNIA ha presentado la nueva edición de los cursos de verano. Una tradición

el 17 jun 2012 / 20:41 h.

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-¿Cómo ha conseguido la UNIA la cuadratura del círculo en la programación de los cursos de verano teniendo esta vez menos dinero que en ediciones pasadas?

-La programación es incluso mejor... A esta universidad se la conoce por estos cursos. Siguen siendo un referente y una responsabilidad muy grande, así que no nos planteamos los cursos de verano haya o no patrocinios. Tenemos nuestra programación presupuestaria y lo que venga en forma de patrocinios bienvenido sea. Aún así, ha habido muchos acuerdos y no nos podemos quejar del esfuerzo hecho por las empresas.

-Para hacer ese esfuerzo presupuestario, la UNIA necesita del apoyo de la Junta. ¿Sigue siendo incondicional?
-El presupuesto de la UNIA es el 1% de toda la financiación operativa que recibe el sistema andaluz. Cuando se negocian los acuerdos de financiación yo me pongo muy pesado porque quiero que las universidades tengan mucho dinero, y no solo porque creo que es bueno sino porque el 1% de ese total es lo que financia la UNIA.

-Pero, ¿está la Junta convencida de la necesidad de este proyecto académico?
-No he recibido ningún mensaje ni ahora ni antes que ponga en duda la validez del proyecto, entre otras cosas porque esta universidad tiene su razón de ser en dos puntos esenciales. Hemos demostrado que es posible que exista una entidad que sea complementaria de las demás, por ejemplo, para la programación de posgrado. La otra razón que justifica la existencia de la UNIA es todo lo relacionado con la proyección exterior. En términos de costes significa además que si la quitaras tampoco te ahorrarías mucho, tan solo un 1%, y los beneficios que ofrece al sistema son muchísimos. Lo digo ya en el final de mi mandato y, por tanto, sin necesidad de defender mi futuro.

-¿Cuál es la gran novedad o apuesta en la programación de esta edición?
-Es muy difícil hablar de una única novedad. La programación de los cursos tiene que tener tres ingredientes: calidad científica, diversidad temática y guiño a los temas de interés local o de coyuntura. En la presentación que hicimos de los cursos, un compañero suyo me hizo ver que no había muchos cursos relacionados con la crisis. Hemos quedado exhaustos en los dos últimos años...

-En esa búsqueda de equilibrio entre lo coyuntural y lo local hay dos temas encima de la mesa: la primavera árabe y el aniversario de la Expo.
-La primavera árabe es la conferencia inaugural en los cursos de La Rábida y la dará Sami Nair. Sobre la Expo, el año pasado tuvimos un curso con un panel de gente muy interesante y tuvimos una respuesta de gente muy endeble. Esta edición hemos tenido muchas dudas porque el año pasado no funcionó bien.

-¿La Expo ya no interesa?
-Sobre todo a los más jóvenes, que son los alumnos a los que iría dirigido. Esa historia no la tienen asumida ni les pertenece. Yo viví el X aniversario y fue ilusionante, pero costó Dios y ayuda sacarla adelante.

-Centrémonos ahora en el futuro de la universidad. ¿Quedarán universidades públicas después de esta reforma?
-La pregunta la hace muy bien. Los recortes y las reformas obligan a hacer más con menos recursos, algo que todo el mundo tiene ya asumido, pero hay una oleada de opinión, apoyada por algunos medios, que está trabajando para dar una imagen de la universidad que no se corresponde con la realidad. Hay mucha manipulación con el fin de poner en duda que invertir en educación sea realmente una inversión.

-¿Es el momento para abordar la fusión de campus o la reducción de la oferta de grados?
-No se puede negar que sea preciso, en una situación como la que vivimos, releer el sistema universitario de manera que no haya duplicidades y se seleccionen bien las ofertas de manera que se puedan estudiar todas las materias, por minoritarias que sean, pero no en todos los sitios. En los posgrados se puede mejorar la situación actual. Es una tarea por hacer, pero sosegadamente.

-La universidad está dolida con el Gobierno. Se siente agredida. Y ahora hay que añadirle el tajo de la Junta. ¿Cómo se va a gestionar esto por las universidades andaluzas?
-Los universitarios están fastidiados. En la Olavide, por ejemplo, con el esfuerzo investigador que se ha hecho, cómo se la puede meter en el mismo saco que a aquellos que no investigan. Qué sabe usted [en alusión al ministro de Educación, José Ignacio Wert] de esto si además no ha hablado con nadie. Ha llegado al ministerio y sigue hablando como un tertuliano. La intervención del rector de la Universidad de Sevilla fue en ese sentido muy oportuna, retándole a dialogar con cifras.

-No se quiere pronunciar la palabra maldita, despidos, pero parece que van a ser inevitables.
-Es la palabra que debe pronunciarse al final, cuando se hayan agotado todas las demás opciones.

-¿Debe mucho la Junta a las universidades?
-Hay una diferencia entre el presupuesto y los flujos de tesorería en los que sí hay un retraso considerable. En algunas universidades esto es una losa. Pero lo que hay que decidir de manera perentoria es cuál será la carga docente y las tasas. Las universidades estamos en esto porque sin ello no se puede poner en marcha el curso que viene. Pero dicho esto, la Junta ha prometido ponerse al día en tesorería.

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