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"Pretendo que los lectores entren conmigo en la casa"

Gilda Santana, guionista de 'Gran hernano', ha escrito el libro 'Diez años en Gran hermano'.

el 31 mar 2012 / 11:18 h.

Gilda Santana, guionista.

Es alegre y vivaracha, transmite entusiasmo y su conversación engancha. Gilda Santana lleva años guionizando para los demás, estructurando con palabras la vida y las emociones. Esta profesora y guionista de cine y televisión no podía callarse más. Necesitaba "salir del armario profesional" y contarle a la gente cómo se trabaja detrás de la cámara, qué es lo que no conocemos de su profesión y, sobre todo, de su trabajo tras toda una década elaborando los resúmenes del reality más importante de todos los tiempos. Diez años en Gran hermano. Diario de una guionista (Anaya) es su regalo y el producto de años de un duro trabajo con una documentación digna de la mejor hemeroteca. Pasen y lean.

-¿Cómo los has hecho?
-Mi hijo me lo tenía todo grabado. Volví a ver todos los resúmenes, las galas... iba en orden. Me leí todas las bases de datos, más de un metro cúbico de papel. Lo guardé porque siempre supe que escribiría sobre cómo se hacía GH. Estábamos ante algo único. Vengo de la docencia, así que después de dar clase sobre cómo hacer guiones o sobre la televisión sabía que algún día sería útil. Es más, si no se me hubiese ocurrido guardar esos datos, este libro no sería el que es.

-Pero, ¡hablamos de años!
-Sí, yo quería reflexionar, necesitaba escribir sobre esto y eso lo haces mejor cuando han pasado 10 años, pero significa que tienes que volver a verlo. No te puedes fiar ni para citar una frase, hay cosas de las que doy la hora, el minuto y el segundo en que se produjeron. Fue un trabajo de documentación muy bestia, pero yo quería documentar lo que escribía. Comencé transcribiendo la primera edición, que me llevó más de tres meses, después de GH7, pero hasta que no pasó GH10 no me metí de lleno.

-¿A qué dudas te enfrentaste antes de iniciar este reto?
-Mi primera idea fue como profesora, pero con los años empecé a asomarme en los foros, a leerme a esa gente que es tan participativa y pensé que ellos también querrían saber cómo se hace y recordar cosas. Así que supe que tenía que encontrar un lenguaje que llegara a todos.

-¿Con qué sorpresas te has encontrado después?
-Me está pasando una cosa lindísima. Yo recibo muchas interacciones, que por cierto las contesto todas -en twitter me llamo #guionistagh-, entre ellas de gente con 18 años y poca formación, y de profesores universitarios que están encantados. Así que tengo un estado de satisfacción tal que me siento en el nirvana del guionista, porque he logrado interesar a todos los estratos. La verdad es que cada vez que me dicen que están enganchados al libro me pega un zarpazo el corazón.

-Haces mucho hincapié en el libro en el papel de co-guionista del espectador...
-La historia en GH se escribe entre tres. Depende de tres entidades. Primero del grupo de guionistas profesionales, que tienen dos tareas, decidir cómo va a ser esa edición y hacer el casting, con el que determina parte de lo que va a ocurrir, por tanto preparan las circunstancias en las que van a contar la historia. Pero desde la hora en que se abre la casa y entran los concursantes, estos van a generar sus propios contenidos, luego son los segundos en actuar. Por último, entra el tercero, el espectador que decide quién le cae mal, a veces es más guionista que juez y es, en definitiva, el que tiene la palabra final. Cuando todo está montado, guionistas y concursantes dependen del espectador.

-¿A qué te enfrentabas día a día entonces?
-Estás condenado a entenderte con otros dos grupos de guionistas. Trabajas haciendo los resúmenes con ellos, interactuando, es un reto enorme. A veces incluso te dices a ti misma: "Virgencita, que no se vayan éstos porque son los que más contenidos me dan", y luego la gente los echa.

-Las cifras de audiencia de ahora son de un 20%, lo que difiere respecto a los once millones del primer GH.
-Sí, pero hay que tener en cuenta el morbo de la primera edición y la fragmentación de ahora. Hoy nadie hace un 50%, es imposible con más de 60 canales.

