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Mbia, el único 'refuerzo'

El Sevilla espera la llegada del camerunés esta tarde. El club no ha reforzado al equipo en invierno, pese a que lo ha intentado.

el 31 ene 2015 / 13:18 h.

Mbia y Emery (Foto: Manuel Gómez). Mbia y Emery (Foto: Manuel Gómez). Unai Emery tendrá que tirar con lo que tiene. El Sevilla no ha realizado ninguna incorporación en el mercado invernal, cerrado ayer por la noche. Aunque todavía está abierta la posibilidad de fichar debido a la lesión de Cristóforo –en todo caso a un jugador que no necesite tránsfer y que esté sin equipo–, el Sevilla que afronte la segunda vuelta del campeonato liguero y como mínimo los dieciseisavos de final de la Europa League ante el Borussia de Monchengladbach deberá reajustarse con las piezas actuales. De tal manera que el hueco existente en el puzle de Unai, la del jugador que articule y organice en el centro del campo el juego ofensivo, seguirá destinado a Éver Banega, que hasta la fecha sólo lo ha rellenado a ratos y en partidos de poca trascendencia. Así las cosas, se puede decir que el mayor alivio para el Sevilla es la llegada de un jugador... que ya era suyo: Stephane Mbia. El camerunés ha finalizado esta semana su infructuoso camino en la Copa de África y podría ser incluido por Emery en la lista de convocados para jugar mañana de nuevo contra el Espanyol, que se ha quedado por tierras hispalenses y que ayer se entrenó en las instalaciones del Betis. A Mbia se le espera por Sevilla hoy mismo. Tanto, que Emery ha fijado el entrenamiento a las seis de la tarde para que el africano puede participar en él. Salvo contratiempo en los enlaces aéreos, Mbia estará. Sin embargo, y aunque la vuelta del camerunés sea una grata noticia para el Sevilla, la recuperación de Mbia no aplaca las necesidades del equipo en la medular. Prácticamente todos dentro del consejo de administración habían dado su voto positivo a fichar en enero. Sin embargo, las apreturas financieras impuestas desde la dirección general del club –José María Cruz– han reducido el margen de maniobra de la dirección deportiva –Monchi–. El de San Fernando fijó sus ojos primero en un veterano aislado en una liga menor, Lucho González. Y después en una joven promesa de un club grande como el PSG, Adrien Rabiot. En ambos casos intentó una cesión por seis meses, pero la poca predisposición del club parisino a dejar marchar al centrocampista –quien fue titular ayer– y las trabas económicas surgidas con Lucho –debía perdonar una cantidad que le debe el Al-Ryyan y el Sevilla no estaba dispuesto a poner nada– imposibilitaron las operaciones. Así las cosas, la dirección deportiva siguió tirando de su libreta mágica en busca de una opción de mercado buena, bonita y barata. Pero no dio con esa pieza que viniera a colmar los requisitos en los que estaban de acuerdo Emery y Monchi. Ambos eran conscientes de que el equipo necesitaba –necesita– un jugador que pueda ofrecer rendimiento inmediato, nada de melones por calar. Rabiot y sobre todo Lucho González encajaban en ese perfil, pero no ha podido ser. Mbia vuelve para paliar un centro del campo en tenguerengue debido a las lesiones de Cristóforo y Krychowiak. Además, la vuelta del camerunés se espera que sea revulsiva en otro aspecto: las jugadas de estrategia, un tanto olvidadas en las últimas semanas por el Sevilla. El Sevilla se ha plantado en un tramo clave de la competición repleto de bajas de importancia –Reyes, Tremoulinas y el propio Mbia se han unido a las ya citadas– y sin ejecutar ningún fichaje en la ventana invernal. Lo hace Monchi por segundo invierno consecutivo. El año pasado tampoco reforzó al equipo en enero y no le fue mal del todo al Sevilla, que no competía, eso sí, en la Copa en el duro mes de enero, que ahora le está pasando factura. No es habitual, de todas formas, que el Sevilla se quede sin firmar a un jugador en invierno. El último en llegar fue Beto, quien arribó por la venta exprés de Diego López al Real Madrid. Así las cosas, a Emery no le queda otra que ir arreglando los descosidos de su equipo a medida que se vaya vaciando la enfermería. Desde ya tiene una pieza más: Mbia. No es poco.

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