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Protección civil y sensatez política

No se trata de hurgar en la herida ni, tampoco, de manosear groseramente la tragedia del pabellón deportivo de Sant Boi en el que perdieron la vida cuatro niños al derrumbarse la techumbre del túnel de prácticas de béisbol a consecuencia del fuerte viento que soplaba en la zona.

el 15 sep 2009 / 21:59 h.

No se trata de hurgar en la herida ni, tampoco, de manosear groseramente la tragedia del pabellón deportivo de Sant Boi en el que perdieron la vida cuatro niños al derrumbarse la techumbre del túnel de prácticas de béisbol a consecuencia del fuerte viento que soplaba en la zona.

Estamos frente a un desgraciado accidente producto del fuerte temporal que asoló Cataluña durante el pasado fin de semana. Pero, como viene siendo habitual, tras los hechos se desató otro, el que se suscita en torno a las circunstancias en las que se desarrolló el percance y sobre las consabidas demandas de responsabilidades políticas al respecto. Una conocida discusión que suele delatar claramente la naturaleza y condición de la sociedad en la que se desarrollan este tipo de disputas.

Y, si bien el grado de crítica alcanzado ha sido realmente notable, no tiene comparación alguna, desde luego, con el nivel que podría alcanzar un episodio similar en Andalucía. Aquí y, sobre todo, de Despeñaperros para arriba, seguro que se utilizaría un episodio de esta envergadura para denigrarnos, para ligar lo ocurrido a la imagen más tópica del retraso y el subdesarrollo.

Falló el dispositivo de emergencias.

Sin embargo, esta vez se ha producido en la comunidad más avanzada de nuestro país y cuya clase dirigente no hace más que mirarnos por encima del hombro al resto del personal, al parecer, anclados, como estamos en la mayor de las penurias. A pesar de ello, sólo con analizar algunos datos de este asunto llegamos a la misma conclusión que se ha alcanzado en otras situaciones anteriores aquí descritas y es que nos oro todo lo que reluce, ellos también tienen sus carencias otra cosa es que sepan sobrellevarlas mejor que otros.

Se ha puesto de manifiesto que el dispositivo de Emergencias autonómico no ha funcionado correctamente. Incluso, han reconocido que cuentan con una normativa un tanto obsoleta y que requiere su inmediata actualización. Pero hasta ahí han llegado. Dramatizaciones las precisas y necesarias. Nada de pedir cabezas y dimisiones por doquier. Eso se queda para otros más proclives a las luchas fraticidas.

Las responsabilidades se residencian en Cataluña.

Hay que reconocer que, en este sentido, nos queda en nuestra tierra mucho que aprender todavía. El presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla señala que de lo que se trata ahora es de sacar conclusiones de lo ocurrido de manera serena. Hasta ahí llegamos. Habría que ver si tan sensato juicio se hubiera mantenido en caso de que las responsabilidades a exigir estuvieran en otra parte, por ejemplo, en el Gobierno central y más en concreto, en el Ministerio de Fomento.

No hay que hacer un gran esfuerzo para imaginar por qué derroteros hubieran ido en ese caso las reclamaciones. Lo del acento andaluz se quedaría pequeño ante el "desafecto y la indignación de los catalanes con respecto al resto del Estado". Pero como la ventanilla a la que hay que acudir está en Barcelona, lo mejor es ir despacio, tranquilos y serenos. Y así hasta la próxima ocasión.

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