-Supongo que la ejecución hoy es otro mundo respecto a aquellos primeros programas.
-La calidad de la imagen es diferente gracias a la evolución técnica. El color era más descolorido. Ahora todo es digital, en GH1 había 29 cámaras y ahora 72. La casa es más grande, pero el control de Guadalix no ha crecido... es el camarote de los hermanos Marx y con las galas, aún es peor.

-Dedicas mucho al primer GH en tu libro.
-Sí, porque la primera vez que ocurre algo lo explicas. Dedico muchas páginas a comentar cosas que pasaron: Leo Bassi instalado al lado, un intruso que se coló, el cierre de la casa porque se hizo en un sitio donde no hay licencia para piscinas... Necesito contar también cómo me enfrenté por primera vez a los confesionarios y a la decisión de ponerlos seguidos. Lo que yo quería era que los lectores tuvieran la sensación de que habían entrado conmigo de la mano en aquella casa cuando yo lo hice por primera vez con mis miedos, mis preocupaciones y mis decisiones sobre lo que se debe emitir y lo que no, como vomitonas y cosas así.

-¿Cómo reaccionaron los creadores ante el GH español?
-Los holandeses se querían cortar las venas con nuestro GH. Ellos venían con un formato esquemático que les había funcionado, pero cuando aquí algo se les escapaba no querían que se emitiera. Pero, ¿sabes qué? Que Gran hermano aquí se reinventó para bien.

-Entonces las diferencias son evidentes con otros países.
-Se suele enfocar como más concurso. De hecho los resúmenes diarios en Holanda son como un telediario. Por ejemplo, cinco minutos de despertar y arreglo, cinco de tarea personal, cinco de interrelaciones, cinco de confesionario... Aquí se intentó que la gente lo percibiera como una telenovela, como ficción. Así que busqué mi propia narrativa y la encontré, y estoy muy satisfecha, porque muchos países copiaron nuestra manera de hacerlo. En España no es sólo concurso, es también un programa de contenidos.

-¿Y cómo se hace un guión de la no ficción?
-De ficción tiene los elementos que sirven de referencias. Aquí no hay personajes, hay personas que, en la medida que asumen roles para jugar -porque se lo proponen o porque son así-, hay que dejárselos claros a la gente. Luego hay tramas que pueden cambiar la vida del grupo. Se trata sólo de tener olfato para detectar dónde están. Hay que contar la soledad, lo que se habla a espaldas de y jerarquizar, porque hay días en los que, aunque parezca que no pasa nada, lo que se cocina tiene que ver con lo que pasa luego.

-Se graban diariamente 96 horas, la objetividad es una utopía. ¿Qué dices cuando te hablan de manipulación?
-Nadie puede ver 96 horas de programa al día, ni los mismos concursantes saben lo que hacen unos y otros cuando no están en la misma sala, no es manipulación, hay que seleccionar.

-La sinergia ha sido fundamental para 'Gran hermano'...
-Sí, es importantísima. Es ganancia por donde se mire. Hay muchos programas donde se habla de GH, lo que lo favorece, pero también aportamos a esos espacios.

-El que un libro esté avalado por el programa no es fácil.
-Yo conseguí la editorial, incluso a veces me encontré con algunas que decían cosas tan feas como que los que veían GH no sabían leer. El logo, el nombre y las fotos del programa son propiedad de Zeppelin. Por tanto tengo un contrato con ellos y con Telecinco, así que una parte de mis derechos les corresponde. Aunque Pilar Blasco y Mercedes Milá lo han ido recibiendo por capítulos, no fue por encargo, pero tiene carácter de libro oficial.

-¿Cuánto le auguras a GH?
-Viendo como se está comportando esta edición, yo no lo quitaría ni muerta.

-¿Cuál es el truco para superar el casting y ganar GH?
-Para ser concursante lo primordial es la predisposición a compartir tus sentimientos. Lo que uno premia en la vida real se premia en Gran hermano, que no se sea mala persona, la empatía, la solidaridad... es igual que es la vida, son códigos éticos. Es todo.

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