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La plaza de los recuerdos

El 13 de mayo llega a la Plaza de América y al Museo de Artes y Costumbres Populares la exposición más original e íntima jamás conocida aquí: las viejas fotos familiares con las palomas.

el 25 abr 2010 / 20:57 h.

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El día de la Virgen de Fátima, a modo de pequeño milagro, docenas de sevillanos desaparecidos hace años y otros que hoy apenas recuerdan su mocedad volverán a reunirse en la Plaza de América para dar de comer a las palomas. Una niña repipi de los años cuarenta, con sus lacitos y su esmerada educación, con toda la vida por delante; un augusto caballero con bigote y chistera; unos quintos de libranza en una pausa de la guerra... Rinat Izhak, la artista israelí, los reconstruirá uno por uno en grandes paneles a tamaño natural y volverá a colocarlos exactamente en los mismos lugares donde fueron retratados, cada cual en su época, pero formando entre todos una gran foto de familia de la Sevilla del siglo XX, construida gracias a las aportaciones de particulares. Nunca se ha visto en Sevilla un monumento así al anonimato.

Pero ésta será sólo una de las facetas (la más breve, sólo hasta el 10 de junio) de la exposición que con ese título, La Plaza de las Palomas, podrán visitar quienes quieran entre el 13 de marzo y el 5 de septiembre próximos. Rinat Izhak, que esta semana pasada andaba en plena vorágine de catálogos, preparativos de las intervenciones en la plaza y retoques finales, confirmaba lo que ya adelantó en su día El Correo: que el Museo de Artes y Costumbres Populares albergará durante ese tiempo una muestra con una selección de las fotografías familiares recibidas durante los últimos meses, así como una exposición artística alusiva al tema con interpretaciones de la plaza hechas por 40 artistas, entre ellos José Manuel Pérez Tapias, Magdalena Bachiller, Rocío Arregui Pradas, Antonio Sosa, Juan Fernández Lacomba, Cristina Pérez del Villar, Felipe Ortega, Concha Ybarra y Paco Lara.

Si se detiene a pensar sobre ese lugar del Parque de María Luisa, es probable que coincida con esta joven artista en que se trata de una plaza que durante casi 90 años no sólo ha unido a familias, sino que las ha inmortalizado; de hecho, hay quienes sólo conservan una foto de su infancia, o de sus padres o abuelos (cuando hacérselas era una cara extravagancia que tenía su liturgia), y esa foto se tomó ahí. Una plaza que está en el paisaje de todas las infancias, que sigue viva. "Las palomas han visto a todos y todos han visto a las palomas", dice ella.

Hace tres meses, cuando El Correo refirió los planes que tenía esta sevillana adoptiva, 361 paisanos habían aportado ya sus imágenes familiares a través de un novedoso sistema impensable años atrás: subirlas a la web de la organizadora. Allí empezaron a poblarse, poco a poco, los álbumes por décadas, y fueron apareciendo personajes que de algún extraño modo parecen formar parte de la historia de cada cual. Hoy son ya 914 fotografías, procedentes de 267 familias sevillanas, las que componen ese álbum virtual que ya no desaparecerá: a diferencia de la exposición, la web seguirá viva a modo de archivo gráfico de una forma de sentir Sevilla. Así continuará, sin límite de tiempo. Vaya preparándose para sentir lo que nunca había sentido. Y recuerde, de paso, hacerse una foto en el lugar. Nunca se sabe.

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