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Los precios de los alquileres crecen un 10% en Sevilla

Un piso de una habitación supera de media los 500 euros, con dos ronda los 700 y con más de tres se eleva por encima de los 800. Son datos recabados de portales y agencias inmobiliarias

el 15 sep 2009 / 21:56 h.

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J. Alonso / N. Jiménez

Un piso de una habitación supera de media los 500 euros, con dos ronda los 700 y con más de tres se eleva por encima de los 800. Son datos recabados de portales y agencias inmobiliarias. Los precios se resisten a caer y hay entidades que han detectado incrementos del 10% por el aumento de la demanda y la supresión de subvenciones.

El alquiler se ha convertido en el gran refugio ante el freno en la compra de viviendas. La demanda aumenta sensiblemente. Los precios se mantienen o incluso suben en determinadas zonas, como Nervión, Triana y Centro, según varios agentes consultados. Sin embargo, los ingresos familiares se ven mermados por la crisis. El resultado es un aumento de los impagos, de los procesos judiciales de desahucio y de la demanda de ayudas a distintas entidades.

Así lo corroboran abogados como José Ignacio García, asociaciones como Cáritas, entidades como la Liga de Inquilinos y organismos como la oficina municipal Otainsa. Uno de los criterios en los que se basan las entidades bancarias para conceder un crédito es que el pago mensual no supere el 30% de los ingresos de la unidad familiar. Traslademos ese baremo al mercado del alquiler: 1.500 euros para una habitación; 2.100 para dos habitaciones; 2.400 para tres.

La balanza se compensa con las ayudas autonómicas y estatales, aunque es un equilibrio precario. Las agencias de fomento del alquiler homologadas por la Junta de Andalucía han registrado en los últimos meses una subida de los precios debido la desaparición de las ayudas del Gobierno central a los propietarios de las viviendas arrendadas. Los alquileres incluidos en las bolsas de estas agencias se benefician de subvenciones del 40% para los inquilinos y, hasta el pasado año, de ayudas de 6.000 euros para el casero. Al eliminarse esta subvención, se encarece el metro cuadrado.

"Las ayudas de la orden de fecha 10 de noviembre de 2008 ya no se contemplan en el Real Decreto 2066/2008 de 12 de diciembre por el que se regula el plan estatal de vivienda y rehabilitación 2009-2012, por lo que los alquileres han sufrido, en general, una subida del 10%", según el portavoz de la Cámara de la Propiedad. Los responsables de Sevilla 2000, con una de las carteras de arrendamientos más amplia de Sevilla, también aseguran que la eliminación de la ayuda de la Junta ha encarecido los alquileres. Triana, Centro y Nervión conforman el epicentro del fenómeno. Cristina buscó durante un mes un piso en Triana con su pareja. Sólo una habitación: mínimo 500 euros, cerca del 40% de sus ingresos. Sergio Robles, de la inmobiliaria Casa Triana, confirma su percepción: "Desde hace un año, coincidiendo con la caída de las ventas, hemos notado una subida de los alquileres del 18%. Ya no entran por menos de 600 euros".

Pero no es un fenómeno que se limite a esta zona. Calle Urbión, número 15. Un piso de una habitación. Hace un año se alquiló por 530 euros. A la salida del inquilino, su precio se eleva a 580. La sede de la Agencia Sevilla 2000 realiza la radiografía de su distrito: "Los pisos no bajan de 600 o 700 euros, los precios han subido un poco y se da la circunstancia de que ahora hay mucha demanda".

Los datos de tres portales inmobiliarios de internet -Enalquiler.com, Idealista.com y fotocasa.es- revelan un descenso de los precios del alquiler en la ciudad que oscila entre el 0% y el 5%. Sus estadísticas difieren en cuanto a los índices de descenso, pero coinciden en un extremo: el decrecimiento es inferior al resto de ciudades y el metro cuadrado se sitúa sensiblemente por encima de los 9 euros. Volvamos a hacer las cuentas: un piso de 50 metros cuadrados, 450 euros. Uno de 70, 630 euros; y uno de 90, 810 euros.

Los precios tienen su reflejo en la situación de los inquilinos. En la Oficina Técnica de Atención al Inquilino en Situación de Abuso, dirigida por Ángel Monje, han detectado un nuevo perfil de demandante de ayudas. Son personas con rentas de entorno a 1.000 euros de todas las edades. Se encuentran con que rescinden sus contratos o los anulan superados los cinco años, y no encuentran pisos en sus zonas a precios que puedan asumir. Ya no son contratos de renta antigua. Ni hay mobbing. Y lo que es peor, Otainsa no puede hacer casi nada. Sus pisos sociales tienen una límite de ingresos para acceder a ellos que estas familias rebasan. Es el caso de los pisos de la barriada de Begoña, cuyos inquilinos protagonizaron una protesta recientemente en Plaza Nueva. En una situación similar se encuentra Cáritas: "Es un perfil de gente que no estaba habituada a pedir. Vienen problemas de pago con los alquileres, igual que con las hipotecas. No podemos asumir los pagos, sólo ayudarles con otros gastos", señala una portavoz de la entidad.

En el citado caso de Begoña, su propietario quería venderlo y por eso inició varios procesos judiciales de desahucio. En otras ocasiones, según responsables de la Liga de Inquilinos, el motivo oculto es ajustar los alquileres al mercado actual con precios muy superiores.

José Ignacio García es abogado especializado en la defensa de inquilinos: "Es complicado atribuir un proceso de desahucio a una subida de rentas. Se oculta. Se alega el retraso en un pago, como un caso reciente en San Juan de Aznalfarache que llevaron a juicio por tardar un mes en abonar el recibo, o se espera a que pasen cinco años para echar al inquilino. Ahora ya no es necesario el mobbing, son contratos temporales, y además los tribunales tienen cada día una actitud más rígida".

Su perfil de clientes también ha cambiado. Es el nuevo rostro de los inquilinos desahuciados: de distintas edades, muchos inmigrantes, con rentas de unos 1.000 euros y no sólo del Centro, sino de barrios tan dispares como Begoña, Felipe II o Aeropuerto Viejo.

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