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"No soy un cantante politizado, la música está más allá de eso"

el 10 jun 2012 / 16:10 h.

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José Luis Perales ofrecerá un conciero el próximo día 20 en el Teatro de la Maestranza.

-A estas alturas de su carrera, ¿qué cree que espera el público de un nuevo disco de Perales?

-Espero que lo mismo que yo. El estilo de siempre pero actualizado, puesto al día. La principal novedad de Calle Soledad son los arreglos de las canciones. Me he rodeado de un conjunto de músicos jóvenes y la producción es de mi hijo Pablo. Podría decir que la evolución es de ellos, no tanto mía.

-El título del álbum, Calle Soledad, no parece albergar muchos motivos para el optimismo...

-A veces piensan de mí que soy una persona triste. Nada más lejos. Otra cosa es mi música. Siempre escribo en otoño, en días grises y lluviosos, en la soledad de mi casa de campo. El verano no me inspira. Y sí, cuando terminé Calle Soledad y repasé las canciones vi que sus títulos eran muy melancólicos pero... ¿qué le voy a hacer?

-Sobre todos los artistas pesan tópicos. Y usted, bravo por ello, cae bien y tiene fama de "buena gente". Ya me dirá de dónde le viene con lo celoso de su vida privada que es...

-No me gusta darme a conocer demasiado. De hecho todavía son muchos los que creen que vivo en Cuenca cuando llevo 20 años fuera de ella. Y tiene gracia lo que cuenta del tópico. Lo he oído muchas veces. Pero no, no soy tan bueno como la gente piensa. Escuche la canción Y como es él ... pero hágalo de verdad. Mi mujer me dijo un día que es el tema más tierno y más cruel que he podido concebir.

-Cada mes la industria fabrica nuevos talentos musicales. ¿Agota competir contra ellos?

-Juzgar a los demás no es mi estilo y no me lo tomo como una competencia. Muchos artistas han tenido hoy grandes oportunidades que en mi época no teníamos. Pero la mayoría desaparecen al poco. Ese es el problema. La fecha de caducidad de las novedades es enorme. A las canciones no se las deja vivir, las barren demasiado pronto para dar paso a otras. Mire, en pocas semanas, Calle Soledad ya sólo será un disco más en las estanterías.

-Si le digo que me parece un cantautor de referencia ¿se lo tomará a mal?

-¡En absoluto! Gracias por el elogio. Pero no me gusta el término. Tiene una connotación que me desagrada. Eso de un hombre pegado a una guitarra lamentándose por las noticias no va conmigo. Ahora bien, soy un cantante y un autor así que... considéreme como quiera. A mí el público me ha puesto la etiqueta de romántico. Pero yo en los años 70 era el más contestario del mundo, sin llegar a ser nunca un artista politizado porque la música debe estar por encima de eso. Pero vea... entre mis temas tengo alguno tan reivindicativo como El amo y el mozo ... sin embargo a la gente siempre le gustó más Celos de mi guitarra. Contra eso yo no puedo hacer nada.

-En la primera línea de su biografía en Wikipedia se afirma que ha vendido usted 50 millones de discos. Imagino que en este momento de su vida las cifras serán ya lo de menos...

-Tiene razón. No me importan. Nada, nada, nada. Tengo varios discos de oros y premios. No sé, perdí la cuenta. Si viene a mi estudio no los verá. Los tengo colgados en una sala de mi casa de campo porque en algún sitio tenía que ponerlos.

-Por eso mismo Calle Soledad no es un disco fácil ni pegadizo...

-Es un disco menos estribillero y más volcado en las letras. Para mí el tema El invierno es uno de los más bellos que he escrito nunca. Pero no es nada comercial. Afortunadamente puedo elegir lo que publico y lo que no.

-Después de casi una década alejado de los escenarios, ¿qué puede esperar el público que vaya a verle al concierto que ofrecerá el próximo día 20 en el Teatro de la Maestranza?

-Mis conciertos son muy sobrios. No me gustan los efectos ni el espectáculo. Saldré vestido de negro, con mis músicos, y me sentiré como entre amigos, repasando mis canciones.

-¿No le cansa tener que cantar sus éxitos de siempre?

-Yo entiendo que la gente me pida oír canciones que les devuelven a un momento feliz de la vida. Lo único que intento es no viciarlas de tanto interpretarlas. Pero no, no me cansa porque es un reconocimiento a gritos. También en esta gira recupero algunos temas olvidados como Hoy me acordé de ti y Mi último espectador.

-¿Cuál es la propuesta más absurda que le han hecho?

-Sí, la leyenda que lleva ímplicita su pregunta es cierta. Un día me llamaron para que participara en una adaptación cinematográfica de Platero y yo. Yo hacía... de Platero, vamos, le ponía voz. Pero a los herederos de Juan Ramón no debió gustarles la idea y nunca más se supo.

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