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«Palestina sufre un drama como el de Guantánamo. Es un campo de exterminio»

Para esta doctora en Psicología de la Universidad de Sevilla y responsable del programa Sevilla-Palestina hoy por hoy «no existe un conflicto entre Israel y Palestina». Y no lo hay, según ésta, porque para que exista como tal «las dos partes deben ser iguales, y está a la vista que no lo son».

el 15 sep 2009 / 20:58 h.

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-¿Es mucha la violencia que se ve en Palestina?

-Sólo hay que estar cinco minutos junto a un check point para comprobar cómo se produce la mayor violencia posible de maltrato infantil.

-¿Por qué se produce el actual conflicto en Gaza?

-En la pregunta está el error. Un conflicto se produce cuando las dos partes son iguales, y ahora no lo son. No son comparables las fuerzas de Israel y la de los palestinos.

-¿Cómo hay que llamarlo entonces?

-Violencia.

-¿Por ese motivo Israel está atacando con esa fuerza desmesurada la franja?

-Atacan porque son arrogantes y tiene que demostrar su fuerza. Es un síntoma común de todos los violentos, el mismo que presenta un hombre maltratador. Ahora se quejan de Hamás, antes lo hacían de [Yasir] Arafat y antes, de los palestinos. Siempre tienen que excusarse.

-El argumento de Israel son los cohetes de Hamás.

-¿Tú has visto los cohetes?

-No, nunca estuve allí.

-Pues imagínate diez cohetes de fuegos de artificio y petardos metidos en un tubo.

-Pero rompieron la tregua.

-Quién la rompe es Israel. Ellos mataron a seis miembros de Hamás, que es un partido democrático votado por la mayoría.

-Pues la imagen de Hamás en el resto del mundo es el de una organización terrorista.

-Por culpa de Israel que lo controla todo. Todo se mueve con dinero, están pillados los medios de comunicación y hacen una selección de noticias. El colmo es el uso de los eufemismos.

-¿Eufemismos ?

-Sí, es muy fuerte. Cambian los nombres de todo. En lugar de decir que han secuestrado a un palestino, lo llaman prisionero. Y esos prisioneros en ocasiones son niños. Le digo que un drama como el de Guantánamo lo llevan sufriendo los palestinos 100 años. Aquello es como un campo de exterminio.

-Y esa espiral de la violencia de la que habla, ¿cómo se puede romper?

-Pues dejando a un lado al agresor, que se irá haciendo más pequeño porque sólo no podrá ser agresivo. Eso hará que los otros -los palestinos- se vayan haciendo más grandes. Cuando sean iguales y se puedan sentar de tú a tú podríamos decir que existe un conflicto entre los dos. La comunidad internacional tiene que dar de lado a Israel y ayudar a los palestinos para que tengan al menos una posición mínima frente a ellos.

-Y ante ese panorama, ¿un niño puede ser feliz allí?

-(Sonríe). Sííííííí. Los palestinos son los más felices del mundo. Aunque Israel le ha quitado absolutamente todo a Palestina, lo único que no ha conseguido es quitarle la voluntad de vivir y de poder mirar a los demás de igual a igual. Son felices.

-Pero les quedará algún trauma por tanta sangre, ¿no?

-Los psicólogos estudiamos lo que se denomina síntoma de estrés postraumático, como ocurrió en el 11-M y en el accidente de Barajas del pasado verano. En palestina ocurre que como el trauma no ha terminado aún habría que denominarlo estrés traumático, y esa categoría no está recogida dentro de la psicología.

-¿Por qué?

-Porque como ocurre en muchos sitios también los que mandan son los norteamericanos. Y ahora tenemos que crear un movimiento para incluir esta nueva categoría en la psicología.

-¿Y cuáles son entonces los síntomas traumáticos?

-Pues enurosis, tartamudez, miedo, inseguridad, y todo además muy acentuado porque no se consigue salir del trauma. Siguen las bombas.

-¿Todo eso repercutirá en su sociedad futura?

-Podría ser mucho peor; pero como tienen toda esa cobertura social y humanitaria desde hace 20 años hasta ahora se alivian un poco esos traumas, y esa cobertura social es gracias a Hamás.

-¿A Hamás?

