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Cultura

Preludio navideño

CÁMARA ROSS ** 3º concierto del XXV Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Juan Ronda, flauta; Katarzyna Wröbel y Stefan Zygadlo, violines. Francisco Ainoza, viola; Robert Thompson, violonchelo. Vicente Fuertes, contrabajo. Matthew Gibbon, narrador. Programa: Mozart, El hombre pájaro y Las trufas de chocolate (Preludio del Te Deum de Charpentier; Cuarteto para flauta nº 4 y Serenata Nocturna K.525 de Mozart; cuentos de Gibbon). Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, domingo 14 de diciembre de 2014

el 15 dic 2014 / 08:47 h.

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La cita mensual del concierto de cámara de la ROSS se prometía tan interesante y original que no fue difícil sacrificar el Mesías que por primera vez abordaba la Bética de Cámara, junto al Coro Manuel de Falla, en Alcalá de Guadaira. Sin embargo los resultados no estuvieron a la altura de las expectativas, pesando más las buenas intenciones que el planteamiento de un espectáculo para niños no precisamente apto para ellos. El maestro de ceremonias fue el contrabajista Matthew Gibbon, que lleva casi veinticinco años haciéndonos reír y disfrutar con las miradas y bromas cómplices que suele mantener con Lucian Ciorata a la izquierda de la orquesta. Esta vez lució sus aptitudes como escritor de cuentos y narrador en un ejercicio de disección musical muy en la línea de Pedro y el Lobo de Prokofiev, sólo que en esta ocasión la música fue antes y el cuento después. El problema es que El hombre pájaro, basado en personajes de La flauta mágica para ilustrar el cuarto y último de los cuartetos con flauta de Mozart, resulta difícil de seguir para los niños. Mejor Las trufas de chocolate, según personajes de Las bodas de Fígaro adaptándose a la celebérrima Pequeña Música Nocturna. Un Papageno y dos Wolfgang pisando unos minutos el escenario no da suficiente juego visual para captar la atención de los niños. Pocos habían en la sala pero menos debían haber asistido a tenor del desconcierto que algunos provocaron. Respecto a la música, se inició con el Himno de la Radiodifusión Europea, Preludio del Te Deum de Charpentier, en un exquisito arreglo del propio Gibbon, cuyo tema principal coincide sorprendentemente con el primer movimiento del Cuarteto K.298 de Mozart, a pesar de que éste se inspiró más bien en un aria de Paisiello para parodiarla como broma musical. La interpretación de esta pieza poco exigente resultó sólida y robusta, destacando la flexibilidad y el buen gusto de Juan Ronda a la flauta. También Eine kleine Nachtmusik se benefició de una interpretación a muy buen nivel, culminando la exhibición con un fragmento de la Obertura de El rapto en el serrallo.  

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