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Oliveira sólo halla a ocho supervivientes de su Betis

Un mundo ha pasado desde que Ricardo Oliveira jugara su último partido con el Betis. El uno de noviembre de 2005 se cerró una puerta en la relación del brasileño con la entidad heliopolitana. El sábado 7 de febrero de 2009 se abre otra. Derbi en Nervión.

el 15 sep 2009 / 22:08 h.

Un mundo ha pasado desde que Ricardo Oliveira jugara su último partido con el Betis. El uno de noviembre de 2005 se cerró una puerta en la relación del brasileño con la entidad heliopolitana. El sábado 7 de febrero de 2009 se abre otra. Derbi en Nervión.

"Se me ponen los pelos de punta cada vez que me acuerdo de esa lesión". Palabras de Oliveira en su presentación como nuevo jugador del Betis. Segunda etapa y emociones renovadas, ilusionantes. Compañeros y cuerpo técnico hablan maravillas en este regreso del delantero. Su predisposición fue absoluta en la reaparición en una sesión de trabajo y los técnicos comprobaron que se encuentra en perfectas condiciones para debutar el próximo sábado en el derbi.

Tres años y algo más de tres meses después, Oliveira se pondrá la camiseta verdiblanca después de aquel fatídico uno de noviembre. Triste para él pero histórico para un Betis que derrotó al entonces inabordable Chelsea de José Mourinho. ¿Qué queda de aquel Betis?

ocho supervivientes. Aquel equipo disputaba la Liga de Campeones y venía de ser campeón de la Copa del Rey. Queda, por supuesto, el gobierno del máximo accionista, Manuel Ruiz de Lopera, la misma afición entregada de siempre y una ciudad deportiva mejorada. Algo es algo. Eso sí, las perspectivas deportivas han bajado mucho. Desde esa lesión de Oliveira todo han sido penurias en el Betis, incluida una salvación agónica en Santander el año del Centenario de la entidad.

Serra pasó a mejor vida en el banquillo y después de él Javier Irureta, Luis Fernández y Héctor Cúper. Ahora manda Francisco Chaparro.

Sí quedan algunos compañeros de ese Betis. Esta mañana el brasileño era la máxima atracción de los aficionados y poco antes tuvo la ocasión de abrazarse con los que ya compartieron vestuario con él. Son ocho: Melli, Juanito, Rivas, Arzu, Capi, Rivera, Edu y Xisco sobreviven en este convulso Betis. Alguno más sigue perteneciendo al club, pero se encuentra cedido.

Melli, Juanito, Rivas, Arzu y Capi conforman el corazón bético de la plantilla. Este grupo de canteranos viene siendo muy criticado por el entorno y la verdad es que su peso futbolístico no es el de entonces. Melli ha perdido la confianza de Chaparro, quien hasta lo mandó a la grada en el encuentro ante el Getafe y se decantó por Lima para completar el banquillo. Juanito alterna buenas actuaciones con otras más que discretas. Todo apunta a que encara sus últimos meses como jugador del Betis e incluso ayer se le preguntó por si el del sábado será su último derbi: "Sinceramente no lo sé". Rivas vive sus peores momentos como jugador heliopolitano después de lo que ocurrió ante el Getafe.

Arzu y Capi siguen siendo muy competitivos, hasta el punto de que son dos futbolistas básicos en los esquemas de Chaparro. El camero está fuera por lesión y Arzu es importante ahora en la defensa. Ultimado el análisis del denominado comando canterano, Oliveira tendrá poco tiempo para volver a entenderse a las mil maravillas con Edu, lesionado de importancia y sin visos de renovación con el Betis, mientras que el papel de Rivera y Xisco es irrelevante. El primero, al igual que Juanito y Edu, acaba contrato y todo apunta a que no se le ofrecerá la renovación.

Parece que los buenos se buscan. Viejo conocido de Sergio García, con el que coincidió en el Zaragoza y por cierto descendió a Segunda división, a Oliveira se le vio ayer en un diálogo continuo con Achille Emana, uno de los jugadores de los que la afición espera mucho en el derbi.

Oliveira sólo ha jugado un partido con el Betis en Nervión y el resultado fue de derrota por 2-1, con tantos de Dani Alves y Javi Navarro, mientras que por su equipo anotó Fernando. Todo cambió en la vuelta con una victoria por 1-0, con gol del propio Oliveira. A partir de ahí cambió la historia del Betis. Como debe hacerlo ahora.

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