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Las madres del Polígono Norte frenan las obras del colegio de sus hijos

El Polígono Norte, un barrio pobre con un nivel sociocultural bajo, vivió ayer miércoles el mayor movimiento asociativo que se recuerda en años. Medio centenar de madres del colegio Blas Infante impidieron que los obreros empezasen una obra en el patio que creen peligrosa para sus hijos.

el 15 sep 2009 / 19:41 h.

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El Polígono Norte, un barrio pobre con un nivel sociocultural bajo, vivió ayer miércoles el mayor movimiento asociativo que se recuerda en años. Medio centenar de madres del colegio Blas Infante impidieron que los obreros empezasen una obra en el patio que creen peligrosa para sus hijos. La escuela no impartió clases y las obras quedaron suspendidas.

Lo más importante que ocurrió el miércoles en el Polígono Norte no fue que un grupo de madres consiguiera paralizar unas obras que debían empezar dentro del colegio en el que estudian sus hijos. Ni que el Ayuntamiento y la Delegación Provincial de Educación dieran marcha atrás y tuvieran que dejar temporalmente en suspenso los trabajos.

Ni siquiera que las madres lograran que la inspectora de Educación, presente en el Blas Infante desde primera hora de la mañana, les firmase un documento sellado en el que se comprometía a que no se autorizaría el reinicio de las obras, sin informar primero a las familias. Con ese documento en las manos, las madres consintieron desconvocar el piquete de hoy, y que sus hijos vuelvan al colegio mientras el Consistorio y la delegación negocian un aplazamiento de los trabajos hasta el verano.

En realidad, lo más importante fue que las madres de un colegio donde no existe asociación de padres de alumnos y donde se lucha a diario para que los niños, uno a uno, asistan a clase con regularidad, se organizaron, de repente, como una piña a las puertas del centro, cerraron el paso a los 200 alumnos y a los obreros y discutieron con los responsables municipales y educativos, de tú a tú, hasta que consiguieron su objetivo. Incluso las madres de los niños del Vacie acudieron a la protesta a las 7.30 de la mañana, antes de que sus hijos llegaran en el autobús escolar que les trae del asentamiento chabolista, y ni siquiera les dejaron bajar del vehículo. La directora, Reyes Bejarano, había advertido a la ONG que les trae al colegio (MPDL) que eso podría ocurrir.

Espacios comunes. La obra en cuestión consiste en la instalación de un ascensor para el centro de adultos que comparte el patio y la entrada con el colegio de Infantil y Primaria Blas Infante. Los trabajos durarían tres meses en horario lectivo -de ocho de la mañana a cuatro de la tarde-.

Las familias están en contra porque creen que puede haber riesgo para sus hijos pequeños, con zanjas, ladrillos y maquinaria pesada. Y los profesores están en contra porque el ruido de las máquinas impediría dar clases en la escuela mientras durasen los trabajos. El proyecto del ascensor ha sido aprobado en los Presupuestos Participativos y depende del área de Edificios Públicos. Su concejal, Joaquín Díaz, reconoció el martes a este periódico "no entender el problema, porque si el colegio y los padres quieren que aplacemos la obra hasta el verano, la aplazamos".

Esto, sin embargo, no impidió que ayer miércoles los constructores, los técnicos, la arquitecta municipal, la inspectora educativa, la directora del centro, el profesorado, las madres y los alumnos estuvieran toda la mañana dándole vueltas a un asunto que no terminó de solucionarse del todo. El mensaje que Educación le dio a las madres fue que la obra está bloqueada temporalmente, mientras el Consistorio y la delegación deciden si retoman los trabajos o si los aplazan al verano. Si ocurre lo primero, las familias prometen volver a manifestarse a las puertas del colegio.

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