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Navidad en la crisis

Mucho tiempo llevamos algunos cristianos y también la jerarquía, excitando a la austeridad en estas fiestas navideñas, ante la vorágine del consumismo que, habitualmente, se desborda estos días. Siempre hemos pensado que el suceso que se conmemora sólo podía llevarnos a una posición contraria al gasto indiscriminado y superfluo...

el 15 sep 2009 / 20:10 h.

Mucho tiempo llevamos algunos cristianos y también la jerarquía, excitando a la austeridad en estas fiestas navideñas, ante la vorágine del consumismo que, habitualmente, se desborda estos días. Siempre hemos pensado que el suceso que se conmemora sólo podía llevarnos a una posición contraria al gasto indiscriminado y superfluo, además de al remedio de las necesidades de nuestro entorno. Pues bien, las Navidades actuales se plantean en un escenario tan distinto que, posiblemente, algunos planteamientos tienen que ser replanteados.

Sumida España y el mundo en una crisis económica brutal, cuando la ruina llama a la puerta de comercios y empresas de producción y el consiguiente paro golpea con unas cifras alarmantes, parece que el planteamiento de la caridad nos ha de llevar a tratar de remediar la sangría del paro (no a hacer pobres que luego haya que socorrer). Es en este sentido en el que la Junta, la CEA y los sindicatos nos han hecho llegar, hace muy pocos días, una llamada a consumir en estas fechas. No nos rasgamos las vestiduras.

Los principios hay que aplicarlos en cada tiempo y lugar, siempre, claro es, sin pervertir su sentido último. Pero sostener que las aplicaciones que se han hecho en un momento determinado tienen que seguir siendo siempre las mismas es de tal simpleza fundamentalista que sólo puede llevar a pensar que detrás de tal exigencia hay otras cosas. ¿Recordamos que el Concilio de Letrán condenó, entre otras conductas, el préstamo con interés y el comercio con los infieles? Relativismo no, pero simplismo tampoco. Más miedo nos da lo segundo que lo primero. A lo mejor el planteamiento ahora es consumir para dar o dar para consumir.

Para el final, una sonrisa. Unos que ni piripintados versos de Alfonso Canales: "Ya está aquí la Nochebuena: / Dios nos quiera remediar / que el año ha sido de penar / y está Belén que da pena. / Apagado está el portal / y entre nubes el lucero; / y están (decirlo no quiero) / los pastores en el paro / y los Magos sin dinero".

Colectivo de profesionales andaluces

vicenteplural@hotmail.es

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