-Sí, Hamás se dedica a darles actividades a la gente. Si no tienen nada que hacer, pues todos a la playa a hacer gimnasia; que hace falta ayuda psicológica, pues les abre un centro de ayuda; que necesitan una escuela, pues Hamás abre una escuela; que hace falta un centro para comer, pues abre uno, y así con todas las cosas que sean necesarias.

-Eso no lo sabe mucha gente.

-Claro. Es que eso no lo puede decir Israel porque ellos quieren quedar como los buenos de la película. Pero eso de decir lucharé hasta mi último aliento y hasta la última gota de mi sangre es lo que da fuerza a los palestinos. Lo único que quieren es aguantar porque es lo único que tienen. Son refugiados que vienen de otros países.

-Pero entonces, ¿cómo superan esos traumas?

-Los palestinos tienen una capacidad muy desarrollada para recuperarse de los traumas. Se consigue con mucho sentido del humor, con la creatividad, el apoyo social y, fundamentalmente, la esperanza. Lo que sí es mucho más grave es recuperarlos de las torturas

-Imagino que los daños serán brutales.

-Las torturas te dejan excesivamente traumatizados. La mayoría de los palestinos han sido torturados. Ello produce depresiones muy fuertes, mucha inseguridad.

-¿Y entre los adolescentes y adultos se manifiestan también esos mismos traumas?

-En los adultos se acentúa la desesperación. Ven que sacan buenas notas porque son grandes estudiantes. Consiguen una buena beca para estudiar en el extranjero pero luego resulta que no los dejan salir de allí. Y la Universidad Islámica de Gaza, la mejor de Oriente Próximo, la han derribado. También se desesperan porque Israel les quiere quitar a los padres su seguridad y su autoridad respecto a sus hijos.

-¿Y cómo se hace eso?

-Pues dándole una paliza a un padre delante de sus hijos para que vean que sus padres no son admirables y que los fuertes son los israelitas. Por ello, los padres se sienten desesperados, impotentes, no saben qué hacer. La mayoría de los niños han visto cómo pegan a sus padres.

-¿La violencia genera violencia?

-No, pero vamos por partes. La violencia va en escala. Hoy te pego un poquito y mañana más. Es como la violencia de género, primero te grito, luego te pego y luego te mato. Lo que hay que hacer es atajar la violencia lo antes posible. Si coges a la persona con 20 años será más difícil que si tiene 10.

-¿Y el dolor que genera la guerra cómo se expulsa?

-Pues con bromas, creatividad, amor, fiestas, con la actividad diaria, etc. Los palestinos tienen muchísima esperanza y eso que llevan más de un siglo de sufrimiento. Hace poco, en uno de mis últimos de viaje, tenían luz ese día y querían celebrarlo organizando una fiesta. Los palestinos son muy divertidos.

-¿Qué caso le ha impacto más de los que conoce?

-El de un joven palestino muy brillante en los estudios. Es pianista. Un superdotado de la música. Delante de él mataron a cinco amigos suyos y a él le dispararon en la mano para que no pudiera seguir tocando. Afortunadamente, se pudo operar en Cisjordania para poder seguir con la música. Estuvo en Sevilla gracias a un programa nuestro.

-¿Y los ataques suicidas tienen alguna razón psicológica ?

-No conozco a ningún palestino que los apoye. Lo que sí apoyan es la lucha. Quitarse la vida por Palestina no es defendible desde mi punto de vista. Se entiende como desesperación.

-¿Es el mismo mecanismo que hace que una persona mate a otra sin sobresaltos?

-Hay israelitas que a priori tienen una buena conducta moral, y seguro que colaboran incluso con alguna ONG y todo.

-¿Y cómo tienen una cosa en la cabeza y hacen otra?

-Porque se produce la desconexión moral. Les han introducido mecanismos cultural y educativamente desde pequeños. El primero de ellos es que hay que deshumanizar al pueblo palestinos. Para ellos no existen y por eso tienen que terminar con ellos.

-Eso que cuenta suena parece igual de terrorífico que la Alemania nazi

-No, esto es mucho peor.

-En nuestro mundo ocurre lo contrario. Los niños tienen de todo al alcance de la mano...

-Todas esas herramientas tecnológicas que existen ahora son importantes y complementarias para el desarrollo de la mente del niño, pero no hay que emplearlas para que se aíslen del mundo y no vean los problemas reales. Hay que complementarlas con muy buena educación y con buenos valores.

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