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"Mi ex mujer abusó de la ley"

José Antonio pasó 11 meses preso por falsas denuncias de maltrato

el 27 oct 2009 / 21:23 h.

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José Antonio muestra el auto de archivo del caso y confía en poder pasar página a partir de ahora.

A José Antonio Santos le acaban de archivar las ocho denuncias por malos tratos que le puso su ex mujer porque los informes forenses dicen que ella misma se autolesionó, pero sigue con el miedo en el cuerpo: "No me fío de ella, no creo que se vaya a quedar quieta, la conozco y sé que algo estará maquinando", dice este hombre, que pasó 11 meses en prisión por estas acusaciones.

Desde su casa de Umbrete cuenta que recibió las primeras denuncias de su ex mujer, Raquel, con escepticismo: un día, en diciembre de 2006, el juzgado para imponerle una orden de alejamiento a la vista de las lesiones de Raquel, que dijo que la había atacado con un cuchillo. Él dice que se quedó "en blanco" y lo asumió porque no pensó que el asunto fuera a ir a más. A esas alturas llevaba años sin verla, y tampoco al hijo que tienen en común, que hoy tiene 12 años.

Pero días después Raquel denunció otra agresión y, por quebrantar la orden de alejamiento, tras un juicio rápido le cayeron 11 meses de cárcel. "Imagínate lo que es que a las cuatro de la madrugada venga la Guardia Civil a buscarte y ese mismo día ingreses en prisión. Sin esperarlo, porque no has hecho nada".

Perdió su trabajo como pulidor y padeció la vida carcelaria. "Intentaba juntarme con gente que era como yo, pero había otros muy conflictivos, es muy duro", explica. Su abogado tratará de que sea resarcido por la pena que cumplió injustamente.

Al salir de la cárcel, José Antonio se volvió casi paranoico. Siempre intentaba estar acompañado y pedir recibos en todos lados para demostrar que no estaba en el mismo lugar que ella, por si volvía a denunciarlo. Y lo hizo. Diez días después de salir de la cárcel, la noche que estaba celebrando su libertad con una fiesta, ella dijo que le había vuelto a pegar, pero muchos testigos lo situaban en otro lugar.

La Guardia Civil comenzó a ir a verlo día sí, día no: "Hicieron muy bien, porque así sabían que yo no tenía contacto ninguno con ella". Tras la siguiente denuncia la Policía llamó a su casa y lo encontró allí, con gente. La acusación comenzó a resquebrajarse. Los informes de lesiones aclararon que los cortes que sufría Raquel eran superficiales y cuidadosos: impropios de una pelea. El juzgado cerró el caso.

José Antonio dice que nada en un año de noviazgo y cinco de matrimonio le hicieron esperar algo así, y cree que Raquel quiso vengarse al saber que él tenía otra pareja, Mari, "que ha sido un pilar muy fuerte para soportar esto". "Hay mujeres que para lograr lo que quieren hacen cualquier cosa, abusando del tema de la violencia de género", lamenta, en alusión a su ex esposa.

Ahora sólo quiere limpiar su imagen y que su testimonio sirva "para que no haya otros abusos". En diciembre comenzará las visitas a su hijo en un punto de encuentro para no toparse con ella... porque sigue sin fiarse.

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