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Maestros de vida

El Polígono Sur rebaja en siete años su tasa de absentismo escolar del 60% al 17% gracias a programas educativos innovadores y a una plantilla de profesores que ha elegido estar allí.

el 29 oct 2013 / 22:42 h.

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Los becarios y voluntarios de la Flora Teistán guiaron a los nuevos profesores por nueve recorridos diferentes por el barrio. / Manu R.R. (Atese) Los becarios y voluntarios de la Flora Tristán guiaron a los nuevos profesores por nueve recorridos diferentes por el barrio. / Manu R.R. (Atese)     “El primer año siempre supone un schock, pero con el paso del tiempo te acabas acostumbrando”. Para Pedro Guichot, profesor de Lengua en el IES Antonio Domínguez Ortiz, éste será su cuarto año como docente en el Polígono Sur, un destino para cuya elección pesó casi a partes iguales su indudable vocación y la comodidad de no desplazarse de Sevilla. “La otra opción era irme a ocupar mi plaza a un pueblo de Jaén”. Durante su estancia en las aulas a lo largo de este tiempo ha sido testigo de innumerables comportamientos anómalos: “Alumnos que se levantan, salen y entran en clase cuando se les antoja; corrillos que se montan entre grupos como si el profesor fuera invisible; padres que se llevan a sus hijos del colegio para que les ayuden en el trabajo o simplemente para acompañar a un familar enfermo en el hospital; niños y niñas de 15 años que se casan y dejan de aparecer por el centro...”. Admite que el suyo “es un trabajo que quema”, que su aportación a la educación de su alumnado “es mucho más social que académica” y tiene claro que no se plantea estar toda su vida en este barrio. Pero aun así, la de ser profesor en el Polígono Sur es una “experiencia” que recomienda vivamente a todos sus compañeros, “ya que ser docente aquí –explica– es una prueba de fuego que te acaba marcando y te ayuda a relativizar mucho todos los problemas cuando estás en otro sitio”. La comisionada participa en la pintada simbólica. La comisionada participa en la pintada simbólica. Un total de 517 profesores ejercerán la docencia en este curso en el que durante mucho tiempo fue un barrio maldito para un profesorado que se veía obligado a cubrir la plaza que le había correspondido. “Antes, los colegios eran como un oasis en medio de la realidad del barrio. El profesor llegaba, aparcaba su coche dentro del centro, daba sus clases, terminaba su jornada y se marchaba sin mayor implicación”, explica Germán, quien este año se estrena como profesor en el barrio vinculado a un proyecto específico, denominado Programa Familia, destinado a integrar a los padres en la vida del centro. “Lo que se llama escuela inclusiva”, apunta. Hoy esa realidad ha cambiado y, como subrayaba ayer a pie de obra la flamante comisionada para el Polígono Sur, María del Mar González, “ya no viene nadie que no quiera venir”, sino que todo el profesorado de los 15 centros educativos del barrio “elige estar aquí”, algo que, a su juicio, “está siendo fundamental” para tranformar la radiografía de la educación en una zona donde se están poniendo en práctica “proyectos educativos muy innovadores”. Los datos saltan a la vista. Mientras que en el año 2006 el 30% de los niños en edad de educación obligatoria (entre 3 y 16 años) se hallaban fuera de todo registro, hoy día “el cien por cien de los alumnos se encuentran escolarizados”. También se ha combatido mucho el absentismo escolar durante los últimos cursos. Si en 2006 entre un 40 y un 60% de los alumnos acababa abandonando las clases, el año pasado la tasa de absentismo escolar se situó en el 17%. La nueva comisionada participó ayer en la Recogymka 2013, una actividad organizada por el Plan Integral del Polígono Sur, los centros educativos de la zona y la Residencia Flora Tristán con el objetivo de dar la bienvenida al nuevo profesorado que se incorpora en este curso al barrio –un 12% del plantel–, de manera que conozcan la realidad de la zona donde habitan y trabajan, más allá de las convenciones e ideas preconcebidas, y reflexionen conjuntamente sobre las posibilidades educativas del que antes fue un barrio maldito para los docentes. Divididos en nueve grupos diferentes, los nuevos profesores, guiados por becarios y voluntarios de la Flora Tristán, recorrieron diversas zonas del barrio para confluir en el muro del IES Antonio Domínguez Ortiz para hacer una pintada simbólica. Allí, la nueva comisionada plasmó con pintura azul la palabra “esperanza”... “en que algún día no haga falta un comisionado”.